Ali Zerriffi, Vicepresidente

Nuestra Mesa Directiva

Por Karla Ortiz

La gran fuerza motora que hace a la Biblioteca funcionar es el voluntariado que entre otras cosas se encarga de los cursos, clases y talleres impartidos en nuestra institución además de ayudar en las visitas guiadas del Tour de Casas y Jardines, en las ventas de Tesoros y la Bodega de Sorpresas, en el manejo de libros del área de Biblioteca, y en la corrección y estilo del periódico Atención. Pero hay una parte de ese voluntariado, el que conforma la Mesa Directiva, que se dedica, entre otras cosas a dirigir la Biblioteca.

Uno de los miembros de la mesa directiva actual es el vicepresidente, Ali Zerriffi, un personaje muy querido y respetado por la comunidad. Su compromiso por sacar adelante los proyectos y metas que se tienen en esta institución muy alto y de ello derivan las grandes alianzas que ha conseguido con otras organizaciones civiles y gubernamentales.

Oriundo de Marruecos, Ali realizó sus estudios en Filosofía en Casa Blanca (Marruecos,) Sociología y Relaciones Internacionales en Estados Unidos. Ahí, en 1968 conoció a su esposa Naomi, con quien vivió por una temporada en Marruecos hasta que decidieron mudarse, junto con su hijo de 3 años, a Canadá. Ahí vivieron durante 30 años. Aunque Ali llegó solo con un diploma en francés y sus estudios en Filosofía y Relaciones Internacionales, tuvo varios empleos, pero al final se decidió a iniciar un negocio del cual no conocía nada, pero del que aprendió rápido en la era en la que el internet apenas empezaba y de la mano del comercio electrónico: arrancó su negocio de distribución de componentes eléctricos. “Fue un gran desafío del que obtuve mucha experiencia.” El tiempo transcurrió y sus ahora dos hijos fueron encontrando su propio camino, y se mudaron a Estados Unidos donde hicieron su hogar. Para ese entonces Ali y su esposa ya se encontraban buscando un lugar para jubilarse, buscaron varios lugares: en el Caribe, en Europa, Marruecos, pero finalmente, gracias a una recomendación, llegaron a San Miguel hace un poco más de 16 años.

“Llegamos un jueves, nos enamoramos de la ciudad el viernes, visitamos la primera casa el sábado y compramos una el miércoles siguiente; pero regresamos a Canadá el jueves diciendo ‘¿¡qué hicimos!?’ y regresamos.” Después de 16 años de estar viviendo aquí, no se arrepienten en lo absoluto. Vio en San Miguel, una ciudad unida y un entorno muy especial, donde siempre que conoce a gente extranjera que regresa a Estados Unidos, les pregunta: ¿Qué le ven a esa ciudad, qué hay allá?”. Algo que le gusta mucho de San Miguel es que a un kilometro y medio se puede encontrar todo: museos, cine, obras de teatro, restaurantes, música, galerías de arte y se puede llegar a todo eso a tiempo, sin necesidad de utilizar algún medio de transporte, pues para él “aquí el único transporte son los pies. Puedes ver una película de 5 a 7pm, asistir a la inauguración de una galería a las 7pm e ir a cenar a las 8pm, sin ningún contratiempo, todo caminando, y eso es algo muy especial”, agregó.

Ali siempre tuvo la idea de regresarle al mundo un poco de lo mucho que ha recibido de la vida a lo largo de los años. Desde su llegada mantuvo firme su compromiso y comenzó a colaborar con Casa Hogar de Mexiquito. También participó en la organización de varios eventos de recaudación donde los ingresos fueron destinadas a varias organizaciones civiles; también se involucró con CASA y desde sus inicios colaboró con Ópera San Miguel. Pero su pasión siempre ha sido la Biblioteca Pública, y aunque en un inicio no era su deseo involucrarse en la Mesa Directiva, al final lo invitaron y accedió.

Así, empezó su labor en la Biblioteca hace 14 años donde ha pasando por varios puestos: Asistente de Tesorero, Vicepresidente, Presidente  en dos ocasiones, y después, como él dice “desde lejos,” haciendo recaudación de fondos. Posteriormente regresó como vocal y posteriormente volvió al puesto de Vicepresidente que es el que desempeña en la actualidad. “Tengo un profundo respeto y cariño a la Biblioteca, que tras 63 años a funcionando bajo el mismo objetivo y se ha mantenido gracias a los miles de esfuerzos de la gente que ha pasado por el edificio.”

Para Ali, aunque el edificio sea el mismo, los tiempos han cambiado y la manera de operar la organización debe ser distinta. “La Mesa Directiva ha discutido la manera de sobrellevar estos cambios, pues se han realizado una serie de actividades para lograr integrar nuevos métodos operativos; análisis, capacitación, mesas de discusión, monitoreos, asesorías, planes estratégicos, metas, etc., con el fin de mantener actualizada a la institución y poder dirigirla correctamente, como lo que es, una empresa social comprometida con la juventud.”

Ali explicó que la meta de la Mesa Directiva es lograr que la Biblioteca sea autosustentable para que entonces todos los recursos y donaciones se destinen directamente a los programas culturales y educativos a favor de los niños y jóvenes de San Miguel.

“Para mi ha sido un placer haber participado en concertación de varias alianzas importantes, pues uno de nuestros objetivos es ofrecer a nuestros alumnos becados, no solo su beca, sino capacitaciones, clases de inglés, asesorías personales, y dar muchas más becas para contribuir a que la juventud sanmiguelense alcance el éxito.”

Actualmente Alí planea tomar un descanso y empezar a gozar de su jubilación, aunque sin dejar de brindar su apoyo a la Biblioteca; por eso ha decidido terminar su trabajo como Vicepresidente, del que todavía resta un año, y no contender para presidente en las elecciones de la Mesa Directiva que tendrán lugar en 2018. “No puedo dar el tiempo necesario que requiere ese puesto, pero tengo en mente a alguien que puede ser un buen candidato para Presidente.”

Así al concluir su término como Vicepresidente y no buscar el puesto de Presidente para las próximas elecciones le gustaría que esa oportunidad la tuviera alguien que genere ideas nuevas: “una persona con la energía y disposición que la Biblioteca merece, es momento para que nuevas personas se involucren en la Mesa.”

Cuando el momento llegue de partir Ali asegura tendrá la disposición para continuar apoyando en la creación de redes y alianzas, pero ya no sin tener un puesto directivo. Entonces viajará y seguirá conociendo México y el mundo, pero solo durante temporadas, pues no quiere abandonar por completo San Miguel y mucho menos la Biblioteca: “todos los miembros de la Biblioteca tenemos una joya en nuestras manos que debemos cuidar, la gente puede decir muchas cosas sobre los libros en línea, pero una biblioteca pública, siempre tendrá una colección de libros tangibles, siempre será un espacio público, libre, abierto; donde la gente se puede juntar. Los espacios públicos son como pulmones, por que la gente convive, charla, se conecta y se conoce, crea alianzas, y eso es muy importante, por eso hay que mantenerla, sobre todo ésta, una institución con tanta historia, y con tan fuerte compromiso con el futuro de la comunidad: la juventud.”

 

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