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Justicia para los que no tienen voz

Suricata es llevada en brazos después de su esterilización

Campaña de esterilización

Documentación

Por Jesús Aguado

En la ciudad de los contrastes, San Miguel de Allende, existen las organizaciones que se dedican a rescatar a los que no tienen casa, a los que no tienen voz”, aquellos mamíferos—perros y gatos—que han sido abandonados. También, esas organizaciones se preocupan porque la proliferación de éstos esté controlada, y lo hacen mediante jornadas de esterilización.

Por otro lado, en la colonia San Luis Rey, las denuncias por la aparición de perros “ahorcados, mutilados o quemados” continúa, pero por falta de pruebas no se ha podido castigar a los culpables. San Luis Rey, que engloba unas 10 colonias en la periferia, no es el único caso en donde hay personas que maltratan a los perros de calle. En un fraccionamiento—entre La Paz y Cieneguita— una mujer, a quien ahora los vecinos le llaman “La mataperros,” apareció y envenenó a unos veinte animales, 10 de esto murieron. A esta mujer se le comprobó culpabilidad en uno de los casos y fue castigada por las autoridades.

La extranjera

Atención visitó el fraccionamiento, y allí se entrevistó con Michael Andrews (su nombre fue cambiado por razones de seguridad). Andrews guarda un archivo en el que está registrado cada número de denuncia ante el Ministerio Público, cada correo electrónico que incluso, se ha enviado a Norah Hodge (su nombre fue cambiado también por razones de seguridad) para que “deje de envenenar perros”. En ese archivo, se pueden ver que las denuncias presentadas ante la Subprocuraduría de Justicia, van desde 2014. Un folio era el 16990/15 del 4 de agosto; y otras de 2015 hasta 2016. La denuncia que se judicializó fue la 68725, Carpeta 25370.

En Abril de 2015, Norah cenó con un amigo, y confesó que ella—con su camioneta—impactó el portón de una casa vecina, para que los perros escaparan. “Y si eso no funcionaba, trataría algo más.” Durante este evento, Yakis, un Rottweiler fue quemado con ácido. Se llenó una denuncia en el Ministerio Público, pensando que se trataba de gente intentando robar la casa. El mismo mes, el Rottweiler murió por envenenamiento. La siguiente noche, una persona a quien un velador describió como “una americana alta, delgada, de cabello rubio y muy pálida de piel” (que según Andrews, la descripción sonaba como la de su vecina), regresó a la casa donde dobló el portón, para lanzar veneno a otro perro, sin embargo, la carne fue levantada y llevada como prueba a Ecología.

La envenenadora, circuló un correo electrónico entre los vecinos en el que les advertía que no toleraría más los ladridos de sus mascotas. Otra denuncia se levantó ante el MP. Otro vecino, vio a la extranjera colocando una escalera en la barda de una casa. Luego ella circuló otro correo electrónico quejándose del número de perros que había en el patio; la casa perteneicia a una mexicana quien mas tarde la demandaría a la extranjera por envenenar a sus cinco mascotas, matando a tres de ellas.

La americana pedía que los vecinos limitaran el número de perros por familia, dos máximo. El mismo año. Ese nusni año Hodge se fue del vecindario por tres meses “y ningún perro murió”.

Sin embargo, meses más tarde, otras denuncias fueron presentadas porque en los patios de las casas, se encontraron trozos de carne, con clavos y veneno.

La mexicana

Para Atención, la vecina a quien le mataron tres de sus mascotas comentó que cuando construía su casa en el fraccionamiento, dejó perros de guardia en el lugar—tres pastor alemán, un labrador y un criollo. En 2016, tres de sus perros murieron (con un mes de distancia). Ella creyó que la causa había sido envenenamiento pero, ¿contra quién ir? Los vecinos, luego le advirtieron sobre la mujer extranjera que no era muy amante de los animales, sin embargo las pruebas para acusarla no existían.

La mexicana, como la conocen en la zona, se mudó a su casa finalmente, y su hermana vino a visitarla “por un mes”. Tenía dos mascotas entonces. Un día, su hermana estaba en el patio y vió que alguien merodeaba cerca del portón. “Ella pensó que su hermana había olvidado las llaves y salió a abrir”, pero cuando abrió la puerta, encontró a Hodge lanzando trozos de carne con clavos hacia el interior de la casa. Hubo un enfrentamiento físico y fue cómo se pudo probar, ante el Ministerio Público, quién había estado envenenando a los perros, pero sólo de esa casa.

El poder Judicial, encontró culpable a Hodge por la muerte de las tres mascotas. Ésta tuvo que pagar una multa de 1,915 pesos y además, ofrecer disculpas a la afectada. El proceso concluyó porque La Mexicana decidió otorgarle el perdón.

La ley

El Reglamento Para la Protección de los Animales de San Miguel de Allende, prohíbe en su artículo 35 el uso de solventes, venenos corrosivos, materiales y armas punzo cortantes, entre otras para producir daño a los animales con fines de exterminio o agresión. Además, en su artículo 73 señala que las sanciones van desde apercibimiento hasta una multa equivalente a uno a doscientos salarios mínimos.

El cumplimiento de ese reglamento corresponde a la dirección de Medio Ambiente y Ecología, y si ellos no atienden las quejas, entonces pueden ser denunciados por omisión en la Contraloría Municipal. El proceso para denunciar a los funcionarios, es similar al del MP, pero en la Contraloría.

René Urrutia de la Vega, Fiscal General del estado de Aguascalientes, dijo para este medio que esas prácticas contra los animales son un delito, y así están tipificadas en el capítulo IV, artículo 297 y 298 del Código Penal para el Estado de Guanajuato. Urrutia aclaró que el código no incluye una pena privativa de la libertad contra quien cometa esos actos, sin embargo las sanciones van desde una multa de 10 a 100 salarios mínimos, a quien dolosamente cause la muerte a un animal vertebrado o hasta noventa jornadas de trabajo comunitario.

 

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