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Entre salones de carrizo, concluyeron preparatoria

Classroom without concrete floor

Salón de carrizo sin pisol

Por Jesús Aguado

Entre bancas y mesas viejas, chuecas, desvencijadas, despintadas y empolvadas¾dentro de un salón improvisado con carrizos, sin piso, del que pende un cable con electricidad y un foco viejo; así terminaron la preparatoria 25 estudiantes de la Huerta y otras comunidades aledañas, quienes tomaban clases de manera presencial, siguiendo un programa pensado para el uso de la tecnología: el telebachillerato.

El programa de la UVEG (Universidad Virtual del Estado de Guanajuato) se generó hace poco mas de 5 años en Guanajuato para dar respuesta a una demanda creciente de espacios para brindar cobertura educativa. De esta forma se ha permitido a estudiantes provenientes de comunidades con menos de 2,500 habitantes, cursar estudios preparatorios—con el apoyo de Gobierno del Estado, padres de familia, y profesores.

La Huerta y su escuela

La comunidad de La Huerta es popular por los microclimas que generan los jardines y huertos cercanos al río Laja; por sus artesanos que con carrizo (que crece a las orillas de la corriente) elaboran canastos para ropa, tortillas, pan, huevo, tortillas, etcétera. Es la comunidad donde se echan a mano las tortillas ceremoniales y donde hay un manantial junto un ahuehuete de más de 500 años.

La Huerta es el punto en que convergen en el bachillerato estudiantes de Soria, El Batán, Presa Allende, Los Martínez y Rinconcillo. Durante nuestra visita a la comunidad el Telebachillerato tenía 60 estudiantes.

En La Huerta hay preescolar, primaria y telesecundaria de tiempo completo, es decir, los estudiantes entran a las 8am, y salen a las 4pm. Las instalaciones de esa Telesecundaria, son utilizadas también para el Telebachillerato, pero la falta de infraestructura llevó a los preparatorianos a construir unos salones con su materia prima—el carrizo.

Pasado, presente

El terreno que ocupa la Telesecundaria y Bachillerato tiene también su historia, fue donado por los ejidatarios. De acuerdo con información de la UVEG el espacio en la Huerta cuenta con: tres aulas de enseñanza, salón de computación, aula móvil, una dirección, dos espacios acondicionados de carrizo, canchas de basquetbol, barda perimetral, mobiliario compartido para ambas escuelas y baños.

Sin embargo estudiantes dijeron para Atención que la sala de cómputo fue construida gracias a las donaciones de los padres de familia y que de hecho no estaba reconocida por la UVEG “si dicen que hay que tirarla al final, pues se tendrá que hacer” comentaron. De hecho únicamente un salón es de ladrillo y concreto, el resto es de otro material que dijo personal de la escuela “es muy caliente”.

Y caliente como es un aula móvil que está allí estacionada. “Ésa estaba en la comunidad Charco de Sierra, y luego nos la trajeron. Estaba llena de goteras, y es fría durante el invierno y calurosa durante el verano”, de hecho, aseguraron que se había reparado ya de las goteras que tenía.

Desde esa aula—más digna—se pueden ver en un costado de la escuela una construcción de carrizo. La puerta está hecha con trozos de madera, para cerrarla hay que echar cadena y candado. Dentro, el piso es tierra, un pizarrón pende en un extremo en el que se incluye el horario de clases, y frente a éste hay bancas desvencijadas, despostilladas, rayadas, polvorientas y viejas, sin una revisión de Protección Civil un cable trepa por las “paredes” y llega al centro del techo, de allí pende un bulbo.

Dentro del “salón” se puede escuchar el ruido de los carros que pasan—la pasada de autos está a unos quince metros—chiflidos de las personas, sus cantos, la música de las casas vecinas. Por las grietas de los carrizos entra el viento, y el polvo. La lluvia es ruidosa, mencionaron las estudiantes entrevistadas, y lo más triste es cuando entra el agua y el salón ya no es polvo sino lodo.

De espaldas

Atención platicó con cuatro estudiantes que decidieron no ser identificadas con sus nombres reales. Pero sí hablaron sobre su experiencia en los salones de carrizo. San Juana está orgullosa de haber terminado la preparatoria, de hecho, ahora quiere trabajar en un restaurante, estudiar inglés, cocina y una licenciatura ejecutiva.

Otra de las estudiantes es Sandra, y ella recordó cuando sus compañeros y padres de familia se reunieron para construir los salones—y es que no podían usar los de la Telesecundaria, porque la salida de los alumnos es a las 4pm; y los preparatorianos entran a las 2pm.

“Recuerdo que fuimos al río, cortamos carrizos, los limpiamos, cortamos y emparejamos para que nuestros papás construyeran este salón” mencionó.

Carmela, recordó la segunda parte. Para poner el piso—porque solo uno de los dos “salones” tiene piso—nos organizamos y fuimos a las comunidades cercanas a pedir productos “ya sabe usted, para una tómbola. Todos nos apoyaron. Ya luego, todo lo que juntamos lo vendimos y con eso compramos los páneles para colocar entre un salón y otro y que no se escuchara la otra clase, y también los materiales para el piso”.

Carmela rememoró que el día en que debían reunirse para trabajar, “los hombres apoyaron con la mano de obra, hicieron la revoltura; las niñas hicimos la comida y ayudamos en lo que pudimos”.

Berenice, cuando le cuestionamos cómo se sentía por concluir su bachillerato, acotó “ha sido difícil por el ruido. Pero con los compañeros se vuelve acogedor. Las instalaciones son incómodas, el ambiente en que estamos. Me siento orgullosa por estudiar en un salón de carrizo. Nos esforzamos. Cuando pusimos el piso todos ayudamos. Fue un trabajo divertido”.

Sin embargo también comentaron: “Nuestros compañeros que vienen no son dignos de las instalaciones. No cualquiera aguanta. No me siento feliz de dejarle esto a mis compañeros, más porque vienen hermanos próximamente. No es un orgullo la instalación, pero sí estar aquí y haber trabajado por esto” dijo San Juana. La foto quiso fuera de espaldas, pues dijeron “el gobierno así nos ha dado siempre la espalda”.

UVEG: Revisamos la calidad educativa

Atención cuestionó a las autoridades de la UVEG la razón por la que estudiantes del Telebachillerato estaban en éstas condiciones, sin embargo estos dijeron que después de las 4pm los preparatorianos podían ocupar las aulas de secundaria. Igual remarcaron que de 2-4pm cuando llegan los estudiantes de preparatoria a la secundaria se imparten talleres y otras materias que no necesariamente deben ser en un aula sino un espacio acondicionado o abierto.

Lo que sí, es que los estudiantes tenían (o mejor dicho) tienen sus talleres en estos espacios, y después se quedaban, porque ellos lo construyeron, lo sentían suyo. Además, mencionaron que personal de la UVEG llegó a inspeccionar varias veces y los responsables de esas revisiones conocían que ellos estaban usando esos salones y no las aulas para sus clases regulares. Entonces aseguraron que no ha querido apoyarlos para construir más infraestructura.

Atención se acercó a la UVEG, en el acercamiento entrevistamos a Jesús Marmolejo—director de Telebachilleratos. Le cuestionamos ¿Por qué la UVEG no ha construido salones para los estudiantes en comunidad La Huerta? Éste indicó que los Telebachilleratos comunitarios son un servicio educativo—creado por la Secretaría de Educación Pública—para las comunidades rurales. En la creación se establece que la comunidad educativa debe usar la infraestructura de las Telesecundarias, y en el presupuesto de la UVEG no se contempla la construcción de salones nuevos.

Otro de los cuestionamientos fue, si es que hay supervisión permanente, por qué se ha permitido que los estudiantes y maestros no usen los salones de la Telesecundaria, y sí los de carrizo. Aquí no fue preciso, aseguró Marmolejo que la UVEG sí promueve el uso de la infraestructura secundaria para diversos fines académicos diciendo que somos lo que inspeccionan es la calidad educativa, sin embargo ha permitido la flexibilidad en la carga horaria para usar instalaciones alternas, adecuadas para salón.

Marmolejo también aseguró que cuando se inician los cursos, tanto a profesores, como estudiantes y padres de familia se le explican los retos—aunque no aseguró el representante si se le ha explicado la razón por la que no pueden construir infraestructura.

Finalmente, aunque no remarcó que hay proyectos para mejora en el Telebachillerato La Huerta.

 

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