|
¡Que Viva Frida!
Un Homenaje a Frida Kahlo
Por Silvia Graciela Arroyo Ruiz Diaz
Inauguración de Arte
¡Que Viva Frida! Un Homenaje a Frida Kahlo
Viernes, Sept 14, 7pm
Corazón Gitano
Hernández Macías 96
El centenario de Frida Kahlo es una oportunidad para profundizar en el conocimiento de la obra de una artista mexicana que ha alcanzado la celebridad internacional. La fascinante y desgarradora vida de Frida está plasmada con realismo descarnado en su pintura y su escritura. A través de lo que se ha llamado la estética del dolor, Frida fue capaz de sublimar sus padecimientos, de transformar el dolor que sentía en belleza y en arte. Se pintó, se fotografío, se pensó, se maquillo, se vistió y se expresó como un ser humano que amaba la vida, a pesar del dolor que la acompaño siempre.
Los casi doscientos cuadros que pintó fueron en su mayoría autorretratos, subrayando así el tema central de Frida Kahlo: ella misma. Sus pinturas revelan muchas de las cualidades que la caracterizaron como persona y artista: su valor e indomable alegría ante el sufrimiento físico; el humor que protegía su intimidad y dignidad y la pasión que sentía por el folklore mexicano. Fue también una gran coleccionista, afición traspasaba su propia persona, fusionando la estética de la moda occidental con exquisitos trajes de tehuana, faldones deshilados o rebozos de bolitas, aderezados con joyas de filigrana, perfectamente combinadas con collares prehispánicos de jades y turquesas, que ella portaba con la majestuosidad y la dignidad de una reina.
En su cama, los floridos bordados tomaban vida; la colección de ex –votos tapizaban las escaleras de la Casa Azul; sus muñecas y juguetes decoraban su cuarto.
Reunió también como objetos las vivencias personales, los rostros de su entorno, sus estados de ánimo, sus sueños y hasta sus pesadillas. Todos estos signos reviven en su imaginario creativo, poblando su obra pictórica, su casa y mundo.
Ofreceremos ahora una exposición dedicada a ella, a su estilo de vida y a todas las cosas que le gustaban.
La diseñadora de joyería, Graciela Arroyo, homenajea a Frida en sus dramáticos collares de colorido coral rojo, jade prehispánico, turquesas y piezas exageradas, así como en sus anillos de oro y plata con piedras, de diseño único, donde combina el arte popular mexicano y lo modernista. Con más de veinte años de experiencia en diseño, Graciela adora el estilo étnico. Inicio sus estudios en Bellas Artes, en su ciudad natal Buenos Aires, Argentina, especializándose después en lapidaria y diseño de joyas.
Ángeles Agreda, representante de “Mujeres Trabajando Juntas”, de las Comunidades Campesinas, participara con una versión de los ex -votos que Frida tanto amaba en bellos bordados, tapices y cojines.
Los trajes regionales de Oaxaca, bordados en seda y terciopelo, con huipiles típicos y faldas largas estarán también en exhibición.
Habrá también una pequeña colección de nichos, dedicados a Frida Kahlo por Jade Muriel, explorando sus sueños y recuerdos.
Ana Laura Aguilar Durán, artista plástica y poetisa, estará como invitada especial. La artista, que firma como Lautzin (náhuatl de Laura), nació en la ciudad de México; estudió en el Centro de Humanidades y Artes y en otras academias de arte y paralelamente estudió Ciencias Humanas, con especialidad en códices en el Museo Nacional de Antropología e Historia. Es autora del libro La Función Educativa del Mito; Cosmovisión Mitológica de los Cinco Elementos. Imparte conferencias sobre símbolos y mitos. Su contacto estrecho con: masahuas, cherokees y navajos le condujeron a vivenciar la lectura de la simbología en ceremonias y rituales de estas etnias. Exhibirá por primera vez en San Miguel su colección “Frida, Corazón de Oleo”
Festejemos a Frida viva ¡Que Viva Frida! .
|