La línea sútil, Por Elvira González


Exposición de Arte
El espíritu del grafito
Exposición colectiva
Jue, 9 de jul, 6–9pm
Casa de la Cultura
Bajada del Chorro 4

En el dibujo a lápiz,
Cuando el espíritu abre sus compuertas,
Su vocero, el grafito,
Habla por él…

“¿Clases de dibujo Zen?” contesté sorprendida a las amigas que me invitaban a entrar a esas clases de dibujo tan especiales. En San Miguel de Allende, ciudad cosmopolita en donde se encuentran las más diversas expresiones de arte y cultura, yo aún no había escuchado de clases de dibujo Zen. Siempre consideré poético el dibujo a lápiz, y además estaba en busca de un maestro especial. Entonces me dije: si soy una persona zen-prejuicios y zen-limitaciones de tiempo, ¿por qué no intentarlo?

Desde mi primera clase, el maestro Edgardo Kerlegand habló del Minotauro, del Palacio de Cnosos en Creta, del Rey Minos y de aquél mítico personaje que acababa con todas sus víctimas en ese temible e intrincado laberinto. Había qué analizar el significado del laberinto y cada uno de los personajes de la historia. ¡Apasionante!

Hemos tratado, desde entonces, los más diversos temas: textos de Lao Tze o Confucio; la Secuencia Fibonacci; Rembrandt, el gran maestro del claroscuro; los personajes heterónimos de Fernando Pessoa y más. Mientras escuchamos, razonamos y analizamos, lápiz en mano trazamos líneas sobre el papel, siguiendo el único mandamiento en clase: una línea limpia y sutil. Así, nuestro maestro no sólo nos enseña a mover la mano sobre el papel… ¡sino a mover la conciencia y el espíritu para proyectarlo hacia el exterior! Nos ha enseñado a reconocer la importancia del espacio vacío, y a “ver” justamente eso que no está. Con su espíritu Zen, Edgardo Kerlegand me ha llevado a concluir, personalmente, que un espacio sin formas es un terreno yermo, que la forma fecunda al espacio, le quita el vacío y le da sentido a su existencia.

En nombre de mis compañeros de clase, les dejo aquí con los interesantes conceptos de este singular maestro, Edgardo Kerlegand, y una muy especial invitación: 

“El dibujo es la base de todas las artes plásticas, y la línea el elemento fundamental de esta expresión. El artista debe, a mi entender, tener la capacidad de generar una relación personal con su línea. Cuando lo hace, los vasos comunicantes entre el espíritu del creador y el papel, se multiplican y fortalecen, estableciendo la auténtica obra de arte, no a partir del convenio social, sino de la honestidad y los kilómetros de líneas recorridos por el lápiz y el ojo del artista.

“Este es el caso de mi mayor orgullo: mis alumnos, un grupo de entusiastas artistas de la línea, que se han dedicado durante más de un año a preparar esta selección de obras, dedicadas a la expresión de la línea sutil, donde vemos cómo, a partir de la liberación del yo y de la exteriorización de la idea, logran poner en contacto el subconsciente con la materia, para dar como resultado esta extraordinaria colección de obras titulada: “El Espíritu del Grafito”.