El precio de la muerte

Por Jesús Aguado

“Nadie en jade, nadie en oro se convertirá:
En la tierra quedará guardado. Todos nos iremos
Allá de igual modo, nadie quedará,
Conjuntamente habrá que perecer,
Nosotros iremos así a su casa.
Como una pintura nos iremos borrando.
Como una flor, nos iremos secando;
Aquí sobre la tierra”.

Nezahualcoyotl, rey de Texcoco.

“A descansar al panteón” dicho común, pero ¿qué persona viva, piensa y planifica sobre el lugar en el que quiere eternamente descansar? Casi nadie. Lo cierto es que las funerarias tampoco hacen publicidad, ni siquiera la administración pública “responsable” de los cementerios.

Entonces, cuando alguien muere, si no planificó su muerte, tendrán los familiares que lidiar con una funeraria y aceptar lo que ellos ofrezcan al precio que quieran, porque legalmente, el cuerpo puede velarse un máximo de 36 horas. La buena noticia, es en los “camposantos” de San Miguel de Allende hay lugares suficientes “para todos”.

Cementerios y “cuerpos de nadie”

En San Miguel de Allende hay nueve cementerios públicos: Nuestra Señora de Guadalupe, Luz Eterna, Los Rodríguez, Cruz del Palmar, Santas Marías, Galvanes, San José de los Allende; y San Juan de Dios (fuera de servicio) que únicamente se abre el 1 y 2 de noviembre para exhibirse como un monumento histórico.

En el panteón Luz Eterna, existe una fosa común, a la que legalmente los cuerpos que nadie reclama deben ir. Por otro lado, en el cementerio Señora de Guadalupe hay un osario en el que se colocan los restos óseos de aquellos que, después de 10 años no han sido reclamados o que sus familiares dejaron de pagar para que “descansaran en paz”. Y es que “legalmente, los cuerpos no pertenecen a nadie” indicó para Atención Oliverio Fernández, director del cementerio privado Jardines Nueva Vida.

¿Qué sucede al morir?

En una plática con Oliverio Fernández, nos dijo que estadísticamente, en San Miguel de Allende, nacen cinco mil personas anualmente, contra 800 que mueren. De esas 800, el 30 por ciento es cremado (ya sea en la funeraria que él representa, o en otros hornos de Celaya, León o Querétaro) y el resto es sepultado.

Aunque hay quienes tienen ya experiencia con la muerte, hay otros que no. Fernández explicó que cuando una persona fallece, lo primero que se requiere es conseguir un certificado médico de la muerte—en la que se indiquen las causas del fallecimiento. Hay personas que cuentan con médico que guarda un record de su salud, sin embargo hay otros que no lo tienen y entonces; los familiares deben llamar al Ministerio Público para que el cuerpo sea llevado al Servicio Médico Forense y allí, se determine la causa del deceso. Éste servicio es gratuito.

El Dr. Cristian Galeana, dijo para este medio que el costo de un certificado médico oscila entre 500 y 1000 pesos, sin embargo, eso lo determina cada médico. El documento incluye los datos generales del cuerpo y luego la causa principal, secundaria y la que desencadenó el fallecimiento.

Fernández comentó que una vez obtenido el Certificado de Muerte, los familiares tendrán que decidir—en el caso que el fallecido no lo haya decidido—qué harán con el cuerpo: inhumarlo o cremarlo. Entonces ante Ecología, se solicitará un permiso para inhumación, acorde a la Ley de Ingresos para el Municipio de San Miguel de Allende, los derechos van de 186 pesos hasta 1,093—dependiendo de la sección. Para el permiso de cremación, servicio que no ofrece el municipio, 375 pesos.

Atención visitó el Registro Civil, allí indicaron que una vez obtenido el certificado de muerte y el derecho de inhumación o cremación, esta oficina debe emitir un Certificado de Defunción—gratuito la primera vez, copias certificadas 131 pesos cada una).

Si el cuerpo fuera sepultado en un cementerio público, los familiares tendrían que pagar un derecho cada cinco años que hasta ahora es de 344.20 pesos. Acorde a Norberto Carbajo, director de Ecología, en los cementerios municipales ya no existen las inhumaciones a perpetuidad—legalmente, acorde a Fernández son 100 años. Entonces, si la familia deja de pagar durante 10 años, los restos son exhumados y enviados al osario común.

En los cementerios públicos es fácil ver la construcción de capillas, esculturas, figuras sin sentido y otros entes, pero ello no es gratuito, primero habrá qué medir el costo de la obra y además, solicitar un permiso al municipio que cuesta 287 pesos.

¿En un cementerio público o privado?

Hace 24 años, Oliverio Fernández Ferro buscaba un área de oportunidad para invertir. Se dio cuenta que en San Miguel no había un horno crematorio ni un cementerio privado, y allí decidió invertir. Ahora, Oliverio Fernández—hijo—está en la dirección de la compañía funeraria.

Para Atención, mencionó “no quiero que nadie se muera, pero tampoco quiero que le vaya mal a mi negocio” un dicho común entre las funerarias. Remarcó que cuando alguien fallece, su empresa “pierde dinero”, pues han sido personas que contrataron un servicio en vida y el dinero está invertido en otras empresas.

Aseguró que en los cementerios públicos ya no existen las inhumaciones a perpetuidad; y por ello, cuando un cementerio ya no es funcional y los familiares dejan de cubrir los pagos, los gobiernos pueden disponer de los espacios “como sucedió en San Juan de Dios. Parte del DIF está construido sobre lo que era el cementerio” dijo. Además, como legalmente los cuerpos no son de nadie, están a merced de las decisiones de los gobernantes “como el cementerio de Santa Paula en Guanajuato, cuando el gobierno decidió que ya no era funcional, comenzaron a exhumar cuerpos—momias—que luego enviaron al museo”. En un cementerio particular, por lo menos en Nueva Vida, dijo el director sí existe la figura de perpetuidad.

¿Embalsamamiento y maquillaje?

La verdad es que si en vida se quiere dejar la última voluntad “dicha” se puede hacer o dejar que alguien más decida sobre lo que queríamos. En Jardines Nueva Vida, Fernández explicó que los servicios son varios y van desde vestido y maquillaje hasta embalsamamiento (3,500 pesos) y cremación (a una temperatura de 800 grados) durante tres horas.

Fernández explicó que la compañía tiene varios paquetes y van desde 8 mil pesos (traslado, préstamo de implementos: ataúd o cremación más urna, vestido y aseo; además de las gestorías). Los espacios en el camposanto irían desde 16,700 pesos. Lo que aumenta la cifra de los paquetes, aseguró el director, es el material del ataúd o de la urna que quieran los que planean o los que deciden por otros.

Para los extranjeros en la ciudad, hay paquetes provisorios en los que si cambian de residencia, se puede reembolsar hasta el 90 por ciento de la inversión. Para los extranjeros también, se realizan los trámites y el servicio funerario por 425 dólares. Más información al 152-6648 o jardinesnuevavida.com

 

 

 

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