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El Via Crucis
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La representación del Vía Crucis empieza el Jueves Santo a las 8pm, teniendo como escenario una vieja hacienda en Atotonilco, con la escenificación de la Última Cena con los 12 apóstoles; después el prendimiento de Jesús en el huerto de Getsemaní tiene lugar en la explanada del santuario.
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El Viernes Santo a las 12, la representación del Vía Crucis empieza con el juicio de Jesús ante Pilatos, en la explanada del santuario. Cristo, descalzo y vestido con una túnica morada y una corona de espinas en la cabeza, es azotado en la espalda mientras carga la cruz hasta lugar de la crucifixión, cerca del tanque de agua, en la entrada del pueblo. Los dos ladrones, Dimas y Gestas, caminan junto a Él, atados de las manos a un trozo de madera. A lo largo del camino, Cristo encuentra a su madre y a Verónica, quien limpia su rostro con un sudario, así como a María Magdalena y a otras mujeres de Jerusalén. Durante el trayecto, Cristo cae tres veces. La procesión dura cerca de una hora, culminando con Cristo atado en la cruz, simulando la crucifixión. Los dos ladrones también son atados en cruces más pequeñas, mientras el cuerpo de Judas se balancea colgando de un árbol cercano. Los tres hombres permanecen en la cruz por aproximadamente media hora.
Cada una de las estaciones es adornada con un altar y el Padre Fernando Manríquez, párroco de Atotonilco, reza las plegarias correspondientes en cada una de ellas. A las 4pm, una solemne procesión, el Santo Entierro, se lleva a cabo por las calles de Atotonilco, llevando en andas una imagen de la Virgen de la Soledad y el cuerpo de Cristo tendido.
Los participantes
| La Madre Gloria y sus jóvenes
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Gabriela Hernández (María Magdalena), la Madre Gloria y Miriam Ramírez (Virgen María)
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La Madre Gloria Argüello
Nacida en Delicias, Chihuahua, la Madre Glo, como la llaman los jóvenes, ha estado en Atotonilco desde hace ocho años: Desde su llegada, ha apoyado a los jóvenes en la organización del Vía Crucis, así como en otras actividades religiosas con niños y jóvenes de la comunidad. “Antes de la representación, reunimos a los muchachos en un retiro espiritual para que puedan entender lo que es acompañar a Jesús en su camino al Calvario,” dijo la Madre Glo. “La religión es un refugio para muchos jóvenes que han caído en drogas o alcohol. Algunos de nuestros jóvenes han dejado estos vicios y se han acercado a Dios”. Añadió que se está también preparando un recital de poesía con los jóvenes, con el apoyo de la Casa de la Cultura, con poemas del Padre Luis Felipe Neri de Alfaro, fundador del santuario y creador de la procesión del Viernes Santo. “El padre Alfaro fue nombrado el poeta más exquisito de la Nueva España en Perú, por lo que tenemos el compromiso de difundir su poesía entre nuestros jóvenes”, mencionó la religiosa.
José Luis Chávez, organizador
Nativo de Atotonilco, José Luis trabaja como encargado en un rancho cercano. Es uno de los organizadores del Vía Crucis, apoyado por las hermanas Concepción y Carmen Ramírez Méndez, y por Diana Ramírez Flores. “Empezamos a ensayar la representación cerca de un mes antes del Viernes Santo,” dijo.
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“Desde hace dos años que no salgo en la representación, únicamente coordino todo y ayudo en la escenografía”. Sin embargo, ha participado en el Vía Crucis pro 15 años. En 2004, José Luis personificó a Jesús. “Fue una gran experiencia vivir lo que Jesús sufrió”, comenta. Para José Luis no fue difícil interpretar el papel de Cristo, aunque tuvo que caminar descalzo sobre el camino empedrado y permanecer en la cruz por media hora. La procesión es presenciada por más de mil peregrinos quienes acuden al santuario procedentes de todas partes de México,” dijo Concepción Ramírez. “Como parte de la celebración, les tenemos que dar comida y también ofrecemos una fiesta después de la celebración. Como es un trabajo en equipo, todos aportamos dinero para los gastos, pero cualquier donación de comida o bebida o elementos para la escenografía es bienvenida”.
Felipe Ramírez and Flavio Jiménez (Judas)
Felipe Ramírez Jacinto (director)
Maestro jubilado, Don Felipe ha apoyado el Vía Crucis de Atotonilco con la dirección de actores. “Tengo una larga trayectoria trabajando con jóvenes”, dijo.
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“La experiencia del Vía Crucis ayuda a los muchachos a evitar malas compañías y no sólo a acercarse más a la religión sino también al arte, al participar en una obra de teatro. Ellos me invitaron y estoy contento de apoyarlos en cómo actuar y cómo decir sus parlamentos”.
Gabriela Hernández (María Magdalena) Es un honor para mí participar como María Magdalena. No cualquiera tiene la oportunidad de estar tan cerca de Jesús.
Miriam Ramírez (María). Miriam dijo que para ella es un privilegio interpretar a la Virgen María y sentir sólo un poco del gran dolor que ella debió de haber sentido.
Victor Rangel, soldado romano. “Me siento mal de tener que maltratar a Cristo, pero me meto en el papel e imagino que es un mal hombre, así es como lo hago”, dijo Víctor.
Felipe Ramírez y Flavio Jiménez (Judas)
Flavio, quién habitualmente trabaja como jardinero o albañil dijo que “es una manera de server a Dios al participar en esta representación. No me importa ser el traidor, la cosa es estar aquí con mucha fe”.
Las 14 estaciones del Via Crucis
1. Cristo es condenado a muerte
2. Cristo carga la cruz
3. La primera caída
4. Cristo encuentra a su madre
5. Simón el Cirineo carga la cruz
6. Verónica limpia el rostro de Cristo con un sudario
7. La segunda caída
8. Encuentro con las mujeres de Jerusalén
9. La tercera caída
10. Cristo es despojado de sus vestiduras
11. La Crucifixión
12. Cristo muere en la cruz
13. Deposición del cuerpo de Cristo
14. El Santo Entierro
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6° Festival Internacional de Títeres
Lun-Vie, Abril 12-19,
Espectáculos gratuitos en el Jardín, Auditorio Miguel Malo de Bellas Artes y el Teatro Ángela Peralta
Titiriteros internacionales mueven los hilos en San Miguel
Por Krishna Villena
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Every year at Easter time, San Miguel’s Festival de Títeres (puppet festival) presents free shows at the Jardín, Bellas Artes and Teatro Ángela Peralta. Now in its sixth year, the festival has become an international event, hosting a group of puppeteers from Spain. Nine free performances and a special workshop take place April 13 through 19.
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Cada año durante la semana de Pascua, el Festival de Títeres de San Miguel presenta espectáculos gratuitos en el Jardín, Bellas Artes y en el Teatro Ángela Peralta. En esta su sexta edición, el festival se convierte en un evento internacional dando la bienvenida a titiriteros de España. Nueve presentaciones y un taller especial tendrán lugar del 13 al 19 de Abril.
Mónica Hoth, fundadora y directora del Festival de Títeres, explicó que “la única actividad en el festival que tendrá un costo es el taller; está dirigido a artistas plásticos y actores de teatro que deseen complementar sus habilidades, el cupo es limitado a 15 personas y el costo por todo el taller es de 150 pesos.”
| El programa incluye el trabajo del escritor Jaime Chabaud Magnus, Lágrimas de Agua Dulce. La compañía de títeres de Ana Zavala, de Michoacán, presenta esta historia sobre un pueblo donde ya no había agua potable. En el pueblo vive una niña que llora lágrimas de agua dulce y pronto alguien lo descubre y trata de molestarla y herirla en todo momento para que siga llorando. “Esta es una manera muy sutil y metafórica de dar tratamiento al tema del abuso infantil, utilizando títeres se está enviando un mensaje muy importante a la sociedad,” dijo Hoth.
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| Otro espectáculo, se llama Inmundo Doblador de Barrotes, presentado por el grupo La Resistencia, de España, “esta es la historia de Inmundo, un ‘raro fenómeno de la naturaleza’ que escapa del circo donde trabaja y debe superar grandes retos en su trayecto hacia una vida mejor y normal; encuentra un campamento donde diversos personajes viven de una manera alternativa y están creando sus propias realidades,” dijo Hoth.
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Los títeres representan además de diversión y entretenimiento “un medio ideal a través del cual podemos pasar el mensaje que genere conciencia social,” dijo Hoth. El único espectáculo dirigido específicamente a adolescentes y adultos es Anaké, del grupo Teatro Gente. La historia es sobre una mujer que vive en Perú del siglo XVII y decide tomar control de su destino. Tiene muchos conflictos porque ha decidido ser titiritera y por el hecho de ser mujer. Hoth agregó “esta es una puesta en escena muy contemporánea y el grupo usa recursos innovadores y tradicionales en animación de títeres.”
Las historias generalmente están escirtas por las compañías de títeres, pero a veces son adaptaciones de obras literarias. Respecto a los titiriteros Hoth dijo que “nosotros jugamos a ser dioses. Creamos mundos que no son reales, escribimos las historias y los guiones, hacemos nuestros títeres y movemos los hilos para que sucedan.”
Los espectáculos que se presentan en el Jardín son El Pequeño Circo de la Luna por la compañía Luna Morena de Jalisco; Lágrimas de Agua Dulce por Ana Zavala de Michoacán; Revista Tlacuacha del grupo Tlacuache de la Ciudad de México; El Regreso de los Cuentos Vivientes por el titiritero Tardizio Neuman de San Luis Potosí y La Isla del Tesoro (basada en la historia de Robert Louis Stevenson) por Leonardo Kosta de Querétaro.
| En el Auditorio Miguel Malo de Bellas Artes se presentan La Caperucita y el Malvadísimo Lobo Feroz (adaptación del cuento de La Caperucita Roja) por el grupo La Luciérnaga, Anaké (para adultos) por la compañía Teatro Gente de Morelos y El Oso que no Era por el titiritero Carlos Converso de Veracruz.
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En el Teatro Ángela Peralta la compañía La Resistencia de España, presenta Inmundo Doblador de Barrotes.
El Festival de Títeres cuenta con el apoyo del Consejo Turístico de San Miguel, del INBA (Instituto Nacional de las Bellas Artes), de los departamentos de cultura de los gobiernos estatales y municipales así como de la CNCA (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes) entre otros. Hoth añadió que se trata de un evento muy importante para San Miguel ya que es accesible para todos, incluso los turistas que visitan la ciudad pueden disfrutar de espectáculos gratuitos.
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Santo Encuentro, 11am
Viernes, 10 de abril
Parroquia
Santo Entierro, 6pm
Viernes, 10 de abril
Oratorio
Las solemnes procesiones del Viernes Santo
Por Jesús Ibarra
| San Miguel de Allende posee la magia de mezclar el júbilo con la solemnidad en sus tradiciones religiosas, que han sido preservadas por siglos, y que actualmente se han convertido en una atracción turística.
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A pesar de ser une temporada de oración y recogimiento, la Semana Santa atrae a miles de turistas, nacionales y extranjeros, católicos y no católicos, a San Miguel para disfrutar una experiencia maravillosa de color y tradición. Durante la Semana Mayor varias procesiones religiosas se llevan a cabo por toda la ciudad, con sus calles adornadas, en donde el morado, por el luto, y el blanco, por la pureza, son los colores predominantes, con profundo fervor y sentido religioso.
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Turistas y residentes se amontonan en las calles para admirar este impresionante espectáculo. Las dos procesiones de mayor importancia son El Santo Encuentro y El Santo Entierro. |
La Procesión del Santo Encuentro y del Paso del Sacerdote
La Procesión del Santo Encuentro y del Paso del Sacerdote se llevo a cabo por primera vez alrededor de 1756. La procesión fue una iniciativa del padre Luis Felipe Neri de Alfaro (fundador del Santuario de Atotonilco), quien comisionó a la Hermandad de San Roque Para que organizara la procesión. En la Capilla del Calvario en el Santuario de Atotonilco, se puede admirar una magnífica pintura de Antonio Martínez de Pocasangre, en donde se retrata la procesión original del padre Alfaro. Era una procesión penitencial, en la que participaba toda la gente de San Miguel, sin importar su condición social. El propio padre Alfaro participaba en la procesión, cargando una cruz, haciéndose azotar y cayendo tres veces, tal y como Jesucristo lo hizo durante su martirio. La procesión era originalmente un Vía Crucis completo, para el cual se construyeron 14 cruces empotradas en la pared en las principales calles del centro. Estas cruces aún se pueden observar, por ejemplo la de la calle de Juárez, a un costado de Bancomer, y
otra al principio de la calle de Correo. La procesión se redujo al pasar de los años debido a las muchas guerras y conflictos que vivió el país. Actualmente solamente incluye cuatro pasos.
| La procesión inicia en la mañana del Viernes Santo, cuando llegan los peregrinos de Atotonilco con la cruz del padre Alfaro.
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La celebración continúa con el primer paso del Vía Crucis, una representación del juicio de Cristo ante Poncio Pilatos, escenificada en la entrada de La Santa Escuela, para la que se utiliza la imagen de Nuestro Señor de Eccehomo (“He aquí el Hombre” en latín).
La procesión comienza posteriormente llevando el estandarte original del padre Alfaro, y la imagen de San Roque, que data del siglo XVIII, representando a la hermandad que organizaba originalmente la procesión, en tiempos del padre Alfaro. Después, entre 30 y 35 penitentes descalzos, portando ya sea cráneos (que representan la muerte, que en la religión católica es el paso de la vida hacia la vida eterna), o cruces, con coronas de espinas en sus cabezas, y usando silicios (túnicas hechas con tela burda), caminan la procesión, seguidos de 24 soldados romanos (24 soldados fueron los que custodiaron a Cristo hasta el Calvario) y 4 hombres más llevando en andas otra imagen de Nuestro Señor de Eccehomo. Después viene el padre Primitivo (actual párroco), cargando una cruz, como lo hacía el padre Alfaro. Esta es la razón por la cual se le llama “Paso del Sacerdote” a esta procesión. Flanqueando al sacerdote vienen dos hombres caracterizados como los ladrones Dimas y Gestas, con el torso desnudo y los brazos atados
a un madero.
Enseguida viene la imagen de Jesús Nazareno, normalmente expuesta en La Santa Escuela. La imagen es de madera, mandada hacer por el padre Alfaro, con un mecanismo especial que le permite levantar la cabeza. Es portada en andas por 22 hombres, debido a su tamaño. Otras cuatro imágenes siguen la procesión, dando un total de siete, cada una llevada en andas por ocho o diez personas: el apóstol San Juan, el único de los discípulos que presenció la muerte de Cristo; María Magdalena, mujer pública que se redimió y siguió a Jesús; María Cleofás, de quien se dice era la madre de Santiago, uno de los apóstoles.; y Verónica, llevando el Santo Sudario, con el que se supone limpió el rostro de Cristo quedando su imagen grabada en él. Verónica y María Cleofás datan también de tiempos del padre Alfaro.
La procesión sale de La Santa Escuela, avanzando por la calle de Correo, doblando en Corregidora y después en San Francisco. Después de rodear el Jardín, regresa a la Parroquia.
Al regresar a la Parroquia, tiene lugar el Santo Encuentro entre Jesús y Su Madre (la imagen de la Virgen de los Dolores que está en la Parroquia, que sería la octava en la procesión). Los espectadores quedan sorprendidos cuando Cristo levanta la cabeza para ver a Su Madre.
La Procesión del Santo Entierro
La procesión más solemne y larga es sin duda la que se lleva a cabo en el Templo del Oratorio a las 6pm, conocida como el Santo Entierro. Cerca de 2000 sanmiguelenses, entre soldados romanos, niñas vestidas de ángeles, y mujeres de luto con mantillas de encaje, acompañan en la procesión a las imágenes del cuerpo tendido de Cristo, la Virgen y varios arcángeles y santos.
La Procesión del Santo Entierro comenzó en 1712 cuando el padre Antonio Pérez de Espinosa fundó la Congregación del Oratorio. Un grupo de españoles, encabezados por Manuel Tomás de la Canal, empezó con estas procesiones, cuyas figuras principales son la Virgen de la Soledad y el cuerpo yaciente de Cristo, imitando la tradición de España, en donde la Virgen de la Soledad es venerada como aquí lo es la Virgen de Guadalupe. El Santo Entierro era la procesión de los españoles, mientras que el Santo Encuentro era la de los indios mexicanos.
La procesión comienza a las 5pm, encabezada por un Crucifijo, conocido como el Señor de la Inspiración, portado por un grupo de seis jóvenes. Después, un grupo de 24 atléticos jóvenes vestidos de romanos, marchan con paso firme. Detrás vienen varias niñas vestidas de blanco, cargando imágenes de angelitos. Seis grupos de seis mujeres cada uno, vestidas de luto con mantilla de encaje y peineta, cargan las imágenes de seis arcángeles, mientras que otras, también de negro, las rodean llevando farolas. Casi una hora después de que la cabeza de la procesión dejó el templo y cuando casi va llegando al Jardín, la urna de cristal con el cuerpo yaciente de Cristo sale del Oratorio, cargada por 36 hombres, todos vestidos de traje oscuro. Otros más los rodean llevando farolas.
Después de la urna, continúa la procesión con tres sacerdotes que caminan bajo un palio de colores dorado y morado, que es portado por ocho hombres, también de traje oscuro.
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El palio es seguido por la antiquísima imagen de la Virgen de la Soledad, llevada a cuestas por 24 mujeres también vestidas de luto. La procesión termina con las imágenes del Apóstol Juan, María Magdalena, Nicodemo y José de Arimatea, también llevados en andas por mujeres de luto.
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