Vitivinicultura en San Miguel de Allende

Por Karla Ortiz

Muchos escogen San Miguel como un lugar para vivir y para visitar. Lo cierto es que es un destino a donde llegan personas de todas partes del mundo buscando las opciones diferentes de servicios y productos turísticos que el municipio tiene para dar.

Recientemente San Miguel se ha posicionado como un referente del vino, debido a los viñedos que se han abierto dentro y cerca de la ciudad.

La Enóloga Natalia López, quien tiene nueve años de investigación en el sector vinícola, nos comentó que en especial San Miguel, existe una parte de la sociedad muy culta en cuanto a gastronomía y vinos, “es un sector muy demandante que gusta de las buenas cosas y tiene un punto más crítico sobre el vino.”

¿Cómo afecta el clima a las uvas?

En México la diversidad de vides que se plantan es enorme, entre las más populares que podemos encontrar son: Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Nebbiolo, Zinfandel, Syrah, Malbec, Merlot, Chardonnay o Sheeran Blanc. Aunque hay bodegas del país que trabajan con variedades que son un poco más difíciles, un ejemplo es el Aglianico, una variedad italiana que según Natalia solo una bodega de San Miguel la trabaja. “No hay comparación entre un Aglianico que se planta aquí y una que encontramos en Italia aunque es interesante cómo la uva se llega a expresar con este clima”.

Nos comentó que la expresión y la voluptuosidad de un vino se mide de acuerdo a la zona y la cantidad de horas sol que la vid recibió. “Cuando la temporada es fría o llueve mucho, la cascara se queda gruesa y el nivel de taninos sube, es decir el vino puede ser más amargo, lo contrario de cuando reciben mucho sol”.

Para Natalia, San Miguel tiene cosas a favor y cosas en contra, la ciudad tiene un clima “semicontinental”, los inviernos son fríos y los veranos calientes, eso le da a la parra lo que necesita para poder tener un ciclo reproductivo. “Se necesitan de las horas frío para que la vid descanse y pueda mantener un metabolismo estable. Si la parra no descansa lo suficiente, no va a mantener su producción, y se nota al paso de los años”. Nos mencionó que otro de los factores que influyen es la lluvia, ya que impiden la maduración de la fruta. Natalia considera que la viticultura es muy parecida a la domesticación, lo que se le enseña y se le hace a la planta año con año a través de la poda, el manejo de las hojas, el riego y cuánto alimento se le da a la planta, “mientras más años tenga la planta más entrenadas están a la mano del viticultor, al final de varios ciclos la planta entiende qué es lo que tiene que dar”. Las parras alcanzan un balance hasta los siete o 10 años de ser plantadas, posteriormente vive con ese balance hasta 30 años, aunque tienen un índice de mortandad dependiendo de la producción que se les exija, hay vides que llegan a durar de 50 a 80 años.

“Hay que entender que no se puede plantar en una ciudad por que hay otros viñedos, cada terreno es diferente y ofrece nutrientes diferentes”. El terreno perfecto para una vid es aquel que es pobre en nutrientes en comparación con lo que necesita el maíz. “Dentro de lo que es la agricultura, debe tener un nivel de baja materia orgánica y un buen nivel de filtración, de 60 a 80cm aproximadamente para que tenga capacidad de echar sus raíces. Hay zonas en San Miguel que son buenas para la parra, el punto es empezarlas a descubrir”.

Vino en la ciudad

Las bodegas de viñedos establecidas en San Miguel están trabajando hacía un mercado distinto, Querétaro por ejemplo trabaja hacía una industria grande y su cantidad de producción no se compara con la de aquí. En nuestra ciudad la producción es “más limpia”, “más de campo” y su distribución es para las mismas tiendas y locales de la ciudad. El mercado orgánico no solo se queda en alimentos, el vino orgánico es un sector al que le están apostando los viñedos de San Miguel. “Muchas veces la gente elegimos vivir aquí por la calidad de vida, el que tengamos Mercado SANO y lo que la ciudad ofrece. Esa cercanía con el campo y consumir del campo nos invita a reflexionar sobre el tipo de vino que queremos tomar y el vino que llevamos a la mesa.”, comentó Natalia.

Mencionó además que la sociedad estadounidense que radica aquí, ha sido de los grupos que más le ha agradado recibir para dar catas, “es muy interesante por que tienen un referente internacional del mundo del vino”.

La diversidad de gente en San Miguel hace que nuestra ciudad tenga una diversidad cultural enorme, refiriendo esto también a la gastronomía y bebidas, desafortunadamente Natalia considera que para el nivel del consumidor, la oferta es muy pobre.

“Los Wine Bars o los restaurantes, todos venden más o menos el mismo vino, no hay diversidad, que en mi punto de vista, para el tipo de consumidores que tenemos sería muy interesante abastecer más. Es un área que puede crecer bastante si se entiende bien el mercado al que se está llegando”.

Natalia describió a ella misma como una coleccionista de vinos; “para mi lo más importante es saber quién lo elabora, saber quién lo está fermentando”. Goza de la producción de vinos naturales y orgánicos de México, consigue vinos de distribuidores, tiendas locales, productores del país y del extranjero. También mencionó que es importante probar el vino de las bodegas locales, ya que este año muchos se suman a producir.

 

Comments are closed

 photo RSMAtnWebAdRed13.jpg

 photo RSMAtnWebAdRed13.jpg

Photo Gallery

Log in | Designed by Gabfire themes All original content on these pages is fingerprinted and certified by Digiprove