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Memorias y milagros en La Huerta
Por Jesús Ibarra, Nov 17, 2006
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Los voluntarios de Casita Linda se juntan cada Miércoles y Sábado en el estacionamiento de La Aurora a las 8:30am. Cualquiera que quiera ayudar puede hacerlo registrándose con Chris Maclane al correo
chris@casitalinda.org La página web de Casita Linda es
www.casitalinda.org
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El tiempo parece haberse detenido en el tunel que conecta la carretera Guanajuato con la comunidad rural de La Huerta. En este solitario y hermoso cañón donde hasta los celulares pierden la señal, nació Doña Estefanía Olivares García, el 8 de mayo de 1901. Creció con el siglo y sobrevivió para verlo morir.
Los años han nublado su vista y mermado su oído, pero la viejecita con cabellos blancos y el rostro surcado de arrugas se mantiene ocupada desgranando maíz y pelando frijol. Hace dos años vivía en un cuartito de adobe con tejado de lámina, por donde se filtraba la lluvia y el frío. Ahora, gracias a Casita Linda A.C., Doña Estefanía tiene una casita digna.
Recuerdos revolucionarios en La Huerta
| “Mi madre vivió aquí en La Huerta durante la Revolución Mexicana”, dijo José Refugio Luna Olivares, de 65 años, el menor de los seis hijos de Doña Estefanía. “Sus padres trabajaban en la hacienda cercana y de muy niña, ella y su familia se escondían en la hacienda cuando llegaban los soldados federales.
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Los soldados se llevaban las tortillas, y a veces a una o dos muchachas”. Según Luna, su madre solía contar como la gente de La Huerta veía pasar los trenes llenos de soldados. “En una ocasión se decía que Venustiano Carranza y Pancho Villa se encontrarían en la Huerta, pero le reunión nunca se llevó a cabo. Se dice que finalmente se reunieron en Celaya”, comenta Luna.
La familia de Doña Estefanía
Doña Estefanía tuvo seis hijos, tres varones y tres mujeres. Sus dos hijos sobrevivientes viven en La Huerta, dos de sus hijas viven en Comonfort y otra hija vive en Chihuahua. “Tiene 40 nietos y muchísimos bisnietos”, dijo Luna.
Doña Estefanía, quien solía tener muchos conocimientos sobre plantas medicinales, se mantiene activa todo el tiempo y sigue teniendo una salud sorprendente. “Se pasa todo el día desgranado maíz y pelando frijol”, comenta su nuera Agripina Morales. “Hace dos años aún cocinaba y lavaba los trastes, pero ahora ya no puede hacerlo”. Agripina añadió que su suegra a veces se enferma de tos, pero fuera de eso y de su poca vista y oído, posee una excelente salud. “Aún puede caminar, sólo le ayudamos un poco. Se levanta a las 10am y trabaja hasta las 6pm, cuando se mete el sol”, cuenta Agripina.
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Aunque sólo le queda un par de dientes, Doña Estefanía aún come sopa, tortillas y frijoles. “Cuando se siente un poco mal, pide su medicina”, dice su nuera.
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La vida en La Huerta
La Huerta tiene actualmente 854 habitantes, la mayoría de los cuales se gana la vida haciendo canastas de carrizo, que consiguen en la orilla del río Laja. La familia de Doña Estefanía también se gana la vida haciendo canastas. “Cuando era joven mi madre también las hacía, al igual que mi padre, que murió hace 15 años”, dijo Luna. La familia gana alrededor de 200 pesos por semana de la venta de las canastas, las cuales compra un hombre que las revende en Comonfort o en San Miguel.
Luna posee además cinco hectáreas de tierra que son parte de un ejido. Durante la temporada de lluvias siembra maíz y frijol, que son el sustento de la familia para todo el año.
Casita Linda
Doña Estafanía solía decirle a su hijo que quería tener su propia casita. Su sueño se hizo realidad hace dos años cuando Casita Linda A.C. escogió La Huerta como lugar para desarrollar un programa de vivienda. “La gente de la comunidad dijo que Doña Estefanía debía ser beneficiada con nuestro programa puesto que es la bisabuela de la comunidad”, dijo Irma Rosado, líder del proyecto. La casa de Doña Estefanía fue la primera que construyó Casita Linda. Consta solamente de un cuarto y mide 35.67 metros cuadrados, con dos ventanas, una regadera y un lavabo. El único mobiliario es una pequeña cama y una mesita de noche. Doña Estefanía está muy contenta pues ya no pasa frío durante la noche y el agua ya no se filtra por las paredes durante la temporada de lluvias.
Casita Linda ha construido otras dos casas más en la Huerta y actualmente trabajan en la comunidad de Los Galvanes en la carretera a Dolores. La asociación provee el material para las casas y asesores voluntarios que enseñan a la familia a construir la casa. La casa de Doña Estefanía costó 1,500 dólares.
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