Cartas

Violencia Familiar
Editora,


En febrero del año 2000 la legislatura del estado de Guanajuato pasó la Ley de atención a la Violencia Intrafamiliar. La ley es bastante extensa y cubre varios aspectos de este muy complejo tópico. Sin embargo del dicho al hecho hay mucho trecho. Aún queda mucho por hacer. Las diferentes dependencias a cargo de tratar este problema necesitan mejorar coordinación. 
En el título segundo, Capitulo cuarto de esta ley, se habla de la Coordinación: “Las autoridades, dependencias e instituciones señalados en esta ley deberán de coordinarse a través de convenios de colaboración o mediante los mecanismos legales conducentes, a efecto de instrumentar y ejecutar las acciones derivadas del Programa Estatal Anual para Prevención, Atención, Educación y Seguimiento de la Violencia Intrafamiliar; así como para la asistencia y atención de las personas receptoras y generadoras de la misma y en general para el cumplimiento del objeto de esta ley”.
Dicho lo anterior, un caso que recientemente vino a mi atención ilumina las fallas del sistema. La escena en la muy familiar, el esposo bajo influencia del alcohol golpea a su
pareja enfrente de sus hijos. En esta ocasión un vecino interviene y auxilia a la mujer y a los niños dándoles asilo en su casa y llamando a Seguridad Pública. Elementos de Seguridad Pública (SP) responden al domicilio de la pareja, oyen al agresor amenazar, romper vidrios y platos pero indican que no pueden intervenir a menos que la agredida levante cargos. 
Estos son momentos en que la víctima incluyendo los niños, necesitan intervención médica, psicológica y social, no estar firmando documentos para escarmentar al agresor. Lo primero debe ser la seguridad de la víctima y sus dependientes y secundariamente formalidad legal. ¿Qué hubiera pasado a esta mujer y sus hijos si los vecinos no le otorgan asilo y la sacan del domicilio conyugal?, lo mas probable es que SP los hubiera dejado a valerse por si mismos, ya que la mujer no estaba en condición física o emocional de atender las formalidades.

Rosario Kandel

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