¿Soberanía alimentaria en México?: Crisis anunciada Resumen
Por Roberto Escalante Semerena


El sector agropecuario mexicano ha enfrentado transformaciones profundas durante las últimas tres décadas. El continuo proceso de urbanización, el intenso proceso de globalización y las transformaciones demográficas han configurado un nuevo entorno para el sector agropecuario, el cual se caracteriza por cambios tecnológicos, nuevos cultivos que se ajustan a las exigencias de un mercado internacional, modificaciones genéticas que mejoran las variedades de los productos, nuevos esquemas organizacionales que dinamizan las formas de comercialización y modifican los métodos de inserción en el mercado mundial e incluso el surgimiento de nuevos esquemas de desarrollo rural. Estos cambios también impactan al sector agropecuario en sus interacciones con el mercado interno y tienden a polarizar la situación del campo entre un sector asociado al mercado exportador. Junto con ello, las acciones gubernamentales se han concentrado fundamentalmente en impulsar una mayor dinámica en el crecimiento de los productos orientados hacia el mercado externo (frutas, legumbre y hortalizas), debido a su mayor rentabilidad, en tanto que los productos base de la dieta diaria de millones de mexicanos (granos básicos) registran una clara tendencia descendente, y con ello un aumento de sus importaciones, comprometiéndose así la soberanía alimentaria de este país ante variaciones en los precios.

Lamentablemente, la agricultura y la alimentación sólo son tratadas como mercancías, y objetos de maximización de ganancias, para nada como instrumentos para potenciar el desarrollo económico de cualquier país. De ahí que sea necesario colocar a la seguridad alimentaria como objetivo nacional. Es tiempo de que el Estado se incorpore a la economía, debe ser el principal agente que coordine y aliente la soberanía alimentaria, desde luego asegurando la conservación de la biodiversidad. 

No olvidemos que la sobreexplotación de los recursos naturales y la emisión de gases de efecto invernadero han contribuido a que se agudicen los fenómenos ambientales, los cuales tienen cada vez un mayor impacto negativo en la producción agrícola, propiciando fuertes descensos en las cosechas de cereales, que ante una demanda en expansión genera presión en los precios. Tan sólo durante los primeros cuatro meses de 2008 se ha registrado una fuerte alza en los precios de los alimentos. Por ejemplo, el arroz a marzo se ubicó en 407 dólares por tonelada, un incremento de 81 por ciento respecto a igual mes de 2007. El trigo aumentó 130 por ciento, mientras que el maíz ha mantenido su tendencia ascendente con un crecimiento anual de 35 por ciento. Debemos tener presente que este aumento en precios no sólo se debe al cambio climático, no debemos olvidar la absorción de la oferta agrícola para la elaboración de biocombustibles, la especulación en los mercados de futuros, el aumento en el precio de los insumos (fertilizantes semillas y combustible), así como el crecimiento de la demanda por parte de China e India. 

Definitivamente se plantea retos importantes hacia el futuro, no sólo para México, pues la alimentación se trata de un problema global. Teniendo presente la afectación negativa que tienen en la agricultura los fenómenos meteorológicos derivados de cambios climáticos, así como la continuidad de los biocombustibles, la especulación, el precio de los insumos y la demanda China e India, como determinantes del alza de los precios de los alimentos y la actual estrategia de las impulsar cultivos más rentables en perjuicio de los granos básicos—será imposible que México logre una verdadera soberanía alimentaria, anunciándose así, a corto y mediano plazo, una nueva crisis alimentaría ante la ya frecuente volatilidad de los precios de los alimentos. 


 


CONFERENCIAS 

Conferencias de la UNAM para apoyo de la Biblioteca

El pasado sábado, el doctor Roberto Escalante Semerena, rector de la Facultad de Economía de la UNAM, ofreció una conferencia sobre “Crisis Alimentaria” en el Teatro Santa Ana, la primera de una serie que ofrecerá la UNAM. Para esta primera plática, la entrada fue gratuita. Las próximas conferencias tendrán un costo de 100 pesos y los fondos que se recaben serán para mejorar la tecnología de Internet de la Biblioteca. 


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