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Llegada de los insurrectos, entre saqueos y cintarazos

ENTRADA DE LOS INSURGENTES1

Por Jesús Aguado

De forma muy lúdica, la Entrada de los Insurgentes a la Villa de San Miguel el Grande—ahora de Allende—será representada el 16 de septiembre a las 6pm por el Grupo de Aficionados al Teatro.

Los insurgentes, después del Grito en que Miguel Hidalgo habría dicho “…veo que estamos perdidos y no queda más recurso que ir a coger gachupines”, salieron de Dolores camino a la Villa de San Miguel el Grande cargando: machetes, piedras, palos, instrumentos de labranza y cualquier instrumento que pudiera servir como arma de guerra.

Pasaron por el Santuario de Atotonilco, y allí—se desconoce el motivo—tomaron una imagen de la Virgen de Guadalupe como emblema de la causa. Continuaron el camino hacia San Miguel.

El tradicionalista Eleazar Romero, quien ha estado a cargo de la representación de la llegada del ejército insurgente a la villa—desde 1982—ha dicho para este medio que

Hidalgo y el ejército se quedaron en la calle de Vulcano—hoy Insurgentes—mientras Ignacio Allende entró junto a una comisión para pedir a José Loreto Narciso de la Canal que entregara la plaza. Lo buscó en su casa, que ahora ocupa el Museo Casa de Cultura Banamex en calle Canal, pero no lo encontró.

Entonces, fue a la casa consistorial—hoy antigua presidencia municipal, donde le dijeron que sólo abrirían si él venía acompañado de José Loreto Narciso de La Canal. Allende regresó a la casa de Narciso de la Canal y le prometió que, si entregaba la plaza, se respetaría a todos los españoles y no les harían daño, de la Canal aceptó y lo llevó a la casa consistorial para oficialmente entregar la plaza y formar la primera junta independiente—no electa por españoles—de la Nueva España. Posterior a ello, la muchedumbre entró a la ciudad.

La representación

Para representar el pasaje narrado, un grupo de hombres a caballo e insurgentes (vestidos con ropa de la época y armados con todo tipo de herramientas de labranza, palos y piedras) recorren calle Insurgentes y Hernández Macías, de allí el personaje de Allende y una comitiva rememora la entrada en que habrían pedido la entrega de la plaza.

Después que la plaza es entregada, Allende y su comitiva regresan a calle Insurgentes, y a toda velocidad entran los caballos y sus jinetes que se quedaron esperando; dan tres vueltas al circuito—Plaza Principal, San Francisco, Corregidora, Correo y Portal Allende. Entonces, corresponde el turno de los personajes a pie que, entran para dar una vuelta al circuito, luego se paran frente al edificio de la antigua presidencia y dan un Grito de Independencia. Más tarde, actores y asistentes se dirigen a la explanada del Jardín Principal en que, se pasa lista de todos los que hubieron participado en el inicio de la insurrección.

BOX

“En la villa sanmiguelense se sabía lo que sucedió en Dolores el primer día de la rebelión. Don Narciso de la Canal, había renunciado al mando del régimen de dragones de la reina y lo dejó en manos de un español europeo, el sargento mayor Francisco Camúñez. En previsión de lo que pudiera suceder, unos 32 peninsulares se refugiaron en las Casas Reales, sede del ayuntamiento. En medio de la gritería, Allende fue a solicitarles que se entregaran. Una vez aprehendidos se les llevó con los otros rehenes al Colegio de San Francisco de Sales que servía de prisión; entre ellos iba don Domingo de Berrio, administrador de los bienes de los hermanos Allende. El tiempo de llorar comenzaba…”

México, su tiempo de nacer. Jiménez Codinach, Guadalupe. México, 2001

 

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