De Marquez y Moctezuma
Por Kathleen Blake Bohné

El grupo de discusión Martes Literarios continuará explorando a Gabriel García Márquez esta semana y después empezará con la literatura náhuatl hacia finales de julio. Después de leer y analizar Cien Años de Soledad de García Márquez en junio, el grupo se enfocará en su discurso galardonado con el Premio Nóbel La soledad de América Latina. Como introducción al siguiente tema también se incluirá un breve perfil de la literatura náhuatl, uno de los ancestros del mágico corpus de escritos que nos han legado los escritores latinoamericanos. 

La narrativa náhuatl –poemas, canciones y otros trabajos literarios –llega a nosotros desde el período post-clásico de Mesoamérica, el periodo previo a su choque con los españoles. 

Aunque aún quedan 1,250 hablantes de la lengua náhuatl en México, la mejor literatura conocida viene de su distante y trágico pasado. Los Aztecas y otros registraron sus escritos en libros pictóricos y pergaminos, muchos de los cuales fueron destruidos por los conquistadores

Sin embargo, algunos pocos sobrevivieron a las llamas y fueron transcritos a nuestro alfabeto con ayuda de aquellos que podían leer las composiciones prehispánicas. Este pequeño remanente de la cultura Azteca fue gradualmente captando el interés de los misioneros interesados en la religión y filosofía indígena, quienes registraron las palabras de los últimos ancianos expertos en la gran tradición de la expresión oral náhuatl. De hecho, dos universidades se establecieron en el siglo XVI en la Nueva España, dedicadas a preservar esta desvanecida cultura literaria, que representa una rara y trágica mezcla de los pensamientos europeos y mesoamericanos. Los frailes trabajaron junto con los jóvenes indígenas y sabios, todos absorbiendo el conocimiento de los otros. 

Este encuentro produjo un nuevo cuerpo de literatura náhuatl conforme las culturas indígenas se impactaron con la llegada y diseminación del Cristianismo; había textos proselitistas usados por los misioneros para explicar los conceptos cristianos a los indios, así como obras de teatro basados en los pasajes de la Biblia. Quizás lo más fascinante sean los poemas y canciones compuestas por autores como Nezahualcóyotl y las historias narradas por aquellos testigos de la conquista que cuentan de la derrota de los Mexica, de la caída de Tenochtitlán. Estas palabras nos hacen sentir que hemos vislumbrado, aunque sea brevemente, la brillante luz de una civilización casi perdida y nos ayuda a comprender la fatalidad de los habitantes del México antiguo.