Madres trabajadoras en México
Por Krishna Villena

La creencia de que una madre abnegada debe estar dispuesta en cualquier momento a atender las necesidades de los hijos y de su marido, continúa vigente en México. 

Para las madres que se quedan en casa a realizar los quehaceres, no existe una jornada de ocho horas, no tiene derecho a descanso, a vacaciones, ni días libres, mucho menos a goce de salario. Su trabajo pocas veces es considerado como esencial para que el hombre de la casa, pueda rendir y disponer del tiempo para ir a trabajar y así aportar el gasto (en el mejor de los casos). De acuerdo con la Encuesta Metropolitana sobre Remuneraciones, realizada en las zonas metropolitanas de la ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, las empresas siguen contratando más hombres que mujeres en todos los sectores, debido a diversas razones, entre las que destaca que ellos tienen mayor adaptabilidad al horario.

Históricamente, la carga de las tareas domésticas se ha distribuido de manera desigual entre mujeres y hombres. Las mujeres continúan desempeñando la mayor parte de los trabajos domésticos, ya que culturalmente, se concibe como algo que es responsabilidad de ellas. 

En términos generales, el trabajo doméstico es realizado por millones de personas (la mayoría mujeres y madres) que de esta forma contribuyen al bienestar, desarrollo y reproducción de las familias y comunidades, sin embargo, es poco valorado, incluso sin goce de sueldo. Si bien la contribución masculina al valor económico del trabajo doméstico se ha incrementado durante los últimos años, aún dista mucho de ser equitativa, pues 80.4 % de dicho valor es aportado por mujeres.

El índice de discriminación salarial (IDS) es un indicador de la diferencia en la remuneración entre hombres y mujeres. Representa la retribución económica que las mujeres dejan de recibir por su participación en la producción de bienes y servicios. La discriminación implica que una mujer en el mismo puesto de trabajo que un hombre, con su mismo nivel de escolaridad y con su misma jornada de trabajo, reciba un salario inferior al de él.

Según http://www.cndh.org.mx/losdh/losdh.htm,  las mujeres deben conocer sus derechos para que sean capaces de defenderlos, es esencial que sepan lo qué significan. 

De lo contrario, es aún más complicado que estén conscientes que en todo momento, ellas merecen el respeto de sus parejas, de sus hijos, de los demás miembros de la familia, de los jefes, de las autoridades así como de la sociedad en general. 


Promedio de horas dedicadas al trabajo doméstico en México

Mujeres 43.8 h semanales

Hombres 11.4 h semanales

Promedio de horas dedicadas al cuidado de los hijos

Mujeres 13.2 h semanales 

Hombres 7.4 h semanales

Carga global de trabajo (ambos tipos, doméstico y extra-doméstico)

Mujeres 57.6%

Hombres 42.4%

Fuente: Instituto Nacional de las Mujeres, México, http://www.inmujeres.gob.mx/ 



Derechos de las madres trabajadoras

· Según la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley Federal del Trabajo, no pueden hacerse distinciones por motivos de sexo, raza, edad, credo religioso, doctrina política o condición social. Por lo tanto, las mujeres deben tener los mismos derechos y las mismas obligaciones que los hombres. Entre los derechos más importantes de las madres trabajadores se encuentran: 

· Servicio de guardería para sus hijos

· Descanso de seis semanas antes y seis después de la fecha estimada para el parto con goce de salario y beneficios.

· Dos descansos extraordinarios de media hora cada uno para alimentar a sus hijos durante la etapa de lactancia, en un lugar adecuado e higiénico designado por la empresa. 

· Los beneficios del seguro social IMSS como asistencia obstétrica y ayuda en especie por seis meses para lactancia, entre otros.

· Durante el embarazo o la lactancia, el patrón no podrá emplear a las mujeres durante el embarazo o periodo de lactancia, en labores insalubres o peligrosas, trabajo nocturno, así como en horas extraordinarias. 



El trabajo y las mujeres en México

Según la Unidad de Equidad de Género de la Secretaría de Economía, http://www.economia.gob.mx/pics/p/p1379/documento03.pdf,  el trabajo constituye uno de los campos de reflexión de mayor fuerza en la temática de género, debido a su carácter estratégico respecto al acceso a otros recursos sociales. Si bien se ha registrado un incremento en la participación femenina en los últimos años, el acceso de las mujeres al trabajo extra-doméstico todavía es mucho menor que el de los hombres. 


· El nivel de población económicamente activa (PEA) femenina es la mitad

(36.4%) que el de la masculina (76.8%).

· De la población económicamente activa, el 90.1% de las mujeres realiza quehaceres del hogar, adicionalmente a sus actividades de trabajo extra-doméstico, contra un 47.2% de los hombres.

· Las mujeres con mayor grado de escolaridad tienen más participación económica. En cambio, la actividad económica de los hombres es alta, independientemente del nivel de instrucción alcanzado.

· La condición de casada o unida hace disminuir la tasa de participación económica en las mujeres. Aquéllas que están separadas, divorciadas o viudas tienen tasas más altas de participación que las solteras.

· Las ocupaciones que cuentan con índices más altos de participación femenina son: trabajadores domésticos, maestros y afines, oficinistas y vendedores y dependientes.

· Los hombres casi triplican a las mujeres en la categoría de empleadores. En el grupo de los trabajadores sin pago, ellas son casi el doble de los hombres.

· Entre la población que recibe más de cinco salarios mínimos, las mujeres son menos que los hombres.

· Las mujeres reciben en promedio salarios inferiores en la mayor parte de las ocupaciones, sobre todo entre los profesionistas, supervisores y capataces industriales, y funcionarios públicos y gerentes del sector privado.



Conceptos de género en este artículo

Discriminación: Distinción, exclusión o preferencia que tenga por objeto o resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública.

División sexual del trabajo: El trabajo está relacionado directamente con los patrones socioculturales que determinan las actividades de los hombres y mujeres. Por ejemplo: cocinar es una actividad vinculada a las mujeres, que se desarrolla dentro del hogar, por lo tanto corresponde al ámbito privado y no se valora por la sociedad. En cambio las actividades que tienen que ver con las estructuras políticas, económicas y sociales se desarrollan fuera del hogar, están vinculadas a espacios masculinos, por lo tanto se desarrollan en el ámbito de lo público, y socialmente se valoran más.

Trabajo doméstico: Actividades requeridas para el mantenimiento cotidiano de las familias y la crianza de los niños como los quehaceres del hogar, el cuidado de niños, ancianos y enfermos y otras actividades sin remuneración.

Trabajo extra-doméstico: Conjunto de actividades que permiten la obtención de recursos monetarios mediante la participación en la producción o comercialización de bienes y servicios para el mercado. Esta definición incluye al trabajo no remunerado en negocios o empresas familiares. 



Carolina González ejemplo a seguir para las mujeres mexicanas
Por Krishna Villena

Puesto de Carito
Enchilada, gorditas y quesadillas
Vie-Dom, 8:30pm to 11pm
Tinajitas 24, Col. San Antonio 

El cabello gris y las manos ásperas indican que la vida no ha sido fácil para Carolina González Gómez. Su sonrisa y su buena actitud describen cómo el trabajo duro y la perseverancia han impactado su vida positivamente. 

Ella es madre soltera de cuatro jóvenes y una niña y tiene tres nietos. Trabaja como empleada doméstica, estudia por las noches y atiende su puesto de enchiladas afuera de su casa. Recientemente se graduó de la primaria con promedio de 9.4 y recibió su certificado del INAEBA (Instituto de Alfabetización y Educación Básica para Adultos) por las autoridades locales. 

Carito, como la conocen sus seres queridos, nació en el Rancho los López de Abajo, una comunidad rural del municipio de Allende. Cuando tenía 14 años murió su padre y la familia (una viuda con 10 hijos), vinieron a vivir a San Miguel. 

Krishna Villena: Es comprensible que una mujer sola con 10 hijos, delegue ciertas responsabilidades a sus hijos mayores.

Carolina González: Tengo nueve hermanos y hermanas, yo fui la quinta en nacer, estoy en medio de todos. Somos siete mujeres y tres hombres. Mi hermana Elena, la más grande, tenía creo que 21 años, fue la que se quedó a la cabeza de la familia, ella era nuestra mamá y nuestra hermana al mismo tiempo. Mi mamá se volvió a casar a los seis meses de viuda. Nos dejó prácticamente solos, aquí no teníamos parientes ni nada. Los hermanos más grandes se hacían cargo de los más pequeños y vivíamos solos en la casa donde estoy ahora, que era propiedad de mi papá, ahora está a nombre de mi mamá. Por supuesto que hubo conflictos porque no aceptábamos que mi hermana nos diera órdenes, pero finalmente terminamos reconociendo su esfuerzo.

KV: ¿Cómo hicieron para sobrevivir? ¿Tu mamá les enviaba dinero o algún tipo de ayuda?

CG: Mis hermanos y yo teníamos que trabajar para llevar dinero a la casa y tener qué comer. Lo bueno es que no teníamos que pagar renta porque la casa era de mi papá, ahora pertenece a mi mamá. Ella dejó algo de dinero cuando se fue, pero no nos duró mucho así que desde muy joven he trabajado como empleada doméstica en diferentes casas. Actualmente llevo 15 años trabajando con la misma familia. Como quien dice, aquí eché raíces. 

KV: Eres muy joven para ser abuelita de tres pequeñitos, ¿cuándo fuiste mamá por primera vez?

CG: En total tengo cinco hijos, los dos más grandes ya son papás. Mi primera hija nació cuando iba a cumplir 17 años, nunca me casé, y por supuesto tenía que trabajar más para mantenerla, pues el padre nunca se hizo cargo. Ahora Lili tiene 25 años. A los dos años, nació mi segundo hijo, Jonathan, hoy tiene 23 y es papá de dos de mis nietos, el tercer nieto es hijo de mi hija la mayor. El que sigue es Eric, de 19 años, luego Salvador que tiene 18 años y finalmente hace nueve años nació mi hija más pequeña, Alondra. He sido madre soltera toda mi vida y sola he criado a mis hijos. Con el tiempo me di cuenta que mi padre no tenía razón al pensar que, como mujer, mi deber era encontrar un marido que me mantuviera. Entendí que si quería se alguien en la vida tenía que luchar con más fuerza para ser independiente. 

KV: Pienso que siempre has sido una guerrera, ¿estás consciente de todos tus logros?

CG: Gracias pero yo solo me dediqué a hacer lo que una madre debe hacer por sus hijos y creo que no habría logrado hacer nada interesante en mi vida, si no los tuviera a ellos. Mis hijos son mi principal motivación para hacer cualquier cosa, como estudiar. Desde pequeña soñaba con ir a la escuela, pero nunca pude, eso me dejó la espinita clavada, y por eso quise con más ganas ir a las clases del INAEBA.

KV: ¿Cómo te enteraste del programa de alfabetización y educación para adultos, el INAEBA?

CG: Supongo que había una campaña porque dos muchachas tocaron la puerta de mi casa y me explicaron cómo funcionaba este programa. Para mí fue como si Dios me hubiera enviado esta oportunidad, por supuesto que dije que si, pero antes de empezar fui a ver a la virgencita de San Juan, como cada año, para agradecerle todas las bendiciones en mi vida. Empecé a ir a clases en febrero de 2008. 

KG: ¿Cuál fue la respuesta de tus hijos cuando les dijiste que ibas a estudiar?

CG: Al principio no creían que yo podría ir a la escuela, pero después me apoyaron mucho. Eric y Salvador me ayudan con mi tarea. Le doy gracias a Dios que pude enviarlos a todos a la escuela. Ahora Alondra va en cuarto de primaria y uno de mis hijos solteros está estudiando la prepa. 

KG: Y tú, ¿qué sentiste antes y después de tomar clases?

CG: Recuerdo que intentaba leer lo que decía abajo de las fotos de las revistas de espectáculos, porque quería saber como se llamaban los actores. Así empecé a juntar las letritas, a reconocerlas una por una. También aprovechaba las hojas que sobraban de los cuadernos de mis hijos para copiar las palabras varias veces. Me daba mucha pena cuando tenía que firmar algún papel de la escuela como la boleta de calificaciones. Prefería decir “no sé leer ni escribir”, era terrible para mí, pero si me podía llevar esos papeles a mi casa, ahí tenía más tiempo para intentar leerlos y finalmente me enteraba de lo que decían. 

KG: Sé que eres una excelente cocinera y que también tienes tu propio negocio, cuéntame por favor.

CG: Bueno, ese es otro trabajo que tengo. Hace como 10 años trabajé con una señora que sirve banquetes. Aprendí mucho con ella; después no pude seguir ayudándola porque tenía que cuidar a mi hija que estaba recién nacida, así que empecé por mi cuenta, a vender comida en las ferias o en las kermeses. Actualmente pongo un puesto afuera de mi casa, en la calle de Tinajitas 24, de la colonia San Antonio. Vendo enchiladas, gorditas, quesadillas, etcétera, de viernes a domingo, de 8:30pm a 11pm. Mi plan es abrir un espacio de mi casa, donde la gente pueda sentarse cómodamente a comer. Estoy trabajando en eso, ya casi está listo. 

KG: Nuestra sociedad necesita de mujeres como tú, con actitud positiva hacia la vida, luchando por lo que quieren. ¿Cuál es tu consejo para aquellas mujeres que desean hacer algo para ellas mismas?

CG: Mi consejo es que sigan adelante, si quieren estudiar que se animen y que nunca se rindan. Acabo de empezar la secundaria, voy a clases los lunes y miércoles de siete a nueve de la noche. Cuando me gradúe quiero estudiar leyes en la universidad. A mis compañeros les hecho porras para que sigan asistiendo a clases.