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Regreso a la escuela, una mejor vida
La casa en la calle de Esperanza 16, en la colonia San Antonio, da asistencia a cerca de 90 niños de la calle, mediante diversas actividades con el objeto de inducirlos a regresar a la escuela. “El programa DIM, implementado en Casa Esperanza, es para asistir a los niños que realizan actividades de calle o a aquellos menores que están en riesgo de dejar la escuela para irse a trabajar,” dijo Diana Amador, coordinadora de Casa Esperanza, que ha trabajado por casi 11 años para el DIF. Casa Esperanza fue fundada por el DIF en 1999.
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Ofrece cursos de preescolar para niños menores de seis años, hermanos de aquellos niños que están o han estado en riesgo de calle.
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“Después de entrevistar a la familia, los invitamos a integrarse a nuestras actividades. Participan en talleres y reciben pláticas de nuestro psicólogo, José de Jesús Sánchez, quine trata de convencerlos de que debe regresar a la escuela para tener una mejor vida,” dijo Amador. “En algunos casos les ofrecemos becas para que puedan continuar estudiando”.
Casa Esperanza también ofrece talleres y terapias para niños con problemas de déficit de atención y de conducta en la escuela. La terapista Carla Galindo, a cargo de los talleres dijo que “apoyamos las actividades escolares con actividades manuales que son más divertidas como pintura y dibujo, buscamos la forma de mejorar su apredisaje tratando de que no se sientan frustrados por su fracaso en la escuela. Analizamos cuales son sus puntos débiles en la escuela y les ayudamos a superarlas”.
Amador explicó que Casa Esperanza también ofrece una escuela para padres. “Los enseñamos como tratar a sus hijos y mejorar su relación de pareja,” dijo. “Si algún padre requiere terapia individual se la ofrecemos”.
Los niños de Casa Esperanza
| Cada niño en Casa Esperanza tiene su propia historia. Nicolás tiene siete años y asiste con una beca otorgada por el programa DIM al segundo año de primaria. Vive en el Ejido de Tirado con su madre y su abuelo. |
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Su madre, Doña Teresita, perdió una pierna en un accidente y toca la guitarra en las calles de San Miguel para ganarse algún dinero.
“El caso de Nicolás es muy difícil”, explica Amador. “Cuando llegó a Casa Esperanza era muy agresivo con nosotros. No iba a la escuela. Su madre no está lo suficientemente preparada para educarlo y creció solo. En un principio la madre vendía toda la ropa que le dábamos al niño o bien se gastaba el dinero que le dábamos para Nicolás en otras cosas. Solía llevarse al niño con ella a las calles, regresando a casa ya muy tarde. Ahora le hemos prohibido hacer eso. Ella y el abuelo son alcohólicos y viven solamente de lo que ella pide en las calles”.
Lo que Amador y su personal hacen actualmente es que van personalmente con Doña Teresita a comprar las cosas para Nicolás, quien sigue siendo rebelde en la escuela pero con los talleres en Casa Esperanza mejora día con día.
Clemente es de la comunidad rural de La Petaca, en la carretera, en la carretera a Dolores. Estudia la secundaria en la comunidad vecina de La Cuadrilla. Es el cuarto de cinco hermanos. Sus dos hermanos mayores, Héctor y Juan, trabajan en los Estados Unidos y mandan dinero a su madre viuda. Clemente quiere seguir estudiando la preparatoria en le videobachillerato, pero le gustaría ser jugador profesional de fútbol.
Clemente estuvo a punto de dejar la escuela cuando su padre murió y su madre, ama de casa que nunca había trabajado, no tenía dinero para su educación. Actualmente goza de una beca otorgada por Casa Esperanza y continúa estudiando.
Lucía llegó a Casa Esperanza cuando era una niña pequeña. Ahora es madre de familia y lleva a sus dos hijos a Casa Esperanza para que “aprendan más cosas de las que pueden aprender en la escuela”.
“Cuando conocí a Lucía, vivía en Las Cuevitas, atrás de la central de autobuses. Solía jugar en el arroyo del drenaje que está en esa colonia y en los basureros. No iba a la escuela,” dijo Amador. “Se integró a los programas del DIF –en aquel tiempo aún no se fundaba Casa Esperanza –y ahora ella trae a sus hijos a Casa Esperanza, con la certeza de que es mejor para ellos asistir a la escuela”.
Para muchos padres y niños de San Miguel, la vida ofrece pocas esperanzas y la vida en la calle puede ser tan desolada como peligrosa y carente de aspiraciones. Casa Esperanza, la casa en la Calle de Esperanza, está trabajando para cambiar el futuro incierto de aquellos niños cuya palma se extiende al paso de los transeúntes.
Trabajadores de SAPASMA asaltados, 140,000 fueron robados.
Por Jesús Ibarra
Dos trabajadores de SAPASMA, una mujer y un hombre, fueron asaltados el lunes 12 de noviembre mientras transportaban la recaudación diaria de los usuarios a un banco del centro. Daniel Trujillo, director de Seguridad Publica, dio a conocer que cuatro hombres de entre 40 y 50 años de edad y otros dos de aproximadamente 20 años de edad interceptaron el vehiculo en la calle Arenal en el Valle del Maíz, “los ladrones que portaban armas de fuego de alto calibre robaron 140,000 pesos en efectivo además de documentos”, menciono, “y a pesar de que montamos retenes en todas las entradas y en las calles aledañas de la ciudad, no pudimos encontrarlos”.
De acuerdo con el Subprocurador Cesar Augusto Gasca Toledo, los ladrones viajaban en una camioneta pick-up de color roja a la cual los empleados de SAPASMA fueron forzados subir, siendo llevados al camino de la comunidad rural Estancia de Canal, en la carretera a Celaya. Ahí fueron abandonados y los asaltantes abordaron una Suburban obscura.
“Al parecer existen algunos testigos que presenciaron los eventos”, dijo Gasca. “También estamos tratando de localizar a testigos del Valle del Maíz donde el robo fue cometido, pero la gente tiene miedo de testificar. Las personas que presenciaron el robo deberían testificar para ayudar así a la policía a encontrar a los criminales”. Gasca agrego también que la descripción de los criminales con la que se cuenta es bastante imprecisa ya que los victimados se encontraban muy nerviosos.
“Exhorto a la población y a los negocios que extremen precauciones y sean discretos a la hora de transportar dinero en efectivo o documentos importantes, dijo Trujillo, “así como al dejar sus hogares solos”.
Tabasco resurge
Por María Elena Lomelín de Ibarra
El agua ha bajado considerablemente, o completamente en varias zonas de la ciudad y rancherías, gracias en parte al bombeo con equipos muy grandes, y por otra, las aguas han vuelto a su cauce, y aunque falta mucho por hacer, los trabajos de reconstrucción han arrancado. Se trabaja 24 horas continuas; con el ejército y personal capacitado, se ha iniciado la limpieza de calles, especialmente el Centro que se vio muy afectado. Las personas han regresado a sus casas y negocios para ver los daños y están prácticamente sacando todo; muebles, utensilios, ropa , máquinas, etc. quedaron echados a perder. Así que ahora la ciudad esta en operación limpieza, y en espera de que se realice la fumigación aérea durante dos horas aproximadamente en todo el estado; sólo se espera que no haya pronóstico de lluvia. Para poder fumigar se necesita que no haya nada de lluvia, ni siquiera ligera, y así poder prevenir masivamente epidemias e infecciones.
La gente ha empezado a volver s sus hogares, una vez limpios y autorizados por el gobierno, para no corres riesgos. Los que permanecen albergados se están concentrando en determinados lugares, y siguen siendo atendidos por el ejército, médicos, psicólogos y sigue llegando ayuda de México y otros países, una gran ayuda.
El jueves 15 de noviembre fue la sexta visita del Presidente de la República a esta ciudad, y en reunió con sus secretarios y el Gobernador de Tabasco, el químico Andrés Granier Melo, cuya labor ha sido profundamente humana y comprometida con su pueblo. Se hizo una evaluación aproximada de los daños y de los proyectos y presupuestos para la reconstrucción del Estado.
En lo personal creo que para toda la gente de aquí, esta experiencia deja una huella muy profunda, por lo impactante del fenómeno natural, la tremenda fuerza del agua, el sufrimiento de la gente, la pérdida de todas sus pertenencias, de sus negocios, el no poder volver a sus hogares, pues hay zonas a las que aun no se ha podido llegar. Sin embargo, el trabajo, el apoyo, la respuesta de tanta gente de aquí y de fuera ha sido extraordinario. Hasta ahora no se registran personas muertas, los familiares extraviados se pudieron encontrar gracias al arduo trabajo de censos en albergues, El gobierno, el Ejército Nacional, Policía, Tránsito, y la población civil, todos hemos integrado un gran equipo de trabajo y apoyo, y Tabasco empieza a resurgir, su gente es valiente, hay mucha confianza en nuestro Gobernador y en nuestro Presidente de la República. Sabemos que hay mucho por hacer, que a todos nos afectan las consecuencias de esta catástrofe, en un u otro aspecto, pero todos estamos en pie de lucha y creo que predomina una esperanza bien sustentada y creo que todos valoramos inmensamente el estar con vida, y la ayuda de tanta gente…
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