Carta de Luis Alberto Villarreal García

Lic. Fernando Gómez Mont Urueta 
Secretario
Secretaría de Gobernación
Presente

Estimado Secretario:

Por este conducto me dirijo a usted para solicitar su valiosa intervención a fin de que la Delegación del Instituto Nacional de Migración para el Estado de Guanajuato con sede en San Miguel de Allende, no se traslade a otra ciudad como insistentemente se menciona en mi estado. 

El 24 de septiembre de 2008, luego de una conferencia telefónica con la comisionada Cecilia Romero Castillo, le hice llegar una carta (misma que anexo) en la que expuse las razones económicas y sociales por las cuales se debía mantener la delegación del INM en San Miguel de Allende y no mudarla a Celaya como se pretendía: En esa misma misiva acompañé copias de los acuerdos del 11 de enero de 2005 y 31 de enero de 2006, a través de los cuales el H. Ayuntamiento del municipio. Le otorga al INM un terreno de 2,000 metros cuadrados (dos mil metros cuadrados) para la construcción de oficinas y de una estación migratoria. 

Como usted sabe, San Miguel de Allende es un destino privilegiado por extranjeros, particularmente retirados y babyboomers norteamericanos que han encontrado en esta ciudad el lugar ideal para pasar una importante parte de su vida. En los últimos años y de manera creciente, muchos de ellos se han establecido en San Miguel de Allende, y actualmente se estima que sean más de 12,000 (doce mil) de los cuales le afirmo, la gran mayoría es gente que aporta mucho a la riqueza y florecimiento de la comunidad, tanto con trabajo social como con inversiones, desarrollo y desde luego, con generación de miles de empleos. 

Me dirijo a usted porque, a la fecha, no tenemos una respuesta que confirme que la delegación habrá de quedarse en San Miguel de Allende, con lo cual la incertidumbre y la zozobra se hacen presentes y provocan que una buena parte de la población nacional y extranjera se siente ignorada y especule que para el gobierno federal no existe el mínimo interés de atender y facilitar los trámites de quienes de buena fe vienen a nuestro país y que en el caso concreto, significan desarrollo, empleos y bienestar para la comunidad. 

Me despido reiterándole mis más altas y sinceras consideraciones. 

Luis Alberto Villarreal García



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Editora,

Las incongruencias de los gobiernos (federal, estatal y municipal) nunca dejan de sorprenderme.

Por un lado están hablando de la crisis económica y proponiendo aumentar el IVA a 16 por ciento, más el impuesto de 2 por ciento para los “pobres.” Por el otro están derrochando dinero instalando una cantidad excesiva de letreros en las carreteras anunciado la “Ruta del Bicentenario,” rehaciendo carreteras que se hicieron no hace más de tres años, y además en vista del Bicentenario, se ha iniciado un programa de “embellecimiento” del centro histórico que aunque bien intencionado es una cachetada en la cara a los propietarios que cuidamos de nuestras propiedades y del segmento de la población que verdaderamente necesita ayuda, no para embellecer, sino para asegurar una vivienda que no sea de cartón y láminas. Dicho programa crea un mal precedente para el futuro.

El mensaje parece ser: si descuidas suficientemente tu propiedad, no te preocupes, el gobierno te la compondrá gratuitamente. Los propietarios probablemente lo justifican diciendo que para eso pagan impuestos, pero todos pagamos impuestos y no esperamos ese tipo de intervención del gobierno, mientras tanto hay escuelas que no cuentan ni con papel de baño y se están desmoronando y no hay autoridad que las arregle.

Señores en tiempos de austeridad, hay que ser austeros. Sería más productivo forzar a los propietarios a componer sus fachadas otorgando préstamos a aquellos de recursos limitados, hasta sin interés o agregarles el costo de las reparaciones a su impuesto predial. No hace sentido económico “embellecer” las fachadas de aquellas propiedades que pertenecen a negocios, después de todo son productores de ingresos o de propietarios de abundantes medios económicos. 

Es obligación de los ciudadanos de exigir responsabilidad fiscal a nuestros gobernantes.

Es casi seguro que los presentes trabajos fueron planeados y autorizados durante la previa administración, según me han informado bajo el programa de “Pueblos Mágicos,” no importa bajo que programa quieran justificar el programa arriba mencionado ya que no hay nada de mágico en el resultado final, Del Mismo Cuero Salen Las Correas.

Rosario Z. Kandell