Robin Loving

Personaje del mes
Por Karla Ortiz

El corazón de México, San Miguel de Allende, es enorme gracias a las personas que lo han hecho crecer y quienes se preocupan todos los días por hacer un mejor mundo.

Robin Loving, amiga de la Biblioteca y de casi todo San Miguel ha decidido seguir adelante con su vida y regresar a su país de origen, al estado que la cobijó durante muchos años. Se siente muy agradecida con todo lo que ha tenido, desde estudiar una carrera universitaria hasta llegar a lugares y personas que la hicieron encontrarse así misma y formarse una personalidad, esos sitios y amigos que no olvida y siguen presentes en su corazón.

Detrás de la heroína de los jóvenes sanmiguelenses

Al principio de su formación profesional Robin se dedicó a las relaciones públicas, pues estudió periodismo, lo cual le dio las bases para escoger este ramo. Conoció muchos líderes, congresistas, presidentes o dueños de negocios grandes, siempre se rodeó de gente importante, aprendió a relacionarse con ellos. Pero de repente sintió que el tiempo había acabado, que ya había hecho todo lo que quería en Texas, “era el mismo grupo de líderes, resolviendo diferentes problemas, usando las mismas técnicas, ya había hecho eso por 23 años, necesitaba un descanso”, comentó Robin.

Ella estaba en busca de un lugar, le encantaba México, visitó varios lugares; Oaxaca, Chiapas, Acapulco, CDMX y muchos más, hasta que un día, en 2004, decidió visitar San Miguel para las vacaciones, pero se enamoró y decidió que era el lugar perfecto para retirarse. Le parecía que San Miguel era muy amigable y amoroso, era simplemente lo que había buscado, pero hacía falta algo en su vida. “Creo que San Miguel es una de las comunidades de más alto rendimiento en el mundo. He estado en varios estado de la República y ninguno es como San Miguel, aquí la gente se preocupa por los otros, por la naturaleza, por la belleza, la cultura, es muy especial en ese sentido. La gente siempre está feliz y esa felicidad se te contagia. Es muy hermoso y muy sencillo de vivir aquí”, expresó Robin.

El comienzo de una gran aventura

Una tarde, después de remodelar su casa, se detuvo a pensar qué es lo que quería hacer en esta ciudad, y como por arte de magia llegó a su cabeza una gran idea: trabajar con niñas. Tan pronto pudo, salió de su casa, se encontró con una señora y le preguntó qué es lo que las niñas necesitaban, y como un encuentro muy inesperado, la señora inmediatamente le sugirió acudir a la Casa Hogar Santa Julia para niñas, ahí las niñas necesitaban de todo. Al día siguiente llegó a la casa hogar y vio que las niñas estaban necesitadas de muchas cosas; comida, ropa y medicinas. Las madres al verla le dijeron que podía dar clases de inglés, Robin no tenía idea de cómo enseñarle inglés a las niñas, pero su gran corazón y ganas de ayudar la convencieron de que podría hacerlo y así fue, comenzó a dar clases de inglés. Desde ese momento se enfocó tanto en la cas ahogar que empezó a construir una organización donde ahora hay voluntarios y donadores.

Se esforzó por ayudar a todas y cada una de las ONG’s existentes. Cuando Robin aún vivía en Austin, era parte de un equipo de gente que creó una organización sin fines de lucro que se dedicaba a brindar soporte a las ONG’s. Si eras parte de una organización sin fines de lucro, pero no sabias nada de finanzas, comunicaciones, administración o gestión empresarial, ellos llegaban a ti y te ofrecían consultoría. Así que después de ayudar a la Casa Hogar Santa Julia y darse cuenta que San Miguel cuenta con más de 100 ONG’s, creó una organización de asistencia llamada “Non Profit Resource Network”, con la cual dedicó el servicio a todas las organizaciones y publicó durante mucho tiempo newsletter en el periódico Atención para informar a la gente sobre eventos y futuras recaudaciones. Siempre supo como identificar y ligar a las necesidades con las soluciones, por eso se dedicó tanto tiempo a la recaudación de fondos.

De regreso a casa

El motivo de su regreso a Austin está muy ligado con su familia. Tiene un hermano menor y la familia de su hermana menor en Texas y una hermana mayor en California, todos le han mandado cartas y fotos desde su llegada a San Miguel, gracias a la tecnología se mantuvieron en contacto y ahora planea regresar con ellos, a su núcleo familiar.

En abril cumple 65 años y planea hacerse un chequeo completo, básicamente se ocupará de su salud con una serie de procedimientos, seguido de eso planea comprar un auto, conseguir un trabajo y comprar una casa. “Cuando decidí volver a Austin, supe que tenía que trabajar, porque allá es lo doble de caro que aquí”, comentó. Y sin más, vino a su cabeza una gran idea, un proyecto que la aliviaría, “no tengo un currículo o un papel que soy experta en fundraising, pero sé que tengo la habilidad”, dijo, y se propuso a si misma, junto con un amigo, crear una solución para que muchas familias con ranchos gigantes en Austin no pierdan sus tierras; creando una especie de parque o espacio publico en estos espacios y que  la gente puedan disfrutar de un picnic, algún evento recreativo o un simple paseo en familia, de esta manera los impuestos disminuirán y los propietarios podrán conservar sus tierras.

Robin con un gran corazón, además de dedicarse a este gran proyecto, también continuará con tres proyectos más en San Miguel desde Texas. Al menos por un año más seguirá apoyando a Jóvenes Adelante, de donde fue presidenta a cargo del manejo de la institución que provee becas a jóvenes brillantes necesitados, porque ha quedado enamorada con la misión y no le es fácil desprenderse de tal programa.

El segundo proyecto es empezar con un festival en honor a la sabiduría indígena, reuniendo a otomís, chichimecas y nahuas, que tienen cientos de años lidiando con el mundo de una forma ecológica. El tercero es continuar con “Caminamos Juntos”, una iniciativa de Unitarian Universalist, cuyo objetivo es ayudar a la gente que es deportada de Estados Unidos a México, “muchas veces ellos regresan sin una familia, sin una casa, sin trabajo y sin dinero, solo son arrojados al desierto”, explicó Robin.

Robin Loving se despide de todos sus amigos y de todos los que la apoyaron a lograr sus objetivos. Una nueva etapa en su vida está por comenzar, pues su corazón la ha empujado en distintas direcciones y aún queda mucho camino por recorrer. Para ella no existe el adiós, así que extiende a todos y cada uno de sus amigos un caluroso hasta luego

 

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