La Candelaria, una tradición de luz, flores y religión
Por Jesús Ibarra y Suzanne Ludekens (feb 3, 2006)
La fiesta de plantas y flores de La Candelaria en San Miguel continúa cubriendo el Parque Juárez de color y fragancia. En su aniversario número 16, la feria anual es una mezcla de celebraciones religiosas y tradicionales exclusivas de San Miguel de Allende.

Cerca de ochenta vendedores de flores, tanto del Estado de Guanajuato como de México, Veracruz, Puebla y Morelos, se instalan en el Parque para comenzar a ofrecer una enorme variedad de plantas, de jardín y para interiores, desde el más sencillo cactus hasta las más exóticas plantas tropicales y flores, desde árboles frutales hasta tulipanes holandeses, cuyos precios oscilan entre 5 y 5000 mil pesos. 

La feria continúa en el parque hasta el 7 de febrero.

Gerardo Arteaga, director de Ecología, confirmó que el dinero que se genere de la renta de los espacios se destinará exclusivamente para mantenimiento y mejoramiento del Parque.

La fiesta de La Candelaria celebra la purificación de la Virgen después de dar a luz y la presentación de Jesús, que es “la luz del mundo”, en el templo 40 días después de su nacimiento. Por eso es que se celebra el 2 de febrero, 40 días después de Navidad. La purificación de María se representa con una imagen que lleva consigo al Niño Dios en el brazo izquierdo y una candela, simbolizando la luz, en la mano derecha, conocida como Virgen de la Candelaria.

En San Miguel de Allende existe una imagen de la Virgen de la Candelaria en el Templo del Oratorio, y sólo es expuesta el día 2 de febrero, en una celebración en que los fieles llevan a bendecir velas, semillas y Niños Dios.

Según Don Félix Luna, conocedor de las viejas tradiciones sanmiguelenses, en los tiempos pre-revolucionaros la costumbre en San Miguel, después de llevar el Niño al templo el 2 de febrero, era que el padrino invitara a los presentes a tomar una nieve o un pastelillo en el mercado local que se encontraba entonces a un costado de La Parroquia, en donde también se vendían flores. Después de la Revolución de 1910, la tradición quedó en que algunas ancianas del pueblo se reunían en la explanada frente a la Parroquia ofreciendo a la venta desde semillas y bulbos hasta una gran cantidad de plantas y flores como margaritas, claveles y alcatraces. Con el correr del tiempo empezaron a llegar floricultores de otras partes del país como Xochimilco y Morelos, surgiendo la necesidad de trasladar el mercado de las flores a otra parte. Fue en 1991 cuando la feria se instaló por primera vez en el Parque Juárez.

Como en años anteriores, la feria se complementa con actividades recreativas, eventos culturales y con algunos módulos de información como el de El Charco del Ingenio, con información sobre la flora local, y el del personal de Ecología, cuyo programa “Casas Verdes” proporciona información de cómo crear en casa a un bajo costo, un microclima especial para el mejor desarrollo de las plantas. Otro módulo interesante es el de Zumar Fidepo, fideicomiso para el desarrollo popular en zonas marginadas, con información sobre plantas medicinales.

La feria de las flores de La Candelaria es una tradición muy sanmiguelense, que año tras año proporciona mutuos beneficios a floricultores y amantes de las plantas, así como fuentes de trabajo a la población local y a gente de otros lugares. Genera además ingresos económicos importantes para la manutención del parque.

Don Bruno Galicia, originario de Atlacomulco, Morelos, vende flores desde 1954. Don Bruno acostumbraba venir a San Miguel una vez por semana a vender en el atrio de Las Monjas, y para La Candelaria se ponía frente a la Parroquia.

En uno de sus viajes a San Miguel conoció a la que hoy es su esposa, doña María Gómez, quien desde entonces le ayuda en el negocio. Año con año son fieles participantes de la feria vendiendo todo tipo de plantas, como malvones, violetas, bugambilias, aralias y chefleras.

Uno de los puestos más coloridos y surtidos de la feria es el de Doña Hortensia Gutiérrez, originaria de Xochimilco, México. Doña Hortensia, también pionera de la feria desde los tiempos de la Parroquia, comenta que además de tener nombre de flor, nació entre flores pues el oficio de floricultor en su familia data de sus abuelos.

Ella tiene cerca de 30 años participando en la feria y en su puesto se pueden encontrar desde plantas de ornato hasta hierbas de olor y medicinales, y por supuesto flores como tulipanes holandeses, espléndidas rosas, violetas y muchas más.