Bajo la nube negra
Por Jesús Ibarra

La quema de ladrillos durante el proceso de fabricación es una fuente substancial de contaminación ambiental puesto que la mayor parte de las ladrilleras usan plástico o hule como combustible. 

Tal es el caso principalmente de dos comunidades rurales en San Miguel de Allende, Pantoja, cerca de la Presa Allende, y Nuevo Pantoja, en el Libramiento Manuel Zavala, cerca de la Mega. Más de 1,000 personas que viven en estas comunidades, incluyendo Flores de Begoña, adyacente a Pantoja, obtienen sus ingresos de hacer ladrillos y no saben hacer otra cosa para sobrevivir, puesto que en eso han trabajado durante toda su vida. La Dirección Municipal de Ecología y Medio Ambiente está actualmente tratando de promover el uso de combustibles alternativos así como la reubicación de las ladrilleras para que puedan continuar trabajando. 

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