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Obras para la foto, abandonadas

La Cuadrilla

Los Toriles

Por Jesús Aguado

“Aquí nos ha abandonado el gobierno, no nos visita” dijo para Atención Gloria Núñez.

En esta comunidad—Los Toriles—hay unos 200 habitantes y de ellos únicamente votan XX personas, de acuerdo con datos del Instituto Nacional Electoral. Y como no representan votos, sostiene Núñez, probablemente la administración pública en sus tres niveles no los apoya. De hecho, en las elecciones de junio 2018 “dijeron que nos mandarían camionetas para llevarnos a votar, pero luego cancelaron porque salía muy caro, que no les convenía”, aunque no dijo qué partido político ofreció la “ayuda”.

Para votar, deben ir a otra comunidad en que la casilla es instalada (San Isidro) “son dos horas caminando, una hora en caballo” señala Gloria. La opción en vehículo es salir a la carretera a Guanajuato, entrar a Boca de la Cañada, y conducir por una hora. Es decir, para ir a votar les llevaría unas seis horas; tres para ir y tres para regresar.

Para llegar a Los Toriles, hay que buscar la entrada a San Lucas—sobre la carretera a Guanajuato—si uno se detiene en la primera tienda, y le pregunta a la dueña ¿en cuánto tiempo se llega a Los Toriles? Primero de reojo verá el auto en que uno va, y luego dará su cálculo “con ese coche, en una hora y media llega, siga derecho, pase el puente y siga hasta llegar”. Habrá que pasar caminos rocosos, partes planas, otras de subida y bajada, hasta llegar a la cima en que podríamos pensar que no hay nada. Ya luego se ve que abundan los cultivos de maíz, frijol y calabaza; que abundan los burros, caballos y mulas.

En el trayecto comenzará a cambiar la vegetación de huizaches y mezquites a encinos. Y allá arriba está Los Toriles. Hay un kínder (con siete estudiantes) lo administra el CONAFE (Consejo Nacional de Fomento a la Educación), hay una primaria administrada por la SEP (Secretaría de Educación Pública) con más de 50 estudiantes y dos profesores; y luego la secundaria—también con profesores provistos por el CONAFE, con unos veinte pupilos.

Los profesores llegan el lunes, y se van el viernes. Los hombres o mujeres que van a trabajar, se van el lunes y regresan el sábado, pues no sería redituable volver cada día, ni cada tercero.

Allá, en las montañas no hay agua potable, no hay drenaje, no hay internet, no hay apoyo, y cuando lo hubo se dejó a medias. Hay dos bordos, que tienen agua durante la temporada de lluvias—esta fue mala—y hay un arroyo entre el que existen unos cuantos pocitos que abastecen de agua a la población. “Tenemos que madrugar en tiempo de secas, y traemos lo que pueda cargar el burro, unos cincuenta litros por viaje” dice para este reportero otra señora que se niega a dar su nombre, pero señala a lo lejos una cañada, “ahí está el pozo”.

Del otro lado de la comunidad está una olla captadora de agua de lluvia, ésta inició su construcción hace tres años, y dijeron que colocarían una red de agua para que todos pudieran contar con ese líquido “para lavar, regar las plantas, y otros usos domésticos”.

Pero algo sucedió, y la olla quedó inconclusa, aunque el gobierno local (siendo obra federal) presumió las inauguraciones en 2018.

En la mitad de una colina se ve un promontorio, y ahí está la olla captadora—imposible llegar en vehículo. Víctor se ofreció a llevarme (esta semana no vino a trabajar a San Miguel. Trabaja en la construcción y gana 1,800 pesos a la semana). La olla no tiene agua, y de hecho la zanja que hicieron para que cayera el agua de lluvia, está deslavada, entonces el agua no llega a la olla, sino que por un extremo se desvía al arroyo.

“Pues a ver qué hacemos en tiempo de secas, ya aprendimos a vivir así” señalan los habitantes.

Los Galvanes

La comunidad está sobre la carretera a Dolores, es una de las 29 clasificadas como indígenas. Aquí se construyó también una olla captadora, y también está abandonada. Un letrero indica que la construyó la CONAZA, con una inversión superior a cinco millones de pesos. La entrada por la que debería fluir el agua de lluvia, está azolvada.

Tampoco hay un camino para que un vehículo pueda llegar hasta ésta. Ahí la delegada Guadalupe Badillo dijo para Atención que el terreno fue donado por los ejidatarios para esa construcción que, principalmente almacenaría agua para los animales, pero desconoce por qué no funciona.

“Tengo seis meses como delegada, pero me voy a reunir con el comisariado ejidal y ver qué necesitamos para que pueda operar”. La comunidad cuenta con agua potable, así que funcione o no, es cuestión sin sentido.

Estancia de Canal

Otra de las ollas captadora (de las ocho que se construyeron) y que Atención visitó, está en La Estancia de Canal, sobre la carretera a Celaya. La comunidad está a unos 20 minutos por camino empedrado, y en la base del cerro está la olla. Justo frente a ésta, vive la delegada Soledad Ramírez.

Explicó para este semanario que cuando la obra se construyó, la comunidad ayudó—no con financiamiento—con mano de obra, pues forestaron con nopales y mezquites el área, y además construyeron terrazas para evitar la erosión del suelo.

La olla no captó mucha agua este año “la temporada no fue buena” indicó Ramírez, pero “la olla funciona y la red (tubería) llega hasta la capilla, cada persona cerca de la red tiene su conexión” nos dijo la delegada. Las tomas de agua tienen medidor, y cada familia paga ocho pesos por metro cúbico a un comité que ellos mismos formaron, porque la infraestructura les pertenece ya.

Soledad Ramírez abrió su llave, y el agua salió clara. No se puede beber, pero si se hierve sí, mencionó. Agua potable les es provista por Servicios Públicos cada quince días. Lamentó la escasa lluvia, pero dijo que el comité trabajó para hacer un acuerdo con Don Alfredo López, quien tiene una presa en la parte más alta y ahora llenará la olla. “Vamos a poner un tubo de tres pulgadas desde la presa, nos dijo el señor que se llena en un mes o dos”, concluyó.

Aprobaron un recurso para concluir la obra en Los Toriles

Osvaldo García es el director de Bienestar y Desarrollo Social de la administración municipal. Para Atención, primero dejó claro que las obras son federales, y que el municipio apoyó para decidir en dónde construir la infraestructura, pero la federación ejecutó el recurso.

Los Toriles es una zona considerada como prioritaria para el gobierno, aseguró. También dijo que la obra no concluyó su construcción porque la constructora tuvo problemas con CONAZA, sin embargo y para demostrar el compromiso del gobierno local, asestó que el ayuntamiento aprobó un recurso por 350 mil pesos para concluir la obra y que el próximo año pueda captar agua.

El director García también remarcó que el municipio absorberá la responsabilidad de las ocho ollas construidas y trabajará con los habitantes de las comunidades (Los Toriles, La Estancia, Los Galvanes, El Pinalillo, La Cuadrilla, Estancia de Canal, Cruz del Palmar y San Isidro) en que se invirtieron casi 25 millones de pesos.

El director aseguró que, a excepción de Los Galvanes y Toriles, las demás obras funcionan. Pero ahora, tendrán que capacitar a los comités comunitarios para el correcto uso, y mantenimiento de esas infraestructuras.

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Cisternas captadoras de Agua de Lluvia

Lee Carter es líder de proyectos en el Club Rotario Midday (junto a COCIRA y CEDESA) y para Atención dijo que, en 10 años, en comunidades con problemas de agua potable, han construido hasta ahora 1450 cisternas captadoras de agua de lluvia. El agua es bebible, y también puede usarse para cocinar.

En los Toriles construyeron 12 cisternas. Cada una tiene un costo aproximado de 500 dólares, pero no incluye la mano de obra que la ponen los beneficiarios. Así que el costo ascendería a 600 dólares. El dinero de estas estructuras ha venido del Club Rotario y sus distritos, de fundaciones como la San Miguel Community Foundation, e individuos interesados en el bienestar rural.

Si desea más información sobre este programa, contacte a Lee Carter leecarco@gmail.com o llame al 415-1510-176

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CONAZA

Fue fundada por Decreto Presidencial el 5 de diciembre de 1970, como una institución promotora del desarrollo de las zonas áridas y marginadas. La misión de la CONAZA es ser la entidad pública gubernamental especializada en la planeación, operación y dirección de las políticas y programas orientados a promover el desarrollo de las zonas áridas, semiáridas y en proceso de desertificación, mediante el uso, manejo y conservación del suelo, el agua y la cubierta vegetal, con un enfoque preventivo y productivo, en beneficio de los habitantes del territorio nacional.

 

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