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Joyas olvidadas afuera de la zona de monumentos protegidos

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Foto de Salvemos San Miguel 1

Foto de Salvemos San Miguel 2

Por Karla Ortiz

En 2008 la UNESCO nombró al Centro Histórico de San Miguel de Allende como patrimonio mundial, para reconocer el valor de sus edificios históricos y proteger estas estructuras antiguas. Irónicamente, justo afuera de la zona protegida se encuentran cientos de edificios que no están protegidos y que están en riesgo de ser destruidos o de permanecer en ruinas.

Según el cronista de la ciudad, Luis Felipe Palacios, San Miguel de Allende tiene alrededor de 300 vestigios que deben ser rescatados y protegidos, sin embargo, la mayor parte de ellos se encuentran fuera del la zona protegida y a merced de sus dueños, que por lo mismo, tienen el derecho de hacer de ellos lo que quieren.

“Hay varios edificios que están fuera de la zona patrimonial que desgraciadamente están condenados. Principalmente la arquitectura vernácula de las casas antiguas. Las podemos ver en los callejones de Las Cuevitas o El Valle del Maíz, cuyos dueños han sido incluso los mismos quienes han derruido las capillas que había por ahí,” cuenta Palacios.

En ediciones anteriores David Jiménez Guillén, Delegado del INAH en Guanajuato nos decía que conservar el patrimonio histórico monumental y cultural de México no solo es una tarea de las autoridades, sino de las comunidades quienes pueden gozar de estos vestigios y conservarlos para futuras generaciones.

Entonces ¿dónde podemos encontrar estas joyas escondidas? Palacios nos cuenta que una de ellas es el Atascadero: “En los 60s’ San Miguel era muy diferente; fuera del área protegida, por la calle Salida a Querétaro o Pedro Vargas, hacia la zona del Atascadero, no existía la calle, era una escalinata, y cuando llovía se podía ver como bajaba el agua como una cascada. La gente que vivía por ahí, solo tenía que sacar un pedazo de laja para detener el agua y almacenarla en sus casas. En ese entonces casi todas las casas tenían una pequeña huerta y precisamente era por eso, por que había agua con qué regar las plantas”.

Como ya menciona el cronista, muchas de las casas del antiguo San Miguel tenían huertas y otras tenían tenerías: “Estas casas tenían la parte alta que era la parte noble y la parte de abajo era la parte comercial. Una de estas casas se encontraba ubicada en una parte de lo que hoy es el Hotel La Puertecita. Ahí se encuentran restos de lo que eran las tenerías de la familia Aldama, pero hoy están atrapadas en la parte trasera del hotel, con un dueño particular”.

Son muchos los vestigios que encontramos en esta zona, también podemos ver unas albercas de piedra al lado del mismo hotel, que formaban parte del Rancho-Hotel El Atascadero, uno de los hoteles más viejos del pueblo, construido por un expiloto del Ejército, Forunato Maycotte.

La zona patrimonial y zona de amortiguamientos que declaró la UNESCO, encerró 68 manzanas del Centro Histórico. “Además de esta protección existen alrededor de 250 edificios catalogados por el INAH como monumentos históricos. Afuera tenemos iglesias, capillas, haciendas, calvarios y algunos puentes que se deben conservar. El INAH cotidianamente hace una visita para ver en qué situación están,” Mencionó Ángel Gastelum Cadena, Director de Patrimonio Cultural y Planeación Sustentable. También mencionó que existe un programa federal llamado FOREMOBA que existe especialmente para apoyar a las comunidades rurales o urbanas a preservar y dar mantenimiento a todos esos monumentos históricos como las capillas o puentes. “Las capillas que están abandonadas que no están dentro de una comunidad pueden ser salvadas a través de este programa. En algunos casos la mayoría están dentro de una propiedad privada, pero también hay muchos propietarios que acceden a dejar estos vestigios abiertos a la comunidad, en esos casos firman un convenio con la comunidad y con el municipio, pero cuando el caso es lo contrario, solo hay que estar al pendientes de que no se destruya la edificación y si su plan es intervenir, tienen que pedir permiso ante el INAH y ante el gobierno municipal, pero por ningún motivo se da permiso de destrucción. Antes de cualquier intervención es necesario hablar con los propietarios y hacerles saber que dentro de su propiedad se encuentra una capilla o iglesia catalogada por el INAH como monumento,” aclaró Gastelum.

Hay capillas que se mencionan en algunos mapas, por ejemplo donde está la Cruz del Pueblo solía haber un adoratorio (que fue levantado en 1900), o las capillas de indios que hay en comunidades, la mayoría de piedra con la misma estructura atrial. Además, donde se encuentran estas capillas también hay calvarios, donde se hacía parte del viacrucis, entonces las estaciones están marcadas cerca de ahí, cerca del centro también existen los Pilancones donde la gente solía juntar agua para uso personal o como bebederos, el que se ha conservado es la fuente de San Antonio que en ese entonces estaba a las afueras de la ciudad.

“Todos estos vestigios se deben conservar porque San Miguel llamó la atención del mundo por ser una joya virreinal, si ahora lo degradamos haciendo centros nocturnos y restaurantes, cambiamos todo y destruimos la belleza que atrajo a esos viajeros. Pero es cierto que no podemos impedir a los dueños de las casas o terrenos que vendan sus propiedades o que las destruyan, a final de cuentas son de ellos,” comentó Palacios.

Un ejemplo muy claro de vestigios atrapados en propiedad privada es el caso de Capilla de Piedra, una construcción que ha estado en boca de muchos ciudadanos, ya sea por el tema de su vistosa construcción, por el reciente accidente que hubo dentro del condominio o por el hecho que dentro de su construcción se encuentra una de las tantas capillas de la ciudad. “Es bien conocido que hay una capilla ahí, los dueños ya accedieron a restaurarla y abrirla al público para que la gente la visite en cuanto quede lista y restaurada,” explicó Gastelum.

Pueblos y ciudades de todo el mundo han estado bajo la misma problemática, la diferencia está en como resolver la situación sin afectar los ingresos del turismo ni el patrimonio cultural. “Nos hace falta salir a conocer ciudades como Brujas en Bélgica, Venecia o Suiza que siguen teniendo turismo y no han afectado la parte arquitectónica de las construcciones. Son ciudades donde se ha promovido el uso de bicicleta y se ha dejado de invertir en destruir calles para construir carreteras,” concluyó Felipe Palacios, mientras que Gastelum dijo para Atención: “Esperemos que la gente y las administraciones le tomen importancia a la historia de México en cuanto a sus capillas virreinales y que aporten más dinero para la restauración por que sí hay demasiadas, tan solo en San Miguel hay sobre 300 capillas, y que los propietarios accedan a la restauración y al mismo tiempo a que la gente las visite por que son de la comunidad, es importante y primordial para su conservación”.

 

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