Tinacos: depósito de agua, y tal vez, lienzo para el arte

Por Karla Ortiz

“No hay agua,” frase común en el diario acontecer de los mexicanos que el escritor Vicente Leñero supo incluir en su libro La gota de agua. En su novela, Leñero cuenta las peripecias de una familia que de pronto se queda sin agua, y el devenir de albañiles y vendedores de tinacos que tratan de resolver un problema que tiene raíces mas profundas: la cultura del agua, su manejo y uso.

Según el Jergario de mexicanismos del autor José Manuel González Freire, el tinaco es el “depósito de agua que se coloca encima de las casas para almacenarla.” Pero ¿por qué tenemos que almacenarla? ¿Con qué intención fueron creados los tinacos? ¿Por qué siguen existiendo? ¿Qué pasa cuando ya no es necesario utilizarlos? ¿Se quedarán por siempre en los techos de las casas afeando el entorno visual?

La realidad es que en nuestro país, el agua, necesaria para subsistir y realizar nuestras actividades diarias, no siempre abunda. El agua tiene que ser extraída de ríos y pozos para ser almacenada en tanques y cisternas. Con el avance de la urbanización empezamos a depender del agua suministrada por el municipio para el uso diario, pero ese suministro no siempre ocurre, por lo que el agua tiene que ser almacenada para poderla utilizar cuando sea necesario.

Al uso tradicional de las cisternas, que se encuentran en el suelo y requieren de una bomba para hacer llegar el agua a la llave, se le añadió el uso de tinacos instalados en las azoteas para utilizar a la gravedad como método de entrega.

De acuerdo con Juan Antonio Jaramillo, Director de SAPASMA, en San Miguel de Allende existen 20 pozos que son fuente de abastecimiento: “éstos permiten dar servicio la mayor parte del día. Cuando hay un buen servicio no se requieren tinacos.” Pero en San Miguel, como en todo el país, casi el 100% de las casas habitación cuenta con tinacos, pues es la reserva de agua, en caso de que por alguna razón ésta no sea abastecida.

Los primeros tinacos que se fabricaron en México surgieron entre los años 20 y 30 cuando se abrió la primera fábrica de laminas y tinacos de fibrocemento, pero debido al peso de ellos, su traslado se hizo complicado y por tal motivo dejaron de utilizarse. Esto abrió paso a nuevas fábricas que con otras ideas presentaron otras opciones.

Hoy en día los tinacos que vemos encima de todas las casas, en su mayoría, son fabricados con polietileno, un material que es barato de producir.

“Es indiscutible colocar un tinaco en lo más alto de una edificación (por la acción de la gravedad,) y el buen funcionamiento de una instalación hidráulica en un edificio, en cuanto a un adecuado flujo de agua, dependerá de la distancia que hay entre la llave de agua y el tinaco. Estamos de acuerdo que si éste no funciona adecuadamente nos veremos obligados a usar la energía eléctrica para el bombeo”, comentó el arquitecto sanmiguelense Axel Huerta. Hay quienes prefieren los tinacos sobre las cisternas y viceversa, mientras otra parte de la población “prefiere tener los dos.”

En México, las comunidades rurales son las que más sufren la escasez del agua: “vendemos tres o cuatro tinacos a la semana a gente de comunidades que constantemente no tienen. Esa gente es la que mas valora el agua porque es difícil que tengan el servicio,” comentó Omar González, trabajador de Ferretería Don Pedro.

Tipos de tinacos

Existen diversos tipos de tinacos de acuerdo a las necesidades y el tipo de estructura en el que se vayan a colocar. Los hay esféricos, de fibra de vidrio; verticales, con o sin patas; cuadrados, trapezoidales, etc. Los materiales con los que se hacen son el asbesto, la fibra de vidrio, el cemento, y el más común: de polietileno.

El material que menos se recomienda es el asbesto, ya que tenerlo puede representar invertir en más mantenimiento y limpieza, además de los químicos que pudiesen desprender; no obstante, aún podemos encontrar casas donde conservan este tipo de tinacos, como en el Centro Histórico de nuestra ciudad. Al respecto, Juan Antonio Jaramillo comentó que: “no hay campaña para hacer el cambio de tinacos viejos por nuevos, eso es decisión propia de los usuarios.”

Por su parte Omar González comentó que el tinaco de asbesto en cierto tiempo produce lama y no es fácil limpiarlo. “El tinaco de polietileno está bastante reforzado contra los rayos UV, evitando que se produzca la lama.”

Mantenimiento de tinacos

Según Axel Huerta en México “es más el porcentaje de quien le es indiferente aplicar mantenimiento a sus tinacos[…]el fomento de información es prácticamente nulo o si este existe no es constante y el alcance de las campañas que se generan es muy poco.”

Los tinacos necesitan el mantenimiento debido a que el agua que se recibe no viene del todo limpia y puede generar severas enfermedades en los ojos, la piel, el estomago o en los riñones. “SAPASMA tiene la responsabilidad de entregar agua limpia en las casas, pero debido a la falta de mantenimiento en los tinacos, esa agua se contamina,” explicó Juan Antonio Jaramillo.

¿Tinacos o tinacos?

Omar González explicó que en comparación con México, en otros países como Estados Unidos, el servicio de agua proviene de las tuberías y llega directamente a los grifos de las casas, desde enormes reservas que suministran a cada ciudad. El agua llega lista para el consumo humano y para la presión, y las casas cuentan con motobombas inyectoras, además de que el agua de las tuberías ya está presurizada.

En México tenemos la creencia de que los tinacos o cisternas son una mejor opción para la salud, ya que se pueden limpiar las veces que se necesite, protegiéndonos de bacterias o tubos oxidados, sin embargo, para Omar González “nos beneficiaria tener un sistema de agua como el de EEUU, sólo si tuviéramos la suficiente agua como ellos. Allá el agua la encuentras a 10 o 15 metros de profundidad, por mucho, y aquí tienes que hacer una perforación de hasta 300 o 400 metros para encontrar agua.”

¿Arte en tinacos?

Independientemente de la función principal de los tinacos, podemos notar que ellos forman parte del paisaje cotidiano, observantes del diario devenir en ciudades y comunidades. ¿Para qué sirven? ¿Siguen funcionando? ¿Sirven de algo? Se pregunta la gente.

Hace 30 o 40 años el servicio de SAPASMA no era tan bueno como lo es ahora, por tanto ¿tal vez ya no necesitemos de esos tinacos? “Aunque todavía los necesitemos creo que podemos hacer algo para darles color, darles vida, quitar el lado funcional y darle un toque artístico y así mejorar el entorno visual,” añadió Ali Zerriffi, Vice-Presidente de la mesa directiva de la Biblioteca Pública.

De acuerdo con Zerriffi, esto pudiera convertirse en área de oportunidad importante para crear conciencia y unir dos grandes temas, el arte y el agua: “el arte como expresión de inquietud hacía la escasez de agua. Podría ser un proyecto de verano, tenemos tantos artistas y jóvenes en la ciudad que podrían contribuir.”

Esto no es algo nuevo, pues se ha hecho en otras partes del mundo. El Water Tank Project (http://www.thewatertankproject.org/) es un programa que nació en la ciudad de Nueva York para generar conciencia sobre la crisis global del agua. Para este proyecto se unieron artistas y estudiantes con el propósito de presentar una exhibición de arte en los tanques industriales de agua que se encontraban en la ciudad.

La Biblioteca Pública y organizaciones no gubernamentales e instituciones como Muros en Blanco, el Charco del Ingenio, Bellas Artes, San Miguel Siempre Hermoso, etc.; podrían trabajar juntos y crear un proyecto que aporte algo al encanto de la ciudad. “La idea es involucrar organizaciones, instituciones educativas, al gobierno y la comunidad en un proyecto para crear conciencia ambiental y demostrarnos a nosotros mismos y a nuestros visitantes que somos una comunidad,” concluyó Ali Zerriffi.

 

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