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Nota del Editor: Durante los pasados cinco meses Atención ha publicado numerosas detenciones de inmigrantes ilegales en el Police Blotter (Reporte Policíaco) semanal. Estas detenciones, identificadas como "Predominantemente de Centro América", reporta los altísimos números de centroamericanos que pasan sin éxito por México en su camino hacia Estados Unidos. Este es el primero de una serie de artículos sobre los inmigrantes ilegales en San Miguel.
Entran
a México como mojados, cruzando el río Suchiate por el área de Tapachula, y
se internan en México, en su camino hacia la Unión Americana. Estos hombres,
en su mayoría entre 20 y 25 años, huyen de la pobreza en la que viven en sus
países de origen, a donde trabajan como albañiles o campesinos. Aunque muchos
dejan a sus esposas e hijos atrás, es común también para mujeres y niños
arriesgarse en este viaje de miles de kilómetros. Es frecuente verles sobre los
techos de los trenes de carga que pasan por San Miguel o bien merodeando por los
alrededores de las vías en el cercano poblado de Commonfort. Durante
los pasados tres años, el número de inmigrantes ilegales deportados en el
Estado de Guanajuato se ha incrementado un quinientos por ciento. Según cifras
proporcionadas por el Instituto Nacional de Migración, en 2002, 413 inmigrantes
ilegales, principalmente de Honduras, Guatemala y El Salvador, fueron tomados en
custodia por las autoridades migratorias mexicanas, y deportados a sus
respectivos países. En 2005 el número se incrementó a 2084 personas. De enero
a mayo de 2006, ya han sido deportados 1076 inmigrantes. San
Miguel, no siempre el mejor destino Muchos
caminos de la frontera sur conducen a los Estados Unidos, pero la forma más fácil
de viajar para los centroamericanos es por tren. Los trenes de carga viajan de
Tapachula, pasando por Veracruz y después a México. Las siguientes paradas
hacia el norte son Commonfort (o Irapuato), San Luis Potosí y Monterrey, antes
de alcanzar la frontera en Nuevo Laredo.
Los
oficiales de migración, los empleados de la estación y los vecinos identifican
fácilmente a los cansados y hambrientos migrantes. Aunque algunos de ellos son
detenidos, otros logran continuar su viaje gracias a la ayuda de algunos vecinos.
Una
vecina, que pidió no ser identificada, se ha preocupado por la situación de
los migrantes y frecuentemente ha tratado de ayudarlos con comida o hasta con
trabajo. “En los seis meses que tengo viviendo aquí, he visto al menos unos
12 casos de jóvenes centroamericanos, que llegan a mi casa a pedir algo de
comer o incluso trabajo. Cada que algún centroamericano llega a mi casa le
regalo una despensa”. Los
migrantes centroamericanos no siempre son bien tratados en México. Muchos de
ellos son víctimas de maltrato o abuso por parte de las violentas pandillas de
la Mara Salvatrucha o bien de las propias autoridades mexicanas, que los
extorsionan y les roban el poco dinero que llevan con sigo. Detenciones
de inmigrantes en San Miguel La
delegación del Instituto Nacional de Migración en San Miguel no solo atiende a
los cada vez más residentes extranjeros y turistas, sino juega también un
importante papel en la detencion de los migrantes centroamericanos ilegales. Hay
dos oficinas de apoyo más en el Estado, una en León y otra en el aeropuerto de
Silao. Según
el oficial de migración Edgar Delgado, la delegación realiza dos o tres
operativos por semana, apoyada por la policía local, en los principales cruces
de vías férreas en el Estado, que son Commonfort, Irapuato, Salamanca y León,
en donde se detiene a los inmigrantes centroamericanos que viajan en ferrocarril
y son remitidos a celdas especiales en la cárcel local de San Miguel, a donde
son albergados temporalmente. Cuando estas personas son detenidas, son tratadas
como infractores, no como delincuentes. Se les da alimento, atención médica si
es necesaria, y la oportunidad de hacer llamadas telefónicas. Hombres y mujeres
son albergados por separado. Los menores, si viajan solos, son llevados al DIF.
Los que viajan con sus padres, se les permite permanecer con ellos, para evitar
algún posible trauma por la separación. En
menos de 24 horas, los migrantes son transportados en autobús hasta Tapachula y
son entregados a su respectivo consulado. Actualmente, la Instituto Nacional de
Migración ofrece la opción llamada “deportación voluntaria”, en la que
los migrantes firman una solicitud voluntaria para ser deportados. De no aceptar,
se les impone una pena de no poder entrar a México de manera legal por 10 años.
¿De
dónde vienen? Inmigrantes
detenidos en 2005
Próxima semana: Relatos de migrantes cuyo viaje ha terminado en San Miguel |