Mercedes (Meche) Arteaga

Mercedes Arteaga

Mercedes de jóven en Bugambilia

Libros de Meche Arteaga

Personaje del mes

Por Karla Ortiz

Mercedes Arteaga, mejor conocida por los sanmiguelenses como Meche Arteaga, es un personaje reconocido en la ciudad por su trayectoria como cocinera y escritora.

A temprana edad Meche acudía a misa de la mano de su madre, siempre en el Oratorio. Recuerda que cuando la Biblioteca Pública era aún el rastro municipal, siempre había que tener cuidado a la hora de misa porque a esa hora llegaban los animales. Cuando dejó de ser rastro para convertirse en biblioteca, fue una gran noticia para el pueblo, y para Meche un cambio en su vida que recuerda con mucho cariño. Se siente orgullosa de tener la membresía número 13 que le otorgó la Biblioteca, y cuenta que constantemente se la pasaba en los pasillos y diferentes salas leyendo sus libros favoritos, siempre le gustaron las novelas, las biografías y los cuentos de fantasía.

Menciona Meche que antiguamente la biblioteca no era usada para ir a hacer tareas o proyectos escolares como lo es ahora. Con un corredero de niños por doquier y talleres o cursos todos los días: “No había internet y mucho menos computadoras, era muy poca la gente que iba a hacer tarea, era más para leer. La Biblioteca tenía muchísima fama, acudían tanto locales como extranjeros. La sala de inglés siempre tuvo una gran cantidad de socios”, recordó Mercedes.

También nos contó que se siente muy orgullosa de ser sanmiguelense que tiene una de las mejores bibliotecas del Estado. Cabe destacar que Meche fue parte de los voluntarios de esta institución, hasta hace algunos meses, apoyando a la Bodega de Sorpresas en la sección de libros.

Mercedes fue tan apasionada a la lectura que se aventó a escribir dos libros, uno es una novela de la cual está muy orgullosa y que lleva por nombre El perfume de la pólvora, novela que tuvo un total de 3,000 ejemplares, y que a pesar de que fue una buena cantidad, “todos se acabaron.” El otro libro es Los Cuentos de el Lotero, un libro que si bien no habla sobre todas las cartas de la lotería, menciona gran parte de ellas. Ambos libros se encuentran en la Biblioteca por si es que hemos despertado al lector su curiosidad lectora y quiere leerlos.

Actualmente Meche se encuentra trabajando en su tercer obra, titulada: La historia del sueño de mis padres, donde relata la historia de lo que Don Gabino y Doña Carmen construyeron en 1945: el restaurante Bugambilia, el primero en San Miguel de Allende.

Hablando de su trayectoria como cocinera, Mercedes siempre fue una apasionada de la cocina, talento que heredó de su madre, y su madre de su abuela. Trabajó de cocinera en algunos restaurantes buenos de San Miguel, tuvo ofertas muy buenas de trabajo debido a su talento.

A sus 32 años, Mercedes tuvo a su primera y única hija, Aisha, nombre que significa regalo de Dios, pues la llegada de la bebé significó eso para ella, un regalo.

En 1983 la madre de Mercedes, le cedió las riendas del restaurant, y con el apoyo de su familia sacó adelante el lugar, y a pesar de que su madre tenía 80 años, la apoyó y supervisó en la cocina para poder sobresalir como un restaurante de calidad. En ese entonces Mercedes nunca había salido del país, por lo tanto no conocía y tampoco sabía preparar comida de otros países. Ella consideraba que la gente veía a la cocina mexicana como una vergüenza y por eso no la incluían en su menú o solo incluían tres platillos: enchiladas, chilaquiles, y burritos, y la mayoría de las veces los servían “mal preparados”. Sus mejores platillos siempre fueron los mexicanos. Le gustaba impulsar esa parte, ya que los otros restaurantes que fueron apareciendo en la ciudad se dedicaban a preparar platillos internacionales, pastas, filetes, espárragos y otras cosas que no eran parte de la comida tradicional mexicana.

Recuerda que muchas veces la gente llegó a despreciar algunos platillos diciendo cosas como: “ay, no pidas eso” o “yo te lo hago en la casa”. Y a lo mejor no porque los comensales lo hicieran mejor, sino porque el restaurante tenía un estilo propio, cada platillo estaba meticulosamente cuidado. Mercedes vio que en San Miguel la comida mexicana necesitaba dignificarse, sobre todo en una ciudad tan turística como lo es San Miguel, cosa que hoy en día ya se tiene, pero que en aquellas épocas se ignoraba. Los clientes extranjeros fueron los que le dieron ese realce a la cocina mexicana, al descubrir el guacamole, las patitas de puerco en vinagre, los pacholes, la sopa azteca y otros platillos mexicanos por los que apostaron al cien porciento. “Hubo clientes que iban todos los días y recorrían todo el menú, llevaban a sus amigos para que probaran algo de la carta. Fue un éxito que se vio reflejado en la parte de los ingresos, pero también fue un éxito para la comida mexicana por que la gente comenzó a ver en la comida mexicana una mina de oro y empezaron a abrirse más restaurantes que incluían a la comida mexicana como sus platillos principales. Pero te puedo decir con honestidad que lo que nos caracterizaba, era el sazón”, dijo Mercedes.

Tras la muerte de su madre en 1993 y seis meses después la de su hermana mayor, Mercedes quiso cerrar el restaurante, pero no fue así, y gracias a sus trabajadores el restaurante continuó con su trayectoria. Para esas fechas su hija se encontraba terminando la universidad y decidieron dejar de lado los problemas y comenzaron a viajar para conocer varias partes del mundo y sobre todo conocer la cocina típica de los países que visitaron.

En 2009, el restaurante se vio afectado tras una baja de turismo por el primer brote de influenza y los ingresos dejaron de fluir. Después de pedirle a sus hermanos bajar el precio de la renta y problemas con una herencia, Bugambilia se tuvo que salir de Hidalgo 42 y trasladarse a la calle de Sollano por unos meses. Para Mercedes nada volvió a ser igual, solo fue un proyecto que trató de continuar el sueño de sus padres y nada más. Luego de algunos problemas personales, Mercedes decidió dejar de luchar por Bugambilia y empezar a preocuparse únicamente por ser feliz con su hija y sus amados cuatro perros. Mercedes ha sido honrada por un par de instituciones que la han hecho sentir orgullosa de su trayectoria. Hace algunos años, la Universidad Tecnológica de San Miguel de Allende, la nombró “mujer del UTSMA,” permitiéndole asistir a la escuela a dar algunas clases en las materias de Buenas Maneras para el Cliente, y la de Alimentos y bebidas, a estudiantes de la carrera de turismo y gastronomía. También hace un par de semanas recibió un Diploma por parte del Consejo de Cultura Mexicana, firmado por Silvia Molina, directora de dicho Consejo.

Antes de retirarnos nos contó de dónde provino el nombre del restaurante Bugambilia. Su padre siempre fue cinéfilo de hueso colorado y cuando en 1945 salió la película Bugambilia con Dolores del Río y Pedro Armendáriz, la amó tanto que decidió hacerle un tributo poniendo el mismo nombre al restaurante.

“Pueden existir cientos de Bugambilias, sin embargo Bugambilia siempre será Mercedes Arteaga.” Concluyó Meche Arteaga.

 

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