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Muchos problemas, tres soluciones

Vado cerrado

Vado Cieneguita

Accidente Mayo 2018

Accident from 2017

Por Jesús Aguado

El puente vado en Cieneguita cedió a la corriente; Glorieta El Pípila colapsa cada día en horas pico, y más si ocurre un accidente. Los problemas que una administración hereda a otra tienen solución, si es que los tres niveles de gobierno colaboran para fondear y construir las infraestructuras que den una respuesta de largo plazo.

Cruzando el Río Laja con un cable y una panga

San Miguel de Allende es la ciudad del estado de Guanajuato con el mayor número de pueblos originales—27—y más de éstos están ubicados sobre la ribera del Río Laja. El río, más el vaso de la presa Ignacio Allende (inaugurada en 1969) han marcado siempre una frontera natural entre las comunidades rurales “de aquél lado” y la cabecera municipal.

Hace 14 años, durante la época de lluvia para llegar a la zona urbana los habitantes de comunidades limitadas por el Laja tenían dos opciones: la primera, era cruzar el río nadando—el agua podía llegar a la cintura si no era tan fuerte la corriente—o en un pequeño bote que, por lo menos hasta antes de 1995 cobraba cinco pesos por persona, o por bicicleta. Otra opción, porque no existía la infraestructura carretera que interconecta las comunidades, era caminar a la antigua carretera a Guanajuato y tomar un autobús que cruzaba por la cortina de la presa y llegaba a la recién inaugurada Glorieta Pípila.

Una obra con horas extra

El puente vado de Cieneguita colapsó en junio de este año—antes de su quinceañera. El presidente Luis Alberto Villarreal (LAV), quien palió la necesidad hace 14 años y que ahora debe trabajar para garantizar que el puente se materialice, dijo para este medio que hay muchas formas de ver la obra: “al cabo de 14 años se colapsó, la otra es que vivió muchas horas extra”.

Villarreal fue el responsable de materializar esa conexión tan necesaria. Explicó “el puente de origen deriva de un problema social que se levantó en la administración 2000-2003 por la necesidad natural de las 100 comunidades del otro lado, que necesitaban ese paso para conectarse con la cabecera municipal. Cuando entré ya estaba el compromiso del gobierno. El arquitecto Eduardo Arias hizo una propuesta aparentemente sencilla para solucionar el problema mediante un vado sumergible, es decir que en ciertas temporadas de lluvia el vado no se podría usar. Se diseñaron tubos gigantes que irían por abajo. Cuando llegué a la presidencia los tubos ya estaban adquiridos con una inversión millonaria”.

El presidente asegura que su gobierno entonces enfrentó una idea que no contaba con proyecto ejecutivo, ni autorizaciones de CONAGUA (Comisión Nacional del Agua). Lo que sí había era la presión social de los habitantes de las comunidades que decían “nos enseñaron un dibujo y nos dijeron que se podía hacer un puente”. La idea se hizo proyecto ejecutivo, sin embargo, éste nunca fue validado por la CONAGUA, porque estaba dentro del vaso de la presa, y no rebasaba las medidas básicas inundables para salvaguardar la integridad de los usuarios. De vado, pasó a puente.

Aunque el alcalde reconoce que ése no debió ser el proyecto, asegura que un día los liderazgos de ésas comunidades llegaron a su oficina y lo invitaron “para que fuera a ver cómo era atravesar en una panga durante la noche; era una panga atada a un cable.

Cumplimos con la gente, la idea se mejoró”.

Principal puerta de entrada

Con los años el puente vado (pensado para el uso de 100 comunidades) se conectó con una nueva carretera estatal, convirtiendo el paso en responsabilidad también del estado. Ahora, cruzaba transporte de todo tipo, pero nunca se le dio mantenimiento por las autoridades correspondientes (CONAGUA), por eso aseguró Villarreal “por la mala gestión de aguas arriba” el vado colapsó, y no sólo éste, sino que debido a esa mala gestión del delegado de la CONAGUA en el estado, los escurrimientos de la Presa Allende impactaron a plantas automotrices en los Apaseos y Celaya. El puente vado “fue un desastre que terminó con algo que desde el origen traía complicaciones”.

Puente del estado, para los locales

El municipio ha hecho lo que le corresponde; ha presentado ante el gobierno un proyecto ejecutivo para un puente, que cumple con la normativa de la CONAGUA. Ahora, corresponderá al estado trabajar para que suceda, y lo que se requiere son recursos económicos.

“Ya no es un puente del municipio, se convirtió en un acceso en carretera estatal y estamos pidiendo que se corrija” mencionó el presidente y agregó “ya entregamos el proyecto ejecutivo al gobierno del estado”. Lo que sí, es que el puente no sólo es para los que vienen de fuera, principalmente es que para los que habitan del otro lado del río, y que vienen a la ciudad por cuestiones laborales, educativas o de emergencias familiares.

El futuro puente se construiría al sur del actual paso colapsado. ¿Sucederá en los siguientes tres años? Cuestionó Atención, y Villarreal replicó: “hay gran voluntad del gobernador Diego Sinhue para que suceda” durante la entrevista, se reportó con Villarreal el Secretario de Infraestructura del estado José Guadalupe Tarsicio Rodríguez. Luego continuó el presidente aclarando que trabajará fuertemente para que el puente sea una realidad. “No me lo tomes a mal, si no sucede me voy caminando con los sanmiguelenses hasta Guanajuato, hasta que nos traigamos el puente. No tengas duda que será una realidad”.

Integridad física, más importante que el colapso

Aparatosos, y otros insignificantes; así han sido los accidentes en glorieta El Pípila, un proyecto que se construyó durante la administración 2000-2003. Luego, durante el 2006-2009 se construyó el tercer carril de El Caracol. En 2012-2015 y 2015-2018 el libramiento Manuel Zavala se amplió de dos a cuatro carriles y eso ha amentado el flujo vehicular que en 15 años ha ido de 40 mil a 120 mil unidades que cruzan la Glorieta El Pípila—en 24 horas, y los accidentes por mínimos que sean generan un caso vehicular que casi paraliza el espacio.

Los cuatro carriles hicieron más atractivo el espacio para los vehículos de carga que en su mayoría han causado aparatosos accidentes colapsando la circulación hasta por ocho horas. Tolvas (sin frenos) colisionadas con bardas o volcadas; tráileres cargados de ajos volcados, vehículos incendiados, han provocado movilizaciones en ésa área en que ahora se propone un paso deprimido que podría costar más de cien millones de pesos.

El proyecto consiste en un paso subterráneo sobre el arroyo vehicular del Libramiento Manuel Zavala. Mucho se ha dicho sobre una posible inundación, sin embargo el presidente aclaró que hay ciudades con grandes vías de comunicación a nivel del mar, y en San Miguel si queremos ser la mejor ciudad de México y el mundo la obra debe ser correcta.

Siete kilómetros de vía

Sobre el paso a desnivel—o paso deprimido—LAV mencionó que van muy avanzados en el proyecto ejecutivo e ingenierías hidráulicas, sin embargo, prefirió no dar una fecha de arranque hasta que ya esté listo, aunque no descartó 2019. “El gobernador está comprometido. Pero no quiero anunciarlo ahora porque no me gusta decir mentiras, pero lo vamos a hacer”.

El otro proyecto que se plantea, más que evitar los colapsos de la ciudad es para cuidar la integridad física de las personas. Se trata de un libramiento que atravesaría de Glorieta Patrimonio hasta carretera a Celaya. Ahora, aseguró el dirigente municipal ya se trabaja en las liberaciones de tierra (no reveló el trayecto).

El proyecto—que resolvería el 50 por ciento del tránsito sobre la Glorieta Pípila—sería de cuota.

 

 

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