Monte de Piedad: El banco de la gente
Por Jesús Ibarra, Sept 1, 2006

Nota del Editor: Jesús Ibarra hace un reportaje sobre una institución mexicana que continúa con una antigua tradición europea: el empeño. Este es el primero de una serie de tres artículos.

 

Con una gran cantidad de gente circulando por sus calles, el Zócalo de la Ciudad de México se caracteriza, no sólo por sus grandes e imponentes edificios históricos como son el Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana, sino por que ahí se puede encontrar todo tipo de objetos a la venta. 


Libros viejos, artículos fotográficos, joyería, vestidos de novia, son algunos de los artículos que se pueden encontrar en el Zócalo, tanto en comercios establecidos como en puestos ambulantes, convirtiéndolo en un lugar pintoresco, tradicional e histórico.

Uno de los lugares más pintorescos del Zócalo es sin duda el Nacional Monte de Piedad, la casa de empeño más tradicional y prestigiada de todo el país. Todos los días, cerca de 10,000 personas acuden al Monte de Piedad a empeñar diversos objetos y obtener a cambio algo de dinero en efectivo para solucionar alguna necesidad económica. 

La casa matriz está ubicada a un costado de la imponente Catedral Metropolitana, en el número 7 de la calle Monte de Piedad, en el lugar que ocupara el antiguo palacio del emperador azteca Axayácatl. Después de la conquista Hernán Cortés construyó el actual palacio que atravéz del tiempo ha sufrido diversas modificaciones. El inmenso edificio ocupa media manzana, por lo que también está sobre la sobre la calle Cinco de mayo, ocupando los números 62 y 64 (las oficinas corporativas), y sobre la calle Palma en el número 14 (las tiendas o almonedas).

El Nacional Monte de Piedad es una institución filantrópica privada de asistencia, sin fines de lucro, con 231 años de antigüedad, que actualmente cuenta con 140 sucursales en todo el país y realiza 19 millones de operaciones al año. En el estado de Guanajuato hay cuatro sucursales, dos en León, una en Celaya y una en Irapuato. 


Una historia de Piedad

 

El nombre “Monte de Piedad” significa “Banco de Piedad”. Monte es una palabra italiana que significa banco. Este tipo de institución apareció en Italia en el siglo XV, y fue consagrada a la Virgen de la Piedad. 

El fundador del Monte de Piedad fue Pedro Romero de Terreros, nacido en España en 1710. Romero de Terreros llega a la Nueva España, a la ciudad de Querétaro, a la edad de 20 años, con su tío Juan Vázquez de Terreros, quien muere cuando Pedro tenía 25 años. Se dedica entonces a la actividad minera en Real del Monte en el estado de Hidalgo, logrando amasar una importante fortuna que lo convierte en uno de los hombres más ricos del continente. En 1768 adquiere el título de Conde de Regla. 

Desde 1743, Pedro, inspirado en el primer Monte de Piedad en Italia, concibe la idea de fundar una fuente perpetua de ayuda para los más necesitados a través de préstamos prendarios. Sin embargo, es hasta 1771 cuando el proyecto toma forma y Romero de Terreros solicita al rey Carlos III la creación de un Monte de Piedad en la Nueva España, como el que ya existía en la corte de Madrid. El 2 de junio de 1774, Carlos III da su aprobación al proyecto mediante la Cédula Real de Aranjuez

El Sacro y Real Monte de Piedad de Ánimas –como fue nombrado originalmente- abrió sus puertas el sábado 25 de febrero de 1775 en lo que era el Colegio de San Pedro y San Pablo, propiedad de la Compañía de Jesús, que se ubicaba en la calle de San Ildefonso, atrás de la Catedral, con tres empleados.

El licenciado Gustavo Méndez Tapia, vocero institucional del Nacional Monte de Piedad, y gran conocedor de la historia y operación de la casa de empeño, en entrevista con Atención San Miguel, informó que en su primer año de operación, el Monte de Piedad atendió a 17,000 familias que equivalía a la cuarta parte de la entonces población de la Ciudad de México. 

En el primer libro de operaciones de la casa de empeño, se encuentra registrado, escrito por el tasador con manguillo y en tinta sepia, el primer empeño, realizado por un señor “maduro, regordete y bonachón”, de nombre Juan Caravantes, que empeñó un aderezo de diamantes por el que le prestaron 40 pesos oro, una cantidad importante para la época. Aquel sábado se realizaron alrededor de 25 empeños, y se prestaron un poco más de 500 pesos oro. 

Al consumarse la Independencia de México en 1821, cambia su sede a lo que hoy es la esquina de Avenida Madero y Eje Central, que antes era el Convento de Santa Brígida, de religiosas franciscanas.

El local resultaba insuficiente por lo que la Junta Gubernativa llegó al acuerdo de comprar un inmueble lo suficientemente grande para que la casa de empeño pudiera atender adecuadamente a sus clientes. 

Así, en 1836, el Monte de Piedad adquiere por la cantidad de 100,000 pesos, el antiguo palacio de Axayacatl bajo la gestión del historiador Lucas Alamán, albacea del duque de Monteleone, heredero de Hernán Cortés. 

Desde entonces y hasta la fecha se alojan en este edificio la casa matriz y las oficinas corporativas. 


Los objetivos asistenciales del Monte de Piedad

Méndez Tapia dijo que como el Nacional Monte de Piedad es una institución filantrópica, no lucrativa, tiene tres objetivos asistenciales. El primer objetivo asistencial es el préstamo diario a quien tiene una necesidad económica, que se entrega en efectivo, sin ningún trámite y sin ningún impacto económico y con una tasa de interés más bajo del país. 



Se cobra el dos por ciento sobre el monto que se presta y el uno por ciento sobre el valor total de avalúo. 

Este ingreso se usa para cubrir las necesidades financieras de la Institución que son los sueldos de los empleados; el pago a las aseguradoras, ya que todo objeto que entra a la casa de empeño es asegurado; la expansión y mantenimiento de las instalaciones. El remanente de estos ingresos se utiliza para ayudar a otras instituciones de asistencia privada que atienden indígenas, enfermos, gente con capacidades diferentes, niños de la calle, o ancianos, como por ejemplo el Teletón. Este es el segundo objeto asistencial. En los últimos diez años, el Monte de Piedad ha donado poco más de 2,000 millones de pesos. 

El tercer objeto asistencial es apoyar a los pequeños artesanos, vendiéndoles su mercancía en las tiendas del Monte de Piedad llamadas almonedas (porque anteriormente sólo se aceptaba la compra en efectivo, o sea al-moneda), siempre y cuando cuente con la calidad requerida, y al final del mes se les hace un corte y se les da su dinero. La casa matriz cuenta con dos almonedas, cuya entrada es por la calle de Palma. Una de ellas vende joyas, la otra vende objetos de arte y antigüedades. En la esquina de Monte de Piedad y Cinco de Mayo hay otra almoneda que vende joyería.


Los objetos que se empeñan

El 95 por ciento de los usuarios del Monte de Piedad empeñan joyería, y el cinco por ciento restante, empeñan artículos varios, que pueden ir desde un CD hasta un vehículo o una casa. “Al ser asistencial, la institución recibe prendas cuyo valor comercial es desde los 30 pesos”, aseguró Méndez Tapia. “El Monte de Piedad se ha convertido en un centro de financiamiento cotidiano para todos los sectores de la población”. 

Méndez Tapia añadió que no hay una cantidad tope máxima para préstamos, salvo en el caso de las casas habitación, cuyo préstamo máximo son 300,000 pesos.

El Monte de Piedad acepta los objetos más diversos, solamente que tiene sucursales especializadas en cada tipo de objeto. Por ejemplo, en la Zona Rosa hay una sucursal especializada en arte y antigüedades; otra más en el norte de la ciudad está especializada en vehículos. En la colonia Guadalupe Inn, al sur de la ciudad se encuentra una sucursal especialista en el empeño de casas habitación.

Los usuarios, al realizar su operación, quedan grabados por un sofisticado sistema de video, además de que se le solicita un a identificación oficial, por lo que es muy difícil que llegara alguien al Monte de Piedad con algún objeto que pudiera ser considerado propiedad de la nación.

Entre los objetos más extraños que se han empeñado se encuentra una mandíbula de tiburón cuyos colmillos estaban unidos con cuerda a manera de instrumento musical. Este raro instrumento fue empeñado en una sucursal de Veracruz por un hombre de cabello chino, vientre abultado y camisa floreada, que se ganaba la vida haciendo música con su mandíbula de tiburón. 

Otro caso singular es el de un joven que llegó con un pequeño envoltorio conteniendo las cenizas de su madre fallecida hacía algunos meses, que el joven llevaba a empeñar pues era lo más valioso que tenía en la vida. El valuador dijo que no podían prestar dinero por cenizas. El afligido joven explicó que su hermano estaba enfermo y que necesitaba el dinero para comprar medicinas. El valuador, conmovido, accedió a prestar el dinero al joven, registrando las cenizas como “reloj de arena sin estuche: valor 1000 pesos”. 

Un tercer caso extraño, es el de una viejecita que llegó a empeñar un anafre formado con placas de coche. El valuador, de su dinero propio, sacó dos billetes para dárselos a la anciana. La mujer respondió: “Sólo uno, es para comer hoy”.

El 96 por ciento de los objetos que se empeñan son recuperados por sus propietarios. El cuatro por ciento de los objetos empeñados que no fueron rescatados, se vende en las almonedas, junto con los objetos nuevos de los artesanos menores que apoya el Monte de Piedad.