Ian Charles Lepine presenta en San Miguel de Allende su novela ¨El retrato de Selene¨

Sala Literaria Bellas Artes SMA

Por Lourdes GArcía

Las obras de juventud de los artistas de todos los tiempos son insuperables. Porque y hegelianamente, platónicamente, a través de ellas irrumpe el Espíritu, que quizá sea el Espíritu de la lengua, para electrizar al grupo humano correspondiente y hacerlo ascender por las espirales evolutivas del alma.

En el principio ha sido y será el Verbo. El cerebro humano ha evolucionado en estrecha relación con la evolución del lenguaje. Una superficial revisión de los hitos de la literatura occidental nos demuestra que muchos de los grandes escritores aparecieron en sus respectivas sociedades como una descarga eléctrica. El lenguaje o los dioses tienen sus elegidos. Darío o Hugo, Keats o Wilde, Rimbaud, Mallarmé, Sor Juana, Lope, Dumas… Y en otras de las grandes artes, Mozart en la música, Miguel Ángel y Leonardo en prácticamente todo, la juventud alumbra obras plenas, que no son apuntes o indicios de algo que va a suceder, sino algo que ya ha sucedido.

¿No hay nada nuevo bajo el Sol? No y sí. Ian Charles Lepine, el autor de El retrato de Selene, tiene 22 años, su lengua materna es el español pero ha elegido la lengua inglesa como propia. La novela que nos ocupa está escrita originalmente en inglés y ha sido vertida al español por el mismo autor. Leemos en español y nos sentimos rodeados por los misterios de Shakespeare, la profundidad de los románticos ingleses y el ingenio de Oscar Wilde. Leemos en español y a través del instrumento de desarrollo del lenguaje y el cerebro que es la novela nos sentimos habitados por el genio de la lengua inglesa y por cultura expresada en varias de las lenguas de Europa.

La novela acontece en el victoriano Londres de 1901. La voz narrativa de Ian Charles Lepine no admite tregua, se crece ante un hallazgo y otro, el lenguaje le otorga sus dones. El Amor guía la carreta. La Muerte guía la carreta. El Eros-Thanatos constitutivo de lo que somos y seremos se abre paso en su sed de desenvolvimiento del Universo, vuelta al origen y eternidad posible. La Musa es Selene Argent y el escritor-personaje es Endymión, destinado a soñarla y por lo tanto a crearla.

El lenguaje manda, el Espíritu impera, como en Don Quijote, como en Niebla de Unamuno, el autor aparece también como un relámpago vivo en las páginas. El juego de espejos, una de las claves finales, se multiplica como en las barrocas Meninas. Selene Argent vivirá por siempre en su retrato y nosotros y los infinitos seres que nos sucedan jamás descifraremos el secreto de la Luna, quizás porque como dijo Platón, y es el epígrafe de la novela, “Mientras el alma esté infectada por los males del cuerpo, nuestros anhelos no se cumplirán, ya que anhelamos la verdad”.

 

Recital de Piano y Presentación de Libro

“El retrato de Selene”

Por Ian Charles Lepine

Vie, Nov 10, 5pm

Sala Literaria

El Centro Culturál Ignacio Ramírez “El Nigromante”

Hernández Macías 75

Gratis

 

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