Perros y restaurantes, amigos de la puerta para afuera
Por Tania Noriz June 16, 2006

El es considerado el mejor amigo del hombre, sin embargo para los restauranteros locales, esa amistad puede resultar costosa. El Centro de Salud de San Miguel aplica multas de los 300 a los 2,000 pesos por cada perro o animal doméstico que se encuentre dentro de estos negocios.

Los restaurantes de la ciudad han sido obligados a cerrar sus puertas a las mascotas debido a la prohibición que se incluye en La Ley General de Salud, el Reglamento del Control Sanitario de Productos y Servicios, la Ley de Salud del Estado y la norma NOM 093.

Estas leyes prohíben la presencia de animales domésticos, perros, gatos y aves, a fin de evitar riesgos a la salud de clientes y trabajadores. 

Aunque en Estados Unidos los perros son permitidos en las áreas externas de algunos cafés, en San Miguel no existe esta opción. Sólo tres restaurantes, el Café del Jardín, El Rincón de Don Tomás y el Café del Teatro tienen áreas externas pero los perros tampoco tienen permiso de entrar, sin embargo pueden esperar a sus dueños debajo de la banqueta.

Los restauranteros proponen cambios a la Ley de Salud que permita la entrada de animales pequeños y en algunos casos, a quien tenga el espacio, la creación de áreas similares a las de fumar y no fumar, donde puedan ingresar los clientes y sus perros.

Opinan que han empezado a perder clientes debido a la ley, las multas y a las continuas inspecciones que el Centro de Salud lleva a cabo. Restaurantes como Casa Carmina, La Placita, El Jardín, el Rincón de Don Tomás, El Correo, Hecho en México, Harry's y Nirvana, son algunos lugares que prohíben la entrada de animales, en su mayoría perros, de los llamados de bolsillo. A pesar de que existe esta prohibición, sólo dos lugares muestran un aviso en sus puertas, Hecho en México y Casa Carmina.

"Yo no quiero ponerlo porque los clientes se resienten y se enojan. Creo que no deberíamos permitir perros grandes, no por salud sino para evitar accidentes. No estoy en contra de la presencia de animales pequeños", comentó Mercedes Arteaga, dueña del restaurante Bugambilia, quien hace unos días fue multada cuando agentes del Centro de Salud vieron a su perro y gato dentro de su propio restaurante. 

El Doctor Juan José Molina, jefe del área de regulación sanitaria del Centro de Salud, explicó que un cambio en la ley y reglamentos sería difícil pues "las reglas no son locales sino estatales y federales y tendría que hacerse una revisión general para este caso en específico".

Bob Thieman, dueño de Harry's, comentó que no tiene problema en permitir la entrada de perros a su negocio, siempre y cuando la ley lo señale. "Yo no voy a pagar 2,000 pesos de multa por cada perro que encuentren aquí. Esto es malo e injusto para mi negocio pues clientes que quieren entrar con su perro no pueden y ya no vuelven".

Otro restaurante que no permite la entrada de animales es Nirvana. A diferencia de los otros, su gerente, Juan Carlos Escalante, comentó que prohíbe la entrada de perros, por muy pequeños que sean, por medidas de salud. "Para nosotros es antihigiénico tener animales dentro de un lugar donde se sirven alimentos. Además a algunos clientes no les gustan los animales o son alérgicos así que preferimos no admitirlos".

Christian Hernández, gerente de Hecho en México, uno de los primeros restaurantes en prohibir la entrada de perros, comentó que cuando cambiaron su política de permitir animales dentro del restaurante tuvieron algunos problemas. "Los clientes se resintieron y aunque ya nuestra clientela se habituó, algunos no regresaron más o redujeron su visita a una vez por semana".

Hernández opina que sería difícil la creación de una zona especial para perros en los restaurantes locales. "En la mayoría no hay el espacio suficiente y ese sería el único impedimento pues casi nadie estamos en contra de los animales y los clientes se sienten, pues para ellos los perros no son perros son sus amigos o familiares, casi sus hijos".


Un desfile canino

El pasado 8 de junio, en el Jardín, un grupo de diez personas, mostraron su apoyo a sus perritos con un singular desfile. 
El motivo, protestar por el artículo aparecido en la edición de junio 2 de Atención San Miguel, donde se criticaba a los perros, sus dueños y la presencia de éstos en los restaurantes.
Todos los perros de la ciudad, y sus dueños, fueron invitados a participar. En punto del mediodía, los dueños y sus bien vestidos amigos, en su mayoría Chihuahuas tomaron el Jardín.

"Venimos para mostrar apoyo y amor a nuestros animales," dijo Joe Collerain, dueña de Bebé, probablemente la perrito más famosa y fotografiada de San Miguel.


Amy Cox con Penélope y Paco

Amy Cox, dueña de Penélope y Paco, comentó que cualquiera tiene el derecho de caminar por la calle con sus animales. "Los dueños de los restaurantes tienen el derecho de prohibir la entrada a quien sea, pero nosotros, sus clientes, queremos disfrutar de su servicio en la compañía de nuestros pequeños. Ellos no hacen nada, son limpios y educados, mejor que muchas otras personas que sí tienen el acceso a esos establecimientos".



Joe Collerain y Bebé

Collerain añadió, "Deberían existir áreas externas que faciliten la presencia de los perros. Estamos en México porque aquí nos permitían la entrada con nuestros animales".
Barbara, quien no dio su apellido y quien presenciaba el desfile, comentó que para ella el asunto era de dos extremos. "Por un lado existen las personas que piensan que los perros no son perros sino personas. Eso está bien pero algunos son susceptibles a ello y no les gusta.

Por otro lado existen organizaciones civiles que ayudan y quieren a los animales buscándoles casa y comida y procurándoles servicios de salud, se preocupan de otras cosas. Creo que este es un problema de los dueños y no de los perros".

Natalie Hardy, miembro del consejo de la Sociedad Protectora de Animales, SPA, comentó que "San Miguel ha hecho la diferencia en el trato a animales con respecto a otros lugares en el país, para nosotros eso es primordial, y si los dejan o no entrar a restaurantes, eso queda en otro lugar. A nosotros no preocupa disminuir la crueldad a los animales y hacer campañas educativas en la comunidad"


Verónica Hernández y Spooky Boo

Verónica Hernández, dueña de Spooky Boo y mesera de Harry's dijo que en su experiencia los perritos que entraban al restaurante nunca causaron algún problema. "Son animalitos que están en bolsas o en las piernas de su dueño, no molestan a nadie, entonces ¿Cuál es el problema? Hay personas que no quieren a los perros y estoy de acuerdo, pero creo que si el perro no molesta lo deberían dejar entrar," finalizó.