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Junio, es para salir del closet

Camila La China Adalit

Members of Colectivo 41

Karen Ocampo y Melissa Valero

Alex Ayala

Por Jesús Aguado

Las personas de la comunidad LGBTTI (Lesbiana, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti, Intersexual) suelen decir que en cada familia hay una persona con preferencias sexuales distintas y que también, todos conocen a un homosexual.

Junio es el mes del orgullo, en que la gente LGBTTI se reúne en marchas alrededor del mundo, para celebrar que es diferente, para lanzar consignas a favor de sus derechos y sobre todo, para demostrarle a la sociedad que son una realidad; que están juntos y que pueden aprender a convivir en un mundo unido.

Pero… ¿Cómo inició el Pride (Orgullo)?

Sitios en línea coinciden en que la celebración de la diversidad sexual surgió después de que el 28 de junio de 1969, se realizara una redada en Stone Wall—un bar—en Greenwich Village, Nueva York. La información indica que la policía, con la aprobación del gobierno, perseguía a los homosexuales, entonces éstos decidieron luchar por sus derechos. Así, en junio de 1970, en Nueva York, se llevó a cabo la primera marcha de la comunidad homosexual.

Internacionalmente, la comunidad LGBTTTI, aún tiene mucho que alcanzar, sobre todo legalizar sus derechos como el ser reconocidos como “seres humanos”; poder unirse legalmente a quien aman, a poder cambiarse el sexo—si no físicamente, por lo menos en el acta de nacimiento, además de poder adoptar hijos y formar una familia. Por eso el desfile, divertido, colorido y festivo por el derecho a vivir en un mundo de igualdad y respeto.

Primera Callejoneada del Orgullo

Colectivo 41, es un centro de encuentro para la comunidad “disidente sexual” en San Miguel de Allende. La misión de esta organización—sin fines de lucro—es “fortalecer a la comunidad LGBT en la ciudad”. La organización, con sede en María Greever, colonia Guadalupe, brinda igual un espacio seguro para aquellos que se sienten rechazados por su familia, amigos y sociedad y que además, requieren de un refugio, allí se crea “comunidad”. Colectivo 41, actualmente liderado por Melissa Valero, ha estado en San Miguel desde 2014.

Valero, dijo para Atención que Colectivo quiere celebrar la diversidad que hay en San Miguel, una diversidad sexual que, aunque se da por hecho y “a la gente, supuestamente se le respeta”, no es cierto. De acuerdo con la líder, hay mucha gente que aún tiene miedo a salir del clóset, por miedo al rechazo de su familia, de sus amigos, de los círculos a los que pertenece, pero enérgicamente indicó “quiero que sepan que somos muchos, que no están solos. Quienes estamos asumidos y que hemos tenido buenas experiencias, estamos aquí para apoyarlos. Somos muchos, más de los que se imaginan”.

Es una callejoneada—protesta pacífica—respetuosa para celebrar las identidades, las disidencias sexuales. La invitación es para que la sociedad general se acerque, los conozca, los acepte y los respete, como ellos respetan a los demás. Se incluirán todos los formatos de familia, y no sólo la clásica—papá, mamá, hijos.

La reunión será el sábado 1 de julio a las 6pm en Los Lavaderos. Del punto de reunión, la callejoneada—con música en vivo, mojigangas, carros alegóricos y sorpresas—dará la vuelta al Parque Juárez, tomará Nemesio Diez e irá al Jardín Principal Vía: Zacateros y Umarán. Posteriormente habrá una fiesta.

Karen Ocampo, exdirectora del Colectivo, indicó que la callejoneada no es un pretexto para “emborracharse o desnudarse”, es una fiesta en la que cada quien lanzará su consigna, pero con respeto. Para contactar a Colectivo 41, vaya a facebook.com/colectivo41mexico/

Dos historias LGBTTI

“Me han matado dos veces”

Con zapatillas negras, pantalón de mezclilla (horadado por el frente) blusa y gargantilla negra, que hacía juego con su cabello extremadamente chino, y una bolsa clásica mexicana, llegó Camila Adalid (La China) a nuestra entrevista en Plaza Parián.

Desde que tenía unos diez años, Adalid se dio cuenta que era un disidente sexual. Ahora, considera que las transexuales como ella, deberían tener el derecho su decidir su sexo  para que conste oficialmente en el acta de nacimiento.

A sus 30 años, la China recuerda a cada transexual en la ciudad: La Calandria, La Crucita, Mariana, La Pájara. También recuerda cómo murió cada una. Dos de ellas se suicidaron. “Cuando ellas comenzaron a morirse, yo pensé que nos íbamos a extinguir las transexuales—indica riendo—porque ya no quedábamos muchas, sólo Thalía, Jaqueline y yo. Pero luego me fui a Salvatierra por cuatro años, y cuando regresé había ya una transexual más y como 100 travestis,” contó La China Adalid.

Muy femenina caminaba por la Plaza Guadalupe. En su mano derecha cargaba una bolsa blanca. En ella había gomitas que la gente, pedía a montones. Esas van acompañadas de una salsa de chamoy. Allí, en el mercado, sus amigas la asesoraban para que comprara un vestido “que se le viera bien”. Otros le preguntaban si traía manzanas—que son muy famosas, pero no siempre las hace, para no empalagar a sus clientes y que la próxima vez le compren. Las niñas la seguían, querían tomarse fotos con ella; en el mercado está segura, está arropada, la gente la quiere y la respeta.

Pero si vamos 20 años atrás, llegamos a la comunidad de Corral de Piedras, una comunidad sobre la carretera a Querétaro. Allí nació La China. Desde los 13-14 años comenzó a vestirse como niña. Enfrentó el rechazo de los habitantes de Corral, quienes pensaban que la sequía era su culpa. Ella no debía vivir allí, e incluso aconsejaron a su familia para que la echara. Sin embargo, su familia aún más la protegió.

“Recuerdo que una vez me apedrearon los muchachos de mi edad, junto a otros más grandes, y también en una ocasión me colgaron de los pies en un árbol. Yo me fui de la comunidad, porque necesitaba saber qué había detrás de las montañas, quería ver más mundo, y por eso me fui, no por el maltrato. Haberme ido, me ayudó a disculparlos porque ignoran muchas cosas.”

Adalid—en proceso de cambio—se “lanzó” a Tamaulipas, a la frontera con Estados Unidos. Allí estuvo hasta que cruzó a Estados Unidos. Luego, un amigo que se fue con ella, “la mató” o al menos, a su familia le dijo que había muerto en el camino.

La China Vivió en Donna, Weslaco y Brownsville, Texas. Por seis meses su madre no supo de ella (no había teléfonos celulares, ni Facebook.) Trabajó en un invernadero y hasta en un restaurante lavando platos. Su pecado, no hablar inglés y no tener los contactos para moverse ilegalmente en tierras desconocidas. Los empleadores, comentó, se aprovecharon de ella, le pagaban poco y además, la hacían trabajar de más. A pesar de ello, le gustó la vida en “el norte,” sobre todo porque el sueldo aunque poco era mejor que cualquiera en México; pero regresó, porque ese era su destino.

La China, pisó tierra mexicana después de un año y medio. Volvió a nacer. Hace unos meses “me fui a Salvatierra, aquí dijeron que yo había muerto en una balacera. Pero cuando regresé, reviví, otra vez,” dice con cinismo Adalid. Ella también ha vivido momentos felices, más de su vida, por eso indica—con una voz femenina y auténtica—que moriría feliz porque ya experimentó lo que debía.

“Yo soy éste, el que ves, nadie mas”

Alex Ayala tiene 22 años. Desde que era niño, sintió atracción no sólo por peinar y bañar a las muñecas, por vestirlas y combinar los atuendos. También quería ser una niña, quería verse como una de ellas. Sus preferencias le trajeron el rechazo en la secundaria—tanto por niños como por niñas. Él lo atribuye a la época que se vivía (hace diez años), pues la gente era más cerrada al tema de la sexualidad.

Alex, compartió que cuando tenía 15 años, fue al primer evento para la comunidad gay en San Miguel de Allende. Allí descubrió a dos personas mágicas, travestis imitando a Ninel Conde y Gloria Trevi. “Yo quería ser como ellas, quería estar dentro de la farándula”. Comenzó a transformarse en varias cantantes como Yuridia y Gloria Trevi. Pero quería hacer más empatía con la gente, y entonces un día, en un casting encontró que podía ser Selena Quintanilla. Vestirse como ella, moverse como ella, bailar como lo hacía la reina del Tex-Mex “y es ella la que me ha dado mucha suerte” dijo Alex, quien con la imitación de Selena, participa en eventos especiales.

Ayala comenzó a travestirse frecuentemente, sin embargo ahora lo ha dejado, quiere separar los personajes y reencarnar al personaje sólo cuando es necesario.

“Quiero que la gente me quiera, que me acepten como soy. Yo soy éste, el que ves, nadie más,” dijo. Finalmente, mencionó que la comunidad LGBTTTI, aunque es minoría, debe tener los mismos derechos que los demás “somos seres humanos, no somos diferentes” remarcó.

 

Mr. Modelo Gay

Es un evento que incluirá: música, baile, show travesti y mucha diversión. La celebración tomará lugar el sábado 24 de junio a las 10pm, en Salón Las Brisas—sobre Paseo de los Conspiradores, a un lado de Salón Los Pinos. Entrada general 80 pesos.

 

 

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