Señales bajo el agua

Juan Ramírez

BUZOS

Por Jesús Aguado

“Al estar bajo el agua no ves nada, todo es oscuro. A veces lo mejor es cerrar los ojos, sin soltar nunca tú línea de vida. La temperatura comienza a bajar, y lo único que quieres es rescatar a quien esté allí, abajo;” nos dijo Juan Ramírez Alvarado, el buzo especializado en rescate de cuerpos en aguas turbias, que además tiene el record estatal de menor tiempo para rescatar a una persona: dos minutos y 30 segundos.

Nadar no es seguro

En San Miguel de Allende hay 475 bordos y siete presas—Jalpa, Obraje, Calderón, La Cantera, Las Colonias, y Santa Rosa—pero la más grande, con capacidad para almacenar hasta 120 mil millones de metros cúbicos de agua, es la presa Allende; rodeada por más de 20 comunidades rurales, y con espacios “preferidos” por los jóvenes, como el embarcadero, para beber; y hasta para organizar una carne asada, por algunas familias.

La mayoría de los ahogamientos que ocurren en las presas, no únicamente de la ciudad, sino de las ciudades vecinas, es debido a la irresponsabilidad de las personas, que comienzan a beber y luego, sin conocer los terrenos deciden entrar “a nadar”.

Desconocen que lo que sucede en muchas presas, es que cuando el nivel del agua baja, la tierra que es extraída ya sea para plantas, o para elaborar ladrillos, y para otros fines, deja un piso desperfecto.

Al ser extraído el material, quedan hondonadas que hacen insegura cualquier zona. Quienes se acercan a las presas, podrían entrar y pensar que es un terreno plano, y puede ser que el agua llegue a su cintura—por eso no requieren saber nadar—pero en algún momento se encuentran con un “hoyo” y entonces se ahogan, el tiempo promedio que una persona puede tener antes de hundirse, es de 30 segundos.

Como lo sucedido en la presa de Jalpa, durante la Semana Santa de 2015, donde mujeres jóvenes de comunidad de la Campana, fueron de día de campo, entraron sin saber nadar y cayeron en un hoyo. Juan Aboytes, un hombre que estaba cerca, logró rescatar a una de las mujeres, sin embargo, la otra perdió la vida. El cuerpo fue encontrado 16 horas más tarde.

El último caso de ahogamiento registrado, fue el ocurrido en la presa Allende, en febrero de este año, cuando un joven de 16 años—procedente de Celaya—que con un grupo de amigos pescaba a bordo de una lancha, accidentalmente cayó y el grupo de personas no pudieron auxiliarlo antes que perdiera la vida. Más tarde fue localizado el cuerpo y entregado al Ministerio Público.

El equipo de San Miguel

En los 90, no había teléfonos celulares en San Miguel. La respuesta a una emergencia era lenta. Como cuando una mujer fue a lavar al arroyo de los Carrizos—bajó de los Picachos, cruzó estancia de Canal y Rincón—para desembocar en presa de la Cantera; ahora se conoce que la lluvia en las montañas aumentó los escurrimientos y por tanto la corriente, mientras la mujer lavaba, aumentó y sin darse cuenta fue arrastrada. La familia se dio cuenta de la desaparición hasta el siguiente día, cuando otras personas vieron y reconocieron la ropa que flotaba en la presa. Entonces llamaron a las autoridades. El responsable de encontrar el cuerpo, fue el actual director de Protección Civil, Alan Álvarez, quien, por su estado de salud, aún participa en rescates, pero ya no se sumerge.

Las corporaciones de emergencia en San Miguel—Cruz Roja, desde el 5 de mayo de 1980; y Bomberos, desde el 11 de septiembre 1983, son relativamente nuevas. Álvarez tenía 12 años, cuando sus padres los llevaron al Cuerpo de Bomberos para que se compusiera, “era rebelde”. Ello le dio la oportunidad de viajar a Estados Unidos y recibir entrenamiento para rescatar cuerpos de lagos y contenedores de agua. Así, cuando tenía 17 años, fue él quien debió sumergirse, para encontrar después de unas horas el cuerpo de la mujer del arroyo de los Carrizos. En 25 años como buzo, el director ha rescatado unos 30 cuerpos ahogados.

Los buzos de esta ciudad—dos, además de Álvarez—también apoyan al municipio de San Luis de la Paz. Un rescate en ese municipio se dio en marzo de este año por Juan Ramírez. Un grupo de amigos estaba en Presa La Virgen. Uno de ellos decidió cruzar de “lado a lado” el espejo de agua “y después de unos metros se sumergió” perdiendo la vida. El cuerpo sin vida fue rescatado horas después, por los buzos de San Miguel.

“El beneficio es para la ciudadanía”

Juan Ramírez Alvarado (49 años), es paramédico de la Cruz Roja, y coordinador en la Dirección de Protección Civil. Hace cinco años, tomó un curso para rescate de personas en aguas superficiales. Más tarde quiso certificarse en Rescate en Aguas Turbias, y poder descender hasta 30 metros de profundidad, y se capacitó a través del BIBREG—Buceo y Rescate del Estado de Guanajuato.

“Cuando llegamos a un lugar para rescatar un cuerpo, lo primero que hago es platicar con los familiares y hacerlos conscientes de que voy—vamos—a rescatar a su familiar, pero sin vida” comentó Alvarado. “Cuando bajo, prefiero cerrar los ojos, es que no ves nada. El agua va cambiando de color, desde claro hasta amarillo y finalmente oscuro, entonces mejor cierro los ojos,” explicó el buzo y continuó: “cuando nos sumergimos, siempre vamos dos personas, y ya conocemos nuestra técnica, vamos a unos dos metros de distancia y siempre, llevamos una cuerda—monitoreada desde la superficie—que es nuestra línea de vida. Lo único que quieres es encontrar a la persona. Cuando la encuentro, me da mucha alegría, aunque ahora ya sé que es el momento en que la familia entrará en una crisis de nervios.”

Bajo el agua, los rescatistas se comunican con apretones. Un apretón es “¿estás bien?”; dos “ya llegamos”; y tres “ya lo encontramos”. “Ambos buzos tomamos el cuerpo—en medio—y lo llevamos a la superficie,” explicó Alvarado. Al tener a la persona fuera del agua, ésta es custodiada por autoridades de seguridad, los familiares no pueden acercarse, pues aún debe llevarse al Servicio Médico Forense para determinar la causa de muerte.

El buzo indicó; en cinco años, ha rescatado a 12 personas de la Presa Allende y otras reservas de agua. Y aseguró que en el 95 por ciento de los casos, la información ha indicado que previo a introducirse al agua, la persona estuvo consumiendo bebidas embriagantes.

Recientemente, Juan Ramírez recibió una certificación internacional. En el estado hay alrededor de 12 personas que fueron entrenadas para rescate en aguas turbias, y profundas. Alvarado finalizó: “el beneficio es para mí, para los sanmiguelenses, ahora podré atender ágil, eficaz y oportunamente los reportes ocurridos en cuerpos de agua”, concluyó.

 

 

 

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