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El Cristo Flagelado, Devoción Nacional

SEÑOR DE LA COLUMNA

City historian Graciela Cruz

SEÑOR DE LA COLUMNA3

Por Jesús Aguado

Ya viene el Señor de la Columa, y con él los tapetes de aserrín sobre avenida Independencia, los arcos formados con hojas de palmera y decorados con flores multicolores; ya vienen los cohetes desde las 5am, la devoción refrendada y el recuerdo de un milagro ocurrido con la llegada del Cristo bicentenario.

Este evento anual, que es parte de las pre-celebraciones de Semana Santa en San Miguel  conmemoran lo que hace 196 años sucedió cuando una peste infestó el pueblo de San Miguel el grande—ahora San Miguel de Allende. Una crónica de Cornelio López Espinosa decía que “por aquellos tiempos”, las personas caminaban por la calle, de pronto estornudaban y caían muertos; la fecha no es precisa.

Este año, la celebración se llevará a cabo durante la noche del 6 de abril (11:30pm) en el santuario de Atotonilco. Los peregrinos cargarán al Cristo Flagelado en una procesión que terminará a las 8am, en una misa en la iglesia de San Juan el 7 de abril.

El milagro

La tradición oral indica que por ese tiempo, la población pedía un milagro divino. Fue entonces que decidieron traer en peregrinación—por primera vez—al Cristo Flagelado cuyo altar está en el Santuario de Jesús Nazareno en Atotonilco. Así, la peste habría terminado y desde entonces, el Cristo—representación física de la sangre de Cristo—ha sido traído en procesión a la ciudad. Los peregrinos salen de Atotonilco a la media noche, caminan por seis horas hasta llegar a la Avenida Independencia en donde una misa es celebrada, y además la escultura es descubierta de las decenas de pañoletas que lo cubren de la humedad y cualquier inclemencia del tiempo que pudiese dañar su manufactura y material.

Pero el tema de la peste, así como el año en que habría viajado por primera vez la escultura a San Miguel, es eso; historia oral. La historiadora Graciela Cruz—quien se ha adentrado en la historia del Santuario—aseguró para Atención San Miguel que hace 196 años no hubo una peste en San Miguel, pero sí en 1813 y en 1830, de hecho hubo otras.

La historiadora Cruz también aseguró que el camposanto de San Juan de Dios data de 1770, y que varias personas fueron sepultadas—hasta ahora no se ha localizado sus datos—en el lugar durante la peste de 1785-1786; 1813, 1830, 1850, 1916 y 1918. Ahora el cementerio queda sólo como un vestigio para recordar lo que fue, y es abierto cada 1 y 2 de noviembre para Día de Muertos.

La Escultura

El señor de la columna es una escultura con base en el Santuario de Atotonilco, la representación física de la Preciosa Sangre de Cristo que adora la Hermandad de la Preciosa Sangre de Cristo, una cofradía que surgió en España en el siglo XVII y se extendió a la Nueva España en el XVIII. Información del maestro en restauración Pablo Amador Marrero y la historiadora Cruz, indican que le imagen data de 1750 y es atribuida a quien fuera sacerdote del Oratorio de San Felipe Neri—Remigio Ángel González. Él, también habría sido el capellán del Santuario de Atotonilco el 16 de septiembre de 1810 cuando la tropa insurrecta, durante el inicio de la lucha de independencia, pasó por Atotonilco y tomó un estandarte de la Virgen de Guadalupe como bandera de guerra.

La escultura pesa 40 kilogramos, mide 1.80 metros de altura. El Cristo es una representación del Cristo en juicio, recargado sobre una columna (de ahí el nombre) flagelado, algunas de sus costillas están expuestas, y en su mejilla izquierda muestra una cicatriz causada por el beso de Judas.

Anualmente, y desde 1823, el Cristo es envuelto en cientos de pañoletas de seda, y antes de la media noche, seguido de una Virgen Dolorosa y el apóstol San Juan, deja su nicho en Atotonilco y sale cargado en andas por los fieles hacia el templo de San Juan de Dios.

Cientos de personas pueden verse a lo largo del camino empedrado que lleva a Atotonilco (por el Cortijo), si hablamos con ellos aseguran que el Cristo les concedió un milagro y ahora vuelven cada año para verlo pasar, para cargarlo, para adorarlo.

Y es que anualmente, la Casa de Ejercicios del Santuario, cuyo Patrón es el Señor de la Columna, recibe a más de 50 mil fieles ejercitantes.

Antes, durante y después del recorrido

Josué Patlán pertenece a la Hermandad de El Señor de la Columna—canónicamente formada en 2002 ante la diócesis de Celaya. Ellos son los responsables de bajar del nicho, ataviar, cuidar y transportar la imagen durante seis horas, por 12 kilómetros de carretera hasta la iglesia del barrio de San Juan de Dios.

El señor de la columna, es siempre trasladado a San Miguel el domingo previo al Viernes de Dolores, este año la peregrinación ocurrirá la madrugada del domingo 6 de abril. La información provista por Patlán, asegura que el jueves, los devotos se reúnen en el Santuario para ataviar las esculturas con sus nuevas ropas, o vestiduras que han sido usadas en años anteriores pero que merecen estar relucientes.

El sábado—este año será el 6 de abril—la Hermandad se reúne en el templo de San Juan de Dios a las 6:30pm para confesarse, y escuchar el mensaje que el padre tiene que darles. Así se dirigen al Santuario en donde al llegar, bajan las imágenes de Señor San Juan, Virgen Dolorosa y Señor de la Columna de sus nichos.

Alrededor de las 9pm, las imágenes son colocadas en las andas, atornilladas y aseguradas. Posterior, comienzan a cubrirse con pañoletas de 50cmx50cm hechas de lino y seda, luego se cubren con una tela y una cubierta para proteger de las inclemencias del tiempo, y sobre todo de la humedad.

Anualmente, indicó Patlán, las pañoletas van cambiando. Las personas pueden ya entregar dos pañoletas—seda, lino—en Cinco de Mayo número 16, en colonia Allende, y posterior a la llegada de las imágenes a la ciudad, recibirán una a cambio, de las más gastadas.

La ruta

La procesión, que en el pasado hubiera entrado al templo de San Juan de Dios por Calzada de la Aurora; sale a las 12am del atrio de Atotonilco. La peregrinación es punteada por romanos, lámparas y farolas. Luego aparecen las imágenes del Cristo, Virgen María Dolorosa y San Juan.

Los fieles, que en andas cargan las pesadas esculturas, van intercalándose en el camino y hacen varios descansos. La primera parada es en el Cortijo; la segunda, en Santa Margarita, es en Cruz del Perdón la tercera. El cuarto descanso en colonia Miguel Hidalgo; el quinto en Avenida Independencia, en donde las imágenes son descubiertas, y finalmente en Plaza Garibaldi—para terminar en el templo a las 8am con una misa.

Las imágenes permanecen en la iglesia hasta el miércoles 24 de abril, y son la base para varias procesiones—leer ediciones posteriores.

La otra versión

Patlán indicó para este medio que el Jesús Nazareno de Atotonilco fue traído en procesión para que las personas se curaran durante alguna peste, luego por alguna razón no documentada, regresó a San Miguel en 1848.

Lo que sí, es que de acuerdo con Patlán, el Señor de la Columna vino por primera vez en 1823, a petición de un opulento comerciante de nombre Cayetano Vargas, quien enfermó y consideró que la única forma en que él se curaría sería por un milagro concedido por el Señor; acorde a Patlán, el Cristo fue trasladado en andas desde Atotonilco, y la historia oral marca que Vargas se curó. Desde entonces, la imagen ha sido traída cada año, y ahora ha comenzado la organización para celebrar los 200 años de esta tradición que anualmente une a miles de personas de la ciudad y estados de toda la república, para adorarlo, tocarlo, cargarlo y transportarlo sobre carretera durante la noche hasta llegar al templo de San Juan de Dios.

 

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