El pianista noruego Age Kristoffersen en San Miguel
Por Jesús Ibarra

Concierto de Piano
Age Kristoffersen
Edvard Grieg “Lyric Pieces”
Domingos 6, 13, 20 y 27 de enero, 2pm
Teatro Santa Ana
Biblioteca Pública
Insurgentes 25
50 pesos, boletos disponibles todos los días, 11am–7pm

El reconocido pianiasta noruego Age Kristoffersen ofrecerá una serie de conciertos durante 12 domingos consecutivos de enero a marzo. Kristoffersen, de quien se dice ha tenido un romance de por vida con el piano, ofrece cerca de 100 conciertos al año por todo el mundo. 

Ha recibido premios y reconocimientos en los tres continentes y ha sido alabado por la crítica mundial. Después de un concierto en el Carnegie Hall, el New York Times escribió sobre él: “un extraordinario pianista consumado… ningún problema técnico parece causarle molestias… su estilo y dinámica están cuidadosamente planeados, y el color es su territorio especial… un adorable y magistral recital de piano”.

El reportero de Atención Jesús Ibarra platicó con Age Kristoffersen sobre su carrera musical, su familia y sobre los conciertos que dará en San Miguel.

Jesús Ibarra: ¿Cuando comenzó su carrera como pianista?

Age Kristoffersen: Comencé muy joven. Di mi primer concierto a los 10 años. Emepecé en Noruega, después estudié en Boston. Gané un concurso internacional de piano y desde entonces he estado en todo el mundo, tocando en lugares tanto en lugares pequeños como en lugares grandes, como el Carnegie Hall en Nueva York. Empecé tocando con orquestas sinfónicas, pero desde hace 30 años toco como solista. 

JI: ¿Que edad tenía cuando ganó el concurso internacional de piano?

AK: Tenía como 24 años; creo que fue en 1961. Por el mismo tiempo hice mi debut internacional en el Carnegie Hall

JI: ¿Cómo empezó a interesarse en la música?

AK: Vengo de una familia de clase media. No teníamos mucho dinero y no teníamos piano. Yo solía encender el radio y escuchar música y dibujaba teclados de piano por todos lados, en las mesas, en los alfeizares de las ventanas y en donde se pudiera. Fui a la tienda de pianos a investigar cuantas teclas blancas y cuantas negras tenía un piano. Mis papás no tocaban ningún instrumento, pero después de encontrar teclados pintados por todas partes, decidieron comprar uno. Fui el único de mi familia que se dedicó profesionalmente a la música. 

JI: ¿Qué nos puede platicar sobre sus maestros de piano?

AK: Uno de mis maestros de piano era conocido como “A-Minor” Johnson pues era una especie de campeón internacional en tocar el Concierto para Piano en A Menor de Edgard Grieg, un compositor noruego. Él solía decirme que cuando fuera a cualquier siempre debía poner atención en los compositores locales e incluirlos en mi repertorio. 

JI: ¿Es usted casado, tiene hijos?

AK: Estuve casado con una famosa bailarina noruega. Nos conocimos cuando di mi primer concierto en el Carnegie Hall; ella bailaba Giselle con el Ballet de Nueva York. Al año siguiente nos casamos. Tuvimos dos niños, un varón y una mujer. Ahora son adultos. Mi hija vive en Oslo y mi hijo en Atlanta, Georgia en donde trabaja para CNM noticias. 

JI: ¿Alguno de sus hijos se dedicó a la música?

AK: No. Querían hacer cosas distintas pues crecieron rodeados de música. Mi hijo dice que se crió bajo un piano y su hermana en un escenario de ballet. 

JI: ¿Toca usted algún otro instrumento musical?

AK: Empecé tocando la trompeta cuando era muy chico, como a los 10 años. Pero el piano es tan apasionante ya que uno tiene toda la orquestra ahí –todo está ahí. En cambio la trompeta siempre hay que tocarla con otros músicos. Toqué en un grupo y en una banda. 

JI: ¿Quién es su compositor favorito? 

AK: Eso es muy difícil de responder. A veces, cuando toco a Debussy, pienso que toda su música es muy interesante y descubro nuevas cosas cada vez que lo toco. Cuando toco a Brahms, siento lo mismo. Es maravilloso y muy interesante. Brahms y Debussy serían mis favoritos. Beethoven también desde luego. 

JI: ¿Cual es su música favorita?

AK: Bueno tengo un problema con la música barroca. Para mí es muy matemática. Es muy interesante para el cerebro, pero no tiene el espíritu que necesito. Soy un romántico; necesito la melodía y el espíritu. 

JI: ¿Cual diría usted que ha sido su concierto más importante? 

AK: Todos. Cada concierto es igual de emocionante para mí. Doy entre 80 y 100 conciertos al año y cada uno tiene algo excitante y nuevo para mí. 

JI: ¿Ha tocado en muchas partes del mundo?

AK: Sí. Casi en todo el mundo. Aunque actualmente ya no viajo mucho. Hace cinco años, solía viajar por todo el mundo durante todo el año, pero después tuve mi propia sala de conciertos en Noruega, en uno de los más famosos hoteles turísticos el Kvikne’s en Balestrand. Toco ahí de mayo a septiembre. En septiembre viajo por un par de meses y después vengo a San Miguel, en donde tengo mi propia casa. 

JI: ¿Desde cuando viene a San Miguel?

AK: Vine por primera vez hace un año, y sencillamente me enamoré del pueblo.

JI: ¿Es esta la primera vez que ofrece un concierto en México?

AK: Así es.

JI: ¿Planea dar conciertos en alguna otra ciudad del país, como la Ciudad de México por ejemplo?

AK: Bueno, actualmente no está entre mis planes. Tengo muchas cosas pendientes por hacer. 


JI: ¿Qué nos puede decir de los conciertos que dará en San Miguel?

AK: El 6 de enero empezaré con una serie de 12 conciertos en el Teatro Santa Ana; se lelvaran a cabo todos los domingos durante enero, febrero y marzo a las 2pm. Los conciertos de enero incluyen piezas líricas, una especie de poemas musicales de Edgard Grieg, el compositor más famoso de Noruega. Es una especie de conmemoración por el 100 aniversario de su muerte. Es música romántica para piano, fácil de oír. También contaré anécdotas e historias sobre el compositor y sobre las diferentes piezas. El programa de febrero se llama “Una hora de clásicos románticos”. Incluye piezas un poco más largas, pero no difíciles para el público. Chopin, Franz Liszt, Rachmaninoff, Sibelius. El de marzo se llama “Favoritas Personales” e incluye piezas de Brahms, Debussy, Liszt y Chopin.