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El viejito del Jardín
Por Jesús Ibarra
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Residentes y visitantes que caminen por el Jardín a muy temprana hora, pueden oír una especie de canto, no precisamente bello, pero muy diferente a cualquier cosa que pudiesen haber oído antes, que suele llama la atención de los transeúntes. Es un grito de protesta, un grito pidiendo justicia para los pobres.
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Este singular canto viene de un ancianito, probablemente de casi 90 años, quien, todas las mañanas, los siete días de la semana, camina, jorobado debido a la edad, de un lado a otro del Jardín, o se sienta en una banca, hablando o “cantando” en voz alta, con palabras que apenas se entienden.
“Voy a darle la tierra a los pobres”, “Voy a quitarle a los gringos sus casas para dárselas a los pobres”, El gobierno ya quitó a los pobres de la escuela”, o “Manuel Rosas es el presidente”, son algunas de las frases que al anciano vocifera durante horas en el Jardín.
Si alguien le ofrece dinero, lo rechaza; si alguien le habla, apenas contesta o se asusta. Nadie sabe quien es, ni a donde vive.
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Don Nico, el bolero que se pone en la esquina frente a Banamex, dice que el anciano apareció en el Jardín hace cerca de cuatro años. “Antes vendía helados frente a la escuela de San Juan de Dios”, dice Don Nico. “Pero un día las autoridades lo quitaron de ahí, y ya no pudo vender más. No se la razón por la que lo quitarían. Quizás porque la propia escuela quería vender el helado dentro de sus instalaciones”.
Esto es todo lo que se sabe de este extraño viejecito sanmiguelense. Su historia completa sigue siendo un misterio, pero él es ya parte del Jardín y del encanto de San Miguel. El día que deje de aparecer, la gente lo extrañará.
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