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La lucha de una joven por la vida
Por Jesús Ibarra, June 29, 2007
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Mayra Villafranco es una joven de 23 años que vivía con su familia en la comunidad rural de Estancia de San Antonio, cerca de Los Rodríguez. Era una chica activa y entusiasta que trabajaba en una fábrica. |
El 2 de marzo de 2005, Mayra y su familia sufrieron un accidente automovilístico. De las ocho persona que iban en la camioneta murieron tres. Los demás sufrieron heridas graves, entre ellos Mayra.
“Me fracturé el brazo y la columna vertebral. Quedé inconsciente,” recuerda Mayra. “Me llevaron a Celaya, pero como no tenían el equipo adecuado para operarme, me enviaron a León”. Mayra estuvo hospitalizada por 22 días y después fue llevada a su casa. Pero ya nada era igual. No podía moverse de la cintura para abajo. “En un principio estuve yendo al Centro de Crecimiento. Pero como mi comunidad está muy lejos, tenía que pagar 300 pesos a la camioneta por cada vez que me traía, tres veces a la semana. Aunque me daban una pensión temporal de mi trabajo, de 1,200 pesos, no teníamos el dinero suficiente para pagar la camioneta, por lo que tuve que dejar las terapias.”
Mayra yació en su cama, inmóvil, por más de un año. Se enflaqueció y se tornó pálida. Su familia hizo poco por ayudarla. “Era muy triste para mí estar ahí sin poder moverme, cuando a mí me gustaba salir, hacer cosas, ir a trabajar,” comenta Mayra. Un día la fue a visitar una amiga suya, Doña Ángeles Agreda, que se impactó al ver el estado de la joven. “Tenía que ayudarla”, cuenta Doña Ángeles. “Yo conocía a algunos benefactores y miembros del patronato del asilo de ancianos ALMA. Hablé con ellos para ver si se podía darle un espacio a Mayra en el asilo para que pudiera asistir a sus terapias. Me dijeron que necesitaban hacer una visita a la joven en su casa para verificar sus condiciones, y así lo hicieron. Unos días después me dijeron que recibirían a Mayra en ALMA.
“Llegué a ALMA en julio de 2006,” comenta Mayra. Doña Ángeles convenció al terapeuta Manuel Castillón Hansen de que fuera a ver a Mayra. Castillón accedió darle terapias de rehabilitación cobrando sólo una cuota mínima.
“Mayra tenía fracturas múltiples en la columna vertebral”, relata Castillón. “La médula espinal no se lastimó pero estaba presionada, lo que causó la parálisis del vientre hacia abajo”. Según Castillón, cuando Mayra fue operada se le colocaron en la columna placas de metal. “Cuando comenzamos con las terapias, encontré que tenía un 20 por ciento de movimiento muscular en su cintura y sus rodillas, pero sus pies estaban completamente paralizados. Empezó a caminar usando una andadera y le sugerí usar unas botas especiales para que sus pies no arrastraran. Ahora, después de un año de terapias, camina con muletas. Muy poca gente logra lo que Mayra ha logrado”.
Actualmente Mayra necesita ayuda económica para continuar con su rehabilitación. Su pensión de 1,200 pesos fue suspendida y sus ingresos son muy escasos, dependiendo solamente de la poca ayuda que le da uno de sus hermanos. “Sería recomendable que vea a un ortopedista”, dijo Castillón. “Es necesaria la opinión de un especialista es necesaria para determinar si su columna resistiría que se le retiraran las placas”.
Mayra comenta que quisiera una oportunidad de trabajar. “No puedo hacer trabajos pesados, pero puedo trabajar en el mostrador de una tienda o en una oficina. Me gustaría que alguien me diera una oportunidad”, dijo. Castillón comentó que los patrones rechazan a las personas con alguna discapacidad. “Esto es injusto. Gente como Mayra merece una oportunidad”.
Mientras tanto, Mayra continúa en ALMA recibiendo las terapias del doctor Castillón, y esperando una oportunidad de trabajo.
Concluyen estudios amas de casa en comunidad rural
| El pasado fin de semana, 52 habitantes de la comunidad de Cañajo del municipio de Allende recibieron constancias y certificados, 9 de alfabetización, 16 de primaria y 27 de secundaria. La mayoría de los graduados son amas de casa. |
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La Dirección de Educación y Cultura conjuntamente con el Instituto de Alfabetización y Educación Básica para Adultos (INAEBA) trabajan intensamente en el combate contra el analfabetismo y el rezago educativo, a través de promotores y asesores educativos a las comunidades rurales Actualmente en San Miguel de Allende existen 13,394 analfabetas y 36, 189 personas con rezago de educación básica. El INAEBA ofrece servicios educativos dirigidos a hombres y a mujeres mayores de 15 años que están fuera del sistema educativo formal y desean alfabetizarse y/o concluir su educación básica.
Por su parte la Directora de Educación y Cultura, Verónica Agundis, destacó que existe de manera permanente el Centro de Acceso a Servicios Sociales y de Aprendizaje (CASSA) en la Biblioteca Municipal, para quien desee concluir con sus estudios básicos.
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