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Como la ciudad estaba a punto de ser nombrada Patrimonio Cultural por la UNESCO y los especialistas de esta organización habían recomendado evitar tales cantidades de turismo que pudieran poner en riesgo la integridad del patrimonio cultural, se decidió cancelarla, a pesar de las protestas de algunos empresarios, principalmente propietarios de restaurantes y bares. El año 2007 fue el primero, después de 35 años, sin Sanmiguelada en San Miguel de Allende.

A un año de su cancelación, muchos negocios han resentido un decremento en el turismo y en sus ingresos, debido en gran parte a la cancelación de la Sanmiguelada. Mientras el alcalde Jesús Correa manifestó que mientras durara su administración no habría Sanmiguelada, algunos empresarios locales están planeando otros eventos para reemplazarla, y otros siguen exigiendo autorización para reinstalarla. Sin embargo, durante la sesión de Ayuntamiento del viernes 5 de septiembre, el alcalde Correa y los regidores de las fracciones del PRD, PT y PRI votaron por la reconsideración y discusión de reponer el evento, aunque Correa advirtió que sólo escucharía propuestas diferentes a como antes se llevaba a cabo. “La soltada de los toros en la calle, tal y como se venía haciendo, está fuera de toda discusión”, dijo. 

Atención pidió los comentarios y puntos de vista sobre la Sanmiguelada y su impacto económico en la ciudad de algunos de los propietarios de algunos de los más importantes negocios en el centro. 

Un evento taurino completamente nuevo

Según José Luna, propietario de Mama Mía, el dinero en San Miguel entra por periodos: todos los fines de semana, principalmente los puentes, Semana Santa y Navidad.

Pero el principal evento era la Sanmiguelada, que permitía a él y a otros empresarios pagar los gastos de octubre, noviembre y parte de diciembre, una temporada muy baja para la mayoría de los hoteles, bares y restaurantes. “Podíamos formar un fondo que nos permitía afrontar gastos tales como el aguinaldo”, dijo Luna. “Con la cancelación de la Sanmiguelada, se sintió una crisis en restaurantes, bares, hoteles y otros negocios”.

La Sanmiguelada permitía a los propietarios mantener a todos sus empleados, sin suspender o despedir a nadie durante la temporada baja. “En mi caso, debo suspender cercad de un 30 por ciento de mis 115 empleados, porque no puedo con los gastos de sus salarios durante la temporada baja”.

Luna piensa que la cancelación del evento genera desempleo y esto tiende a incrementar la emigración y la delincuencia. 

Aunque a él en lo personal le disgustaba, Luna acepta que el evento se convirtió en una tradición que generó una multitud y que estaba mal organizado por las autoridades. Sin embargo, “no podemos dejar ir a todos esos jóvenes que vienen con tarjeta de crédito dorada a dejar su dinero en San Miguel”. Dijo que está proyectando una propuesta integral que podría descentralizar el evento y la soltada de los toros sería sólo una parte de éste, pero seguiría siendo el gancho para la gente. “Los ingresos del evento serían para una fundación que hemos formado en pro de la juventud de escasos recursos, Patronato Pro-Juevntud Sanmiguelense”, dijo. Luna piensa que este evento podría llevarse a cabo en noviembre. 

Para Mauricio Trejo, propietario de El Grito, una disco con más de 10 años, los ingresos de la Sanmiguelada tienen un efecto multiplicador en la población a todos los niveles, puesto que no sólo generaba ingresos adicionales para los propietarios, sino para los empleados, y alcanzaba incluso a familias en las comunidades rurales. Atraía más turismo que cualquier otra temporada del año y San Miguel es una ciudad en donde la mayor parte de la población vive directa o indirectamente del turismo. En El Grito, la cancelación impactó alrededor de un 60 por ciento de los ingresos de septiembre. 

“Se ha estado perdiendo tiempo en tratar de recobrar un evento que las autoridades han decidido enterrar”, dijo. El alcalde Correa tomó la decisión correcta en cancelar la Sanmiguelada porque un evento así no puede llevarse a cabo en una ciudad Patrimonio, pero sus colaboradores, en específico el Consejo de Turismo de San Miguel y la Dirección de Turismo, Desarrollo Económico y Relaciones Internacionales, debieron de haber trabajado en reemplazar el evento con otro mayor para subsanar la crisis económica que causó la cancelación”. 

Para Trejo, los hoteleros y restauranteros tienen la obligación de presentar una nueva propuesta de un evento mayor que pueda reemplazar la Sanmiguelada y que genere mayores ingresos. “Estoy ya trabajando en una propuesta que incluiría excelentes corridas de toros, con toreros de primera clase, y eventos con caballos; duraría una semana para mantener al turismo no solamente un día, como en la Sanmiguelada”, dijo. 

Marcelo Castro Vera, gerente del hotel Real de Minas desde hace dos años y medio, y nuevo presidente de la Asociación de Hoteles de San Miguel, dijo que la cancelación de la Sanmiguelada sí afectó al hotel en un 10 por ciento de los ingresos de septiembre. “Pienso que la cancelación afectó o afectará a todos de una o de otra manera. La economía es como una cadena”. 

Sin embargo, Castro Vera piensa que no es posible seguir pensando en la Sanmiguelada y que los dueños de hoteles deben de trabajar en reemplazarla con otra fuente de ingresos. “Un centro de convenciones traería muchos visitantes a la ciudad. Las salas de convenciones en el Real de Minas se han convertido en parte importante para la subsistencia del hotel,” dijo. Piensa que no ha sido un cambio drástico para él y sus empleados, pero que sí los ha afectado. “Con un decremento en la ocupación, las propinas también bajan”. 

Que continúe la estampida

Benajmín Lara, presidente de la Federación Estatal de Comerciantes en Vinos y Licores y dueño del bar El Caporal, con quince años en la calle de Mesones, dijo que la Sanmiguelada tiene que se repuesta porque ya es una tradición. 

“Su cancelación fue en realidad un descalabro económico para San Miguel. Para mí no fue realmente un gran impacto. Yo puedo subsistir sin Sanmiguelada pues mi negocio es un lugar pequeño y estamos llenos durante los fines de semana. Sólo me afecta en un 10 o 15 por ciento. Pero no somos nosotros los afectados; son los meseros, los taxistas, los artesanos, y otros trabajadores que si se vieron realmente afectados de manera directa o indirecta.”

Lara manifestó que actualmente encabeza un grupo de artesanos, taxistas y maestros que están tratando de retomar el evento. “Ya tuvimos un acercamiento con el gobierno del estado y ellos no se oponen a su reposición; mandarían incluso a fuerzas del estado para tener un mejor control y organización. Ya entregamos la propuesta de logística al gobernador del estado, al secretario de turismo y al secretario de Seguridad Pública y están de acuerdo con nosotros. También entregamos una copia al Ayuntamiento. 

La propuesta de Lara es la que el acalde Correa y algunos regidores votaron para discusión. 

Para Ángel de Ande, propietario de Casa Mariano Artesanías, tienda de souvenirs y artesanías, con más de 20 años en el Portal Allende, y de por lo menos otros tres negocios familiares en el Centro, dijo que la cancelación de la Sanmiguelada lo afectó en un 80 por ciento. Para él, las temporadas altas son Semana Santa, vacaciones de verano y Navidad, pero la mejor temporada era la Sanmiguelada. Considera que la Sanmiguelada ya era una tradición. No ha despedido empleados porque la gente que trabaja en sus negocios son todos familiares. “El artículo más vendido era la playera de la Sanmiguelada y ahora sus ventas han bajado considerablemente. A penas si la vendemos durante los otros fines de semana”, dijo. 

Nada de toros

Luz Macías, propietaria de Posada Las Monjas, dijo que a ella no le ha afectado la cancelación de la Sanmiguelada. “Yo recibo la misma cantidad de huéspedes con o sin Sanmiguelada. Por el contrario, a mí me afectaba el evento porque la gente se metía al hotel sin pagar; seis personas o más, completamente tomadas, se metían en habitaciones para cuatro personas. El hotel del restaurante estaba completamente vacío porque los jóvenes que venían a la Sanmiguelada no comían aquí. Mi hotel es un lugar para familias,” dijo. 

Yolanda Lacarieri, propietaria de una boutique en el Portal Guadalupe dijo que no ha tenido pérdidas económicas con la cancelación del evento. 

“Por el contrario, me convino porque antes tenía que cerrar el negocio durante ese fin de semana, pues la gente alcoholizada incluso se orinaba dentro del local y causaban otros actos de vandalismo. Ahora lo puedo abrir sin preocupación”, dijo Lacarieri. 


Estadísticas de ocupación turística

(en la semana de la Sanmiguelada y en el mes de septiembre)
 

Semana de la Sanmiguelada 2005 2006 2007
Occupation rates 35.62%  37.10%  24.54%
Total hotel guests  4,084  3,615  2,673
Mes de Septiembre 2005  2006  2007 
Occupation rates  33.86%  33.95%  28.23%
Total hotel guests 13,969  12,066   11,263

Nota: Las autoridades locales calcularon que 40,000 visitantes vinieron a la Sanmiguelada 2006. Fuente: http://datatur.sectur.gob.mx/

 

 

Dos banderas de San Miguel para la Patria
Por Jesús Ibarra 

Dos históricas banderas gemelas, que fueron portadas por el ejército insurgente al comienzo de la guerra de Independencia en San Miguel, que se encuentran actualmente en España, retornarán probablemente a México como parte de las celebraciones del Bicentenario de la Independencia. 

El 23 de noviembre de 2007, Luis Alberto Villarreal, senador por Guanajuato, presentó un punto de acuerdo ante el Senado de la República para exhortar al gobierno mexicano a realizar los trámites necesarios ante el gobierno del Reino de España para que las dos banderas puedan ser obsequiadas al Estado Mexicano. “Las banderas son propiedad legal del gobierno español puesto que fueron incautadas al ejército insurgente durante la guerra,” dijo la historiadora sanmiguelense Graciela Cruz López. Durante su última visita oficial a España, el presidente Felipe Calderón inició formalmente los trámites ante el Rey de España para que las banderas puedan estar aquí para las fiestas del Bicentenario en 2010. 

Encontrando las banderas

Según la historiadora Cruz, la existencia de las dos banderas gemelas fue descubierta hace más de diez años por la historiadora Martha Terán en un documento original que data de 1814 que está resguardado en el Archivo General de la Nación. En esta documento, Félix María Calleja, brigadier del ejército español que peleó contra la insurgencia mexicana, enlistaba todas las joyas, muebles y otros emblemas que había pertenecido a José María Morelos que mandaría en un arcón a España. Entre los objetos enlistados en el documento estaban “dos banderas sobre tafetán celeste con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe y al reverso el Arcángel San Miguel con el águila imperial y varios trofeos y jeroglíficos. Las primeras con que los rebeldes levantaron la insurrección en la villa de San Miguel el Grande y que se tomaron en la acción de Calderón del 17 de enero de 1811”. 

“Como estas banderas habían sido enviadas a España junto con las insignias de Morelos, fueron erróneamente asociadas con el caudillo”, explica Cruz. Las banderas se encuentran actualmente en el Museo del Ejército, que anteriormente estaba en el Palacio del Buen Retiro en Madrid, trasladado hace poco al Alcázar de Toledo. Las banderas fueron erróneamente como posesión de Morelos. 

Según Cruz, la doctora Terán encontró las banderas en el Museo del Ejército y las relacionó con el documento de Calleja. 

Después de una serie de extensos estudios, Terán concluyó que estas banderas podían considerarse como “las primeras banderas Insurgentes, de origen militar y propiamente mexicanas”. Cruz mencionó que la hipótesis más aceptada, basándose en los estudios de Terán y otros trabajos sobre la Independencia e historia de San Miguel realizados por la doctora Guadalupe Jiménez Godinach y por la propia Cruz, es que dichas banderas fueron propiedad del regimiento de los Dragones de la Reina, comandado por el coronel Narciso María Loreto de la Canal y al que pertenecía Ignacio Allende. “Hay también otra posible hipótesis según la cual las banderas pudieron haber sido patrocinadas por el propio Ignacio Allende, específicamente para el movimiento insurgente,” dijo Cruz. “Sin embargo, no hay evidencias suficientes para confirmar ninguna de las dos hipótesis, aunque la primera es la más aceptada. Lo que sí podemos afirmar categóricamente es que las banderas pertenecieron a San Miguel, lo que menciona Calleja en su documento de 1814, y que nunca estuvieron en posesión de Morelos”.

Los símbolos en las banderas


En su informe sobre las banderas, la doctora Terán menciona que “estas banderas de San Miguel son de dos caras, portan a la Virgen de Guadalupe, al arcángel San Miguel, a las cruces de Borgoña, al escudo fundacional mexicano (el águila imperial parada en un nopal y devorando una serpiente), lanzas, alabardas, tubos de cañón, tambores y un arco con su flecha, además de otras insignias del ejército borbónico... Su compleja composición simboliza los sentimientos religiosos, la lealtad y el patriotismo compartido por los grupos y sus consignas”. 

“Estos emblemas eran similares a aquellos del regimiento de los Dragones de la Reina”, dijo Cruz. “Se sabe que como la villa de San Miguel el Grande carecía de escudo de armas, se pidió una licencia para poner en su lugar la imagen de San Miguel Arcángel”. 

Las banderas de regreso en San Miguel


Cruz dijo que durante las fiestas del Centenario de la Independencia en 1910, el Rey Alfonso XIII de España tuvo la generosidad de regresar al gobierno mexicana (en ese entonces encabezado por Porfirio Díaz), a través de su embajador el Marqués de Polavieja, las insignias incautadas a Morelos por Calleja, actualmente resguardadas en el Museo Nacional de Historia, albergado en el Castillo de Chapultepec. 

“Se decidió ahora pedir al gobierno español que continúe con la tradición de hace 100 años y que nos obsequie las banderas”, dijo Cruz, quien añadió que a su muy posible regreso a México, las banderas permanecerían por un tiempo en el Museo Nacional de Historia y después regresarían permanentemente a San Miguel, su lugar de origen, y estarían en el Museo Casa de Allende, actualmente en restauración para convertirse en un museo de sitio sobre la Independencia de México. 

Historia de dos banderas

Gracias a los estudios realizados por la doctora Guadalupe Jiménez, se puede decir que el inicio del movimiento independiente estaba originalmente planeado para el 29 de septiembre de 1810, día de San Miguel Arcángel. Un grupo de criollos de San Miguel, encabezados por Ignacio Allende y por los hermanos Aldama, Juan e Ignacio, se había estado reuniendo secretamente en San Miguel desde 1809. 

Era la junta más importante y numerosa de la zona, con cerca de 70 participantes, entre militares, eclesiásticos y civiles. Otras conspiraciones en ciudades cercanas, como la de Querétaro, estaban en contacto con ellos, a través de la figura de Ignacio Allende. Felipe González, miembro de la junta y amigo personal de Allende, sugirió que “se buscara a un eclesiástico de luces, probidad y reputación que sonase el pronunciamiento y llevara la voz en público para que no se aceptara al proyecto libertador como irreligioso e ilícito”. Fue por tanto, en la junta secreta de San Miguel, en donde se tomó la decisión de elegir a Mi
guel Hidalgo como jefe visible de la empresa insurgente y fue el propio Ignacio Allende quien lo invitó personalmente a unirse. 

Al ser descubierta la conspiración de Querétaro, Hidalgo y Allende, que estaban en casa del cura en Dolores cuando fueron avisados que podían ser arrestados en cualquier momento, deciden, en la noche del 15 de septiembre de 1810, iniciar el movimiento en las primeras horas del día siguiente. Entre las cinco y seis de la mañana del 16 de septiembre, Hidalgo sonó las campanas de la Parroquia de Dolores y arengó a la gente unirse al movimiento. El ejército, formado principalmente por indios armados sólo con palos, y sólo algunos militares, salieron de Dolores hacia la Hacienda de la Erre, propiedad de la familia Malo, amigos de Allende, y después hacia Atotonilco, en donde tomaron la imagen de la Virgen de Guadalupe para formar un estandarte (que actualmente ya no existe). A su llegada a San Miguel, los simpatizantes del movimiento los esperaban en las afueras de la ciudad con las dos banderas celestes, con la imagen de la Guadalupana y de San Miguel Arcángel, levantadas. Las banderas acompañaron a Hidalgo, a Allende y a su ejército hasta su derrota a manos de Calleja en Puente de Calderón, cerca de Guadalajara, el 17 de enero de 1811, en donde fueron incautadas por el brigadier español. Habían permanecido con los Insurgentes por sólo cuatro meses y serían enviadas a España hasta 1814. 

 

 


Muerte en la cárcel municipal

El secretario del Ayuntamiento, Cristóbal Finkelstein y el jefe de la policía Daniel Trujillo, anunciaron que en la noche del lunes una joven atentó contra su vida en la cárcel municipal. Según el reporte, la joven fue encontrada aún con vida, colgando en su celda, pocos minutos después de que el personal de alcaidía hiciera su ronda. Fue llevada al hospital pero murió en el trayecto. 

La mujer había sido arrestada debido a que su propia madre hizo un reporte al número de emergencia 066 pidiendo ayuda ya que su hija, completamente alcoholizada quería llevarse a su pequeño hijo por la fuerza. La joven, con una conducta agresiva hacia la policía, fue arrestada y una vez en la cárcel municipal se le retiraron todos los objetos personales con los que pudiera hacerse daño, tales como cinturones. Sin embargo, la joven encontró la forma de atentar contra su vida. “El caso está bajo investigación”, dijo Finkelstein. “Cualquier omisión o negligencia que arrojen las investigaciones serán sancionadas”.