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Violencia de género y transporte seguro para mujeres en tiempos de Mara Fernanda

“Me da rabia pensar que los servicios ‘más seguros’ o ‘confiables’ sean una patraña publicitaria que solo nos permite bajar la guardia un segundo para después demostrarnos que por usar falda o ser mujer somos una presa fácil para cualquiera. No volvería a usar el servicio transporte con la misma seguridad, ahora, sí me toca un conductor que no es mujer, comparto mi ubicación con alguna amiga o familiar, lo cual no debería ser así, si se supone que el servicio es seguro de inicio,” Montse Arellano, usuario de plataformas de transporte.

Por Karla Ortiz y Tania Noriz

Ante los sucesos ocurridos entre el pasado 8 y 15 de septiembre en la ciudad de Puebla, cuando el asesinato de la joven Mara Fernanda Castilla Miranda fue declarado como feminicidio, las mujeres en distintas partes de México, han alzado la voz y se han unido para crear acciones civiles y solidarias que protejan a las mujeres de la violencia de género y evitar que sucedan casos como el de Mara.

Después de permanecer siete días desaparecida, Mara Fernanda fue encontrada muerta y envuelta en una sábana, el viernes 15 de septiembre, en un hotel en Puebla. Según las autoridades, Mara Fernanda solicitó un servicio de transporte con la compañía Cabify la madrugada del 8 de septiembre, y aunque llegó a su destino a las 5:30am, nunca descendió de la unidad. Después de las indagaciones, las autoridades descubrieron que posteriormente al llegar al fraccionamiento, el Cabify se dirigió al hotel Mara Fernanda fue encontrada sin vida.

Después de que la noticia se diera a conocer en los medios, coraje, miedo y otros sentimientos de angustia surgieron no solo en los habitantes de Puebla, sino en todo México, y la desconfianza en los servicios de taxi creció, llenándose las redes sociales y los medios de comunicación digitales con historias de “miedo” de usuarios de este tipo de servicios como Uber, Easy Taxi, y los taxis comunes.

Además de preocupación, comentarios como: “eso le pasa por salir de noche,” o “seguro llevaba falda,” comenzaron a surgir, provocando la indignación de las mujeres mexicanas quienes alzaron la voz y lanzaron propuestas solidarias con el género.

“Mi casa es tu casa”

“Vivas nos queremos,” fue una de las frases que usaron las mujeres partícipes en la manifestación por el caso de Mara Fernanda que ocurrió el domingo 17 de septiembre, a nivel nacional. En ella se exigía la igualdad de género, y marcharon mujeres de todas las edades. Después de la marcha, en las redes sociales comenzó a circular el movimiento #micasaestucasahermana, el cual consiste en ofrecer un espacio en los hogares de las personas a favor del movimiento feminista, como refugio, y con el fin de evitar que las mujeres se enfrenten a una situación riesgo o peligro al regresar tarde a sus casas.

“No todas podemos dar propiamente alojo, pues vivimos con nuestros padres, por ejemplo, pero si dada situación se presenta, puedo abrir mi casa y la persona puede quedarse un par de horas en lo que contactamos a un amigo o familiar que pueda pasar por ella, de manera segura,” comentó Erin Mason, co-fundadora de la revista digital Feminopraxis.

¿Viaje Seguro en SMA?

La historia de Mara es una de las muchas que alcanzan a ver la luz en los medios de comunicación, historia que se hizo viral por el hecho de que uno de los protagonistas, el servicio Cabify, es un servicio cuyo lema es: “Viaja seguro: conductores elegidos uno a uno con la información necesaria.”

En San Miguel de Allende diferentes servicios de transporte de este tipo se encuentran operando diariamente, pero ¿cuáles son los estándares de seguridad que la Secretaría de Movilidad les exige para operar?

“El conductor debe tener una capacitación, debe presentar un vehículo en buenas condiciones, tener seguro de viajero y tener documentación que acredite tanto al propietario del vehículo, como al conductor. Esas son las condiciones mínimas que se establecen para otorgar el permiso,” comentó Juan Carlos Martínez Hernández, Director del Instituto de Movilidad del Estado de Guanajuato. Sin embargo, la plataforma Uber no tiene permiso de operar en San Miguel, por lo que ocurre lo que nos contó Erin Manson, también usuaria del servicio: “Cuando pido un Uber siempre me dicen que me suba adelante, lo cual me resulta incómodo.”

Entonces Atención preguntó a varios conductores Uber, en San Miguel, la razón de pedirle a los usuarios que se suban en el asiento del copiloto, y nos respondieron que los han llegado a multar y hasta a quitar sus unidades, debido a que no cuentan con premisos de operación: “quien pide que los usuarios vayan en la parte de adelante, regularmente son las personas que no tienen permiso, y de esa manera evaden la supervisión,” explicaron.

En el Estado de Guanajuato, se otorgaron únicamente 1,401 permisos para las más de 20 plataformas de transporte que operan, de los cuales Uber sólo tiene 230, y es la plataforma con más permisos en el Estado. “El que te pidan que te subas adelante o te pidan que digas que vas con familiares, es una simple estrategia que tienen los Ubers sin permiso para evadir la supervisión del servicio,” corroboró Martínez Hernández, “desafortunadamente los hechos ocurridos con Mara Fernanda nos están llevando a reforzar las medidas de seguridad que ya teníamos”.

Martínez Hernández explicó que el Instituto de Movilidad del Estado de Guanajuato está trabajando de forma generalizada para realizar exámenes toxicológicos (pruebas para determinar el tipo y la cantidad aproximada de drogas legales e ilegales que una persona ha tomado) a todos los conductores de este tipo de servicio. También dijo que tendrán acceso a la plataforma, para analizar la operación de los vehículos que están dados de alta; los servicios que dieron y en dónde estuvieron, asimismo van a revisar la mecánica de contratación de cada plataforma, y cada conductor de las unidades tendrá que presentar una carta de no antecedentes penales. Y con el Instituto de la Mujer, planean elaborar una serie de medidas para que se proteja la integridad de las mujeres, un protocolo para que se atiendan tanto mujeres, como menores de edad, adultos mayores y mujeres embarazadas.

Posibles soluciones para un problema que no debería existir

En México es común que a las mujeres se les estigmatice por llegar tarde, salir solas, tomar alcohol o incluso salir de fiesta, sin olvidar el uso de minifaldas, o ropa escotada. En el caso de Mara, mucho se criticó la hora en que pidió el servicio de taxi, lo que muchas feministas refutaron, como el caso de la carta de Tania Reneaum, Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional: “Estamos frente a un contexto que desprecia la vida de las mujeres, y a un Estado machista que tiene una histórica deuda pendiente […] No es culpa de las victimas, es culpa del Estado que ha normalizado la violencia.”

Por ello el surgimiento de #micasaestucasahermana y de otras propuestas, como la de Erin Mason: “un ‘transporte seguro’, no de taxis, sino de combis con ciertas rutas, que salgan a las tres o cuatro de la mañana para cinco personas que van a la misma colonia y que quien maneje sea una mujer, no tiene que ser gratuito pero que te garantice  que quien maneje no te va hacer nada”. O la de Jessica Guzmán, usuario de Uber: “estaría padre que las plataformas de taxi locales incluyeran en sus apps una opción con un botón rosa, eso le indicaría a la aplicación que queremos a una mujer como chofer y aunque tuviera un cargo extra pero de esa forma hasta apoyaríamos la economía local. Si existen opciones como Pet, Express o Ejecutivo, ¿por qué no de mujeres?”.

Para complementar, Cinthya Sifuentes, Directora del Instituto Municipal de Allende para las Mujeres (IMAM) añadió: “Lo peor que puede tener una persona es miedo, porque el miedo te paraliza, si vas a pedir alguno de esos servicios necesitas sentirte segura, toma tus precauciones: avisa que vas en taxi o Uber a un familiar, avisa a dónde vas, apunta las placas o número de taxi, mientras más confianza y seguridad demuestres, el violentador va pensar ‘no, con ésta no puedo’. Por otro lado, llegar al punto en que se tengan que implementar este tipo de medidas de seguridad no sería tan necesario si se inculcara desde la niñez la no violencia y que la violencia a la mujer no necesariamente tiene que ser un golpe.”

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI; en México, de 2013 a 2015 fueron asesinadas, en promedio, siete mujeres por día; de 2001 a 2006, la media fue de 3.5 y en 2011, 63 de 100 mujeres de 15 años y más edad experimentó al menos un acto de violencia emocional, física, sexual, económica o patrimonial, así como discriminación laboral.

En años pasados hemos escuchado y leído sobre numerosos casos de feminicidio en México, con una cifra alarmante de 12,950 victimas, entre 2012 y 2015, según datos del BANAVIM (Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres).

Lamentablemente, es precisamente el número de casos que se conocen, el trato en casa, el trabajo, en las calles o en la escuela, el que hace que las mujeres se sientan cada vez más vulnerables e inseguras y eso hace más difícil, en el caso de #micasaestucasahermana el poder confiar en alguien y abrirle la puerta: “A lo mejor llega alguien que no conoces y no le quieres abrir. Vivimos en una sociedad que nos ha enterrado el miedo, estamos aterrorizadas, ya tenemos un miedo interno. Yo creo que este movimiento se puede aplicar con amigas, conocidas, familiares y siempre procurar contar con la casa de algún conocido en las distintas colonias de San Miguel, en caso de tu seas la víctima,” agregó Cinthya Sifuentes.

Cultura de Sororidad en la ciudad

Recientemente la sociedad ha luchado por integrar la palabra sororidad a la Real Academia Española; esta palabra la usan entre sí las mujeres para referirse al apoyo mutuo; es un pacto social entre mujeres que tiene como objetivo crear una fraternidad femenina. Campañas creadas por organizaciones feministas tratan temas como el acoso laboral entre mujeres, apoyo en situaciones que involucren alcohol, la creación de chismes para perjudicar a otra mujer, apoyo en la diversidad de ropa, maquillaje o apariencia física, entre otros temas. “Yo creo que es muy importante la cuestión de ayudarnos en la calle, he visto a muchas parejas el fin de semana donde se ve que hay violencia en el noviazgo, siempre me acerco y les pregunto si necesitan algo o si hay algo en que pueda ayudar, más allá de cualquier cosa es cuidarnos entre todas y eso es un principio de sororidad,” comentó Cinthya Sifuentes.

Por otro lado, Erin Mason añadió: “cuando vamos por la calle y vemos un caso de violencia, podemos observar como la gente pasa como si no se diera cuenta, pues algunas veces, este tipo de actos causan pena ajena, y eso (la pena ajena) es algo que ha ido creciendo en nuestro inconsciente, y cuando lo sentimos en este tipo de situaciones es por que no se nos enseñó qué hacer para ayudar. Ayudar no significa entrometerte en la pelea, ya que nunca sabemos si el violentador puede estar cargando consigo algún arma. Algo que podemos hacer es señalarlo y decir: ‘Ese hombre está maltratando a una mujer’ y hacer de la pelea un asunto público para que así ni tú salgas dañado o la mujer que está siendo violentada, por que no sabemos si la estamos metiendo en más problemas, o si al final va a decidir quedarse con el sujeto.”

¿Qué es la violencia y cómo medirla?

En el año 2009 la Unidad de Genero del IPN (Instituto Politécnico Nacional) realizó más de 14 mil encuestas para conocer la dinámica en las relaciones de pareja. Los datos arrojados encendieron el foco rojo sobre la evidente problemática de violencia existente entre los jóvenes por lo que pensaron que era urgente crear conciencia para evitar que este tipo de violencia continuara manifestándose, y no solo en parejas, sino con amigos, familiares, compañeros de trabajo y hasta extraños. La idea fue implementar un material grafico y didáctico conocido como Violentómetro, que demostrara las diferentes manifestaciones de violencia que muchas veces se presentan en nuestro día a día y desconocemos. Esos comentarios o bromas que recibimos diariamente y que sin saberlo nos pueden estar creando un daño psicológico. El violentómetro se divide en 3 niveles diferentes, con colores que señalan la gravedad de la violencia:

  • ¡Ten cuidado! La violencia aumentará; Bromas hirientes, chantajear, mentir/engañar, ignorar/ley del hielo, celar, culpabilizar, descalificar, ridiculizar/ofender, humillar en publico, intimidar/amenazar, controlar/prohibir.
  • ¡Reacciona! No te dejes destruir; Destruir artículos personales, manosear, carisias agresivas, golpear ‘jugando’, pellizcar/arañar, empujar/jalonear, cachetear, patear, encerrar/aislar
  • ¡Necesitas ayuda profesional!; Amenazar con objetos o armas, amenazar de muerte, forzar una relación sexual, abuso sexual, violar, mutilar o asesinar.

La mayoría de las personas, tanto hombres como mujeres ni si quiera saben que al chantajear, mentir o hacer una broma hiriente ya están cometiendo un acto de violencia y es importante mencionar que el 25 de noviembre es la fecha que la Organización de la Naciones Unidas (ONU), ha declarado como el día internacional de lucha contra la violencia hacia la mujer. Así mismo el IMAM, invita a todos a trabajar unidos  para que las mujeres que no vivan con miedo.

Tanto Erin Mason y Cinthya Sifuentes concordaron en que el caso de Mara fue un suceso lamentable pero no por eso hay que dejar de vivir. “Es algo que no se va acabar de la noche a la mañana, no crean que ya no pueden seguir con sus vidas, al contrario que busquen redes de apoyo, si no es en su comunidad, en las redes sociales,” concluyó Sifuentes.

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