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Cañada de la Virgen, un paraíso natural con marco prehispánico
Por Jesús Ibarra
| Visitar el Santuario de Cañada de la Virgen es trascender a lo mundano. Es estar en completo contacto con la naturaleza, enmarcada con un toque de ambiente prehispánico, y, por unas pocas horas, olvidarse del agitado mundo moderno. |
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Regina Thomas compró este vasto paraíso arqueológico natural hace varios años. Ubicado a 15 kilómetros de San Miguel, en la carretera a Guanajuato, el predio incluía un antiguo y abandonado sitio arqueológico. Muchas tierras estaban erosionadas por el mal uso –principalmente sobrepastoreo. |
En el 2000, Regina donó la zona arqueológica al INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia), y hoy, después de años de restauración, está a punto de ser abierto al público. Conservó el resto del extenso terreno y por durante más de 10 años, ha dejado que las tierras erosionadas se recuperen satisfactoriamente, con la ayuda de un buen manejo del ganado. El trabajo en Cañada de la Virgen es desempeñado por habitantes de las comunidades rurales cercanas de San Isidro de la Cañada, Toriles, Ojo de Agua y El Xotolar.
“Yo no hice nada, yo sólo tenía la visión, mi gente fue quien hizo el trabajo, bajo la guía de Pedro, el encargado del rancho”, dice Regina. El rancho es actualmente un importante productor de ganado bovino y caballar, en donde los animales viven libres en el campo. Está certificado como productor de carne orgánica.
Actualmente, Regina desea compartir su paraíso con el público. “Cañada de la Virgen es un sitio único en nuestra Madre Tierra, en donde las comunidades trabajan en conjunto para asegurar la preservación de la naturaleza, la historia y la cultura para las futuras generaciones”.
| La creencia en el Santuario es que la ética silvestre se deriva de establecer una relación recíproca entre el visitante y la naturaleza. |
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Por esta razón, se les pide a los visitantes perturbar lo menos posible la naturaleza, inclusive no introduciendo celulares u otros dispositivos electrónicos dentro del santuario, no cortar las flores silvestres ni dañar las plantas, y evitar molestar a los animales. En Cañada de la Virgen, hasta las hormigas pueden vivir felices, pues están totalmente protegidas.
La flora de Cañada de la Virgen incluye vegetación de clima seco, como mezquites, huizaches, y cactus, pero dentro de la cañada, por donde corre el río, se pueden encontrar pirules, cedros, y hasta algunos pinos. “Tenemos una especie única de cactus, de la cual donamos un ejemplar a El Charco del Ingenio para su colección de cactáceas,” comenta Alex, el hijo de Regina.
| La geografía se compone de cañadas, mesetas y cerros, y casi desde todos los puntos se pueden apreciar las pirámides. |
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“Están construidas desde una meseta estratégica, pues está rodeada de cañadas y el acceso no es fácil,” dice Regina. El suelo contiene ágata roja, piedra usada como herramienta por los antiguos nativos del lugar, y actualmente usada para joyería. Cañada de la Virgen es el único lugar en la zona, en donde se puede encontrar piedra caliza tanto amarilla, como roja y verde.
La fauna silvestre incluye coyotes, venados, zorrillos, zorros, conejos, liebres, halcones, águilas, garzas, carpinteros, cuervos, y una gran variedad de aves. “Los coyotes a veces atacan a los becerros recién nacidos, pero no los matamos, los espantamos con unas hondas artesanales, hechas de un cordón especial, que el propio Pedro elabora”, comenta Regina.
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En el Santuario, el recorrido para los visitantes empieza en los corrales en donde montarán unos fuertes pero mansos caballos, entrenados y cuidados por Ángel y
Enrique, quienes guiarán la visita en compañía de Alex. |
Tanto ellos como Alex, podrán explicar a los visitantes cualquier cosa que deseen saber sobre el Santuario.
Durante el recorrido de cuatro horas, los visitantes podrán escuchar el silbido del aire entre la cañada y el sonido del agua que corre por el río, al que se le conoce como La Virgen, así como el canto de los pájaros. Podrán observar a las vacas con sus crías recién nacidas, y a los garañones con sus yeguas, y a níveas garzas sombreando el lago con sus alas. Si tienen suerte, podrían ver algún halcón posado en lo alto de un huizache. Durante la época de lluvias, diversos tonos de verde se ven por doquier, mientras que en el otoño, las coloridas flores contrastan con el verdor del pasto. En el invierno y primavera, el dorado es el color predominante.
| Al terminar el recorrido, los visitantes podrán disfrutar, bajo la sombra de un huizache y con una espléndida vista de las pirámides, de una deliciosa comida de rancho, preparada especialmente por Doña Elena, la esposa de Pedro. |
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La comida consiste principalmente de frijoles (cosechados en el propio rancho), nopales, verdolagas (una hierba silvestre), queso fresco (también elaborado en el rancho) y tortillas hechas a mano. “En el Santuario, nuestra meta es encontrar la manera de mantener nuestro equilibrio dentro del mundo,” dice Regina. “Estamos a punto de obtener nuestra certificación como reserva ecológica protegida”. Para mayores informes sobre visitas al Santuario de Cañada de la Virgen, llamar a Cañada de la Virgen SPR de RL, al 154-8771.
Cañada de la Virgen en la Historia
El sitio arqueológico de Cañada de la Virgen está compuesto por dos principales grupos arquitectónicos, ambos con plataformas, patios hundidos y un montículo. El más alto mide 14 metros de alto y 65 x 14 en su base. Fue usado por varias culturas como centro ceremonial y ritual –se han encontrado vestigios de Otomíes., Maxaguas, Toltecas, Teotihuacanos, Purépechas y Chichimecas. Se han hecho descubrimientos importantes en los 12 templos que rodean los patios hundidos, entre ellos, 19 entierros, incluyendo el del jerarca, hallado en la cima de la pirámide principal. Vivió 400 años AC, y al parecer fue sepultado en la pirámide hasta 1,200 años después de su muerte.
La ubicación del centro ceremonial, rodeado por un círculo de cerros, permite leer y localizar los movimientos y la alineación de la Vía Láctea, del sol, de la luna y de las constelaciones. Fue abandonado 1,100 años DC por razones desconocidas.
Cañada de la Virgen fue también una de las principales haciendas ganaderas durante el siglo XVIII, siendo propiedad del sanmiguelense Juan María de Lanzagorta y Landeta, amigo del caudillo de la Independencia, Ignacio Allende. Allende visitó Cañada de la Virgen varias veces, puesto que estaba cerca de su propia hacienda, San José de las Trasquilas. Se dice que Allende, estando en Cañada de la Virgen, durante una coleada con algunos amigos, al tratar de agarrar a un toro por la cola, cayó del caballo y se rompió la nariz.
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