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Los amigos de la naturaleza

Por Jesús Aguado

Los niños y jóvenes de 26 escuelas han aprendido que los animales hacen compañía al ser humano, que los pulmones de la vida—los árboles—son sus amigos. Ellos han entendido las maravillas de la naturaleza y ahora, de la mano con la Fundación de Apoyo Infantil (FAI), cuidan el medio ambiente.

Atención visitó tres escuelas “Amigas de la naturaleza”, en donde los programas de FAI han apoyado para reciclar—sólo en 2016—mil 348 kilos de papel; ahorro de 12 mil litros de agua—gracias a las cosechas de agua de lluvia que, además han ayudado para el impulso de 796 metros cuadrados de áreas verdes.

PEASMA

Ana Lilia Bautista, ha trabajado con FAI desde hace 12 años, cuando el programa inició. Para este medio dijo que lo más emocionante de trabajar talleres con los niños es “su inocencia, su curiosidad por descubrir el medio que los rodea. Me encanta que pueden absorber toda la información positiva que reciben y canalizarla hacia el cuidado de la naturaleza”. Bautista dice que para los niños, hay una dinámica que incluye un jarrón—representa al mundo—es decorado y cuidado por los participantes; luego el jarrón debe romperse, y los niños deben acordar cómo sanarlo. La idea ayudarles a comprender que “aunque el jarrón sea restaurado, tiene fisuras, tiene heridas y nunca volverá a ser el mismo” dijo Bautista.

Por lo anterior, mediante el Programa de Educación Ambiental (PEASMA); a niños, adolescentes, padres de familia y profesores, se le ofrece capacitación para que se conviertan en Guardianes de la Naturaleza. Para ello, hay estudiantes que son nombrados guardianes de: papel, plantas, agua, animales, tierra y reciclaje. Lo más importante, indica Bautista, es que ellos pueden extender estos conocimientos de su escuela a la casa y viceversa. Por ejemplo: Los guardianes del agua son los responsables de vigilar que el agua se use adecuadamente, revisar y controlar fugas de las tuberías; los guardianes de los animales deben conocer qué especies hay en la escuela, promover la protección de los que traen beneficios y controlar la reproducción de los nocivos.

Este año en el programa participan 26 centros educativos—públicos y privados—11 de ellos en la zona urbana y el resto en comunidades rurales. Así se ha capacitado a más de seis mil niños, 200 profesores y 500 padres de familia.

Soasnábar

Es una comunidad que se encuentra sobre la carretera a Jalpa; catalogada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, como una zona de alta marginalidad. Aun así, gracias al equipo que los padres de familia han formado con varias organizaciones, han logrado ir superando la pobreza. Soasnabar tiene una escuela primaria con 175 alumnos y es dirigida por Susana Zúñiga.

Cuando Atención llegó a la escuela, se pudo observar cómo los niños—en pequeños grupos—estaban siendo capacitados; por un lado aprendían cómo plantar un huerto con tubérculos y cómo protegerlos de los insectos con flores aromáticas. Allí, se les dio a probar: apio, cilantro, lechuga limón y otras hierbas. Se les dio a oler ruda, que dijeron los estudiantes “es buena para quitar los piojos”, pero también, según la capacitadora de Guardianes de las Plantas, es para mantener fuera de los tubérculos a los insectos. Allí, los nuevos amigos de la naturaleza—en cartones para huevo—sembraron un rábano y otra semilla de cilantro que más tarde, deben trasplantar.

En otro espacio, en un lugar adaptado para vivero, otros estudiantes—niños y niñas—aprendieron cómo y cuánto excavar para sembrar semillas y plantas. También nos abordó un grupo de estudiantes de sexto grado: Stephany, Saúl y Zeferino. Ellos, contentos, compartieron con Atención que son los encargados de preparar la composta—y explicaron el proceso para elaborarla.

Y es que la escuela tiene también un huerto de árboles frutales al que se va el agua cosechada durante la temporada de lluvias; para allá va también el agua reciclada de los lavamanos. Y es en ese espacio, en el que Zeferino y sus amigos deben excavar para luego dejar los residuos orgánicos, le ponen una capa de tierra, otra capa de hojas y el proceso es repetitivo hasta que se llena. Entonces la tierra se extrae, se cuela y el resultado de la colación va para abonar o plantar semillas.

La directora, Zúñiga, dijo que para la escuela el gobierno federal envía mensualmente alimentos para los alumnos, también se incluye agua embotellada. Otro de los programas de FAI es el de reciclaje, así ahora los estudiantes encargados del reciclaje, reúnen las botellas de plástico y las colocan en un centro de acopio, más tarde éstas son vendidas y los recursos van para mejoras de la escuela—que decide el comité de Ecología, formado por padres de familia.

En la escuela, también se pudo ver a mamás saliendo de talleres de capacitación, entre ellas: Micaela Olvera, Angélica Pérez y María Pérez. Calificaron de excelencia los programas de FAI y además aseguraron que los niños, a pesar de que los trabajadores de limpia mezclan la basura una vez que se pone en el carretón, saben que al final se reciclará y el mundo no se dañará tanto.

Providencia de Soasnabar

Una de las escuelas más recientes en adherirse a los programas de la organización es Naciones Unidas, ubicada en Providencia de Soasnabar. Allí acuden diariamente 75 alumnos, quienes ya están recibiendo capacitación para el reciclaje.

Clara y Remedios, son dos mamás que estaban preparando el desayuno para los estudiantes. Salieron de la cocina escolar y presumieron su sistema de reciclado de agua. Primero, indicaron que tienen un tanque, en el que se recolecta el agua del techo de la cocina; “hace un mes que lo instalaron y lo vaciamos una vez, se volvió a llenar” indicaron. El agua es usada para lavar los trastes de la cocina escolar. El agua no se desperdiciará, dijeron, pues se instaló un sistema de filtrado de agua que la lleva, sin residuos, hasta el espacio que se usará como huerto.

Jean Piaget

Esta escuela está en la zona urbana y es una amiga completa de la naturaleza pues fue construida con un enfoque ecológico, dijo la directora Alejandra Palacios. Los jardines se riegan con agua de lluvia que se cosecha y dura todo el año. Por eso, cuando FAI comenzó a trabajar con ellos, hace diez años, no se dudó en decir sí. Palacios indicó que gracias a los programas de FAI, que además están apegados a la curricula escolar, se ha logrado que los alumnos separen la basura en orgánica e inorgánica y es un programa que se replica hasta los domicilios de donde se trae el PET que más tarde es entregado a una empresa que a cambio da balones, cuerdas o incluso cuadernos para los alumnos.

Recuerda que hace tiempo, se operaba un huerto, en el que los estudiantes de preescolar vieron crecer: zanahorias, lechugas, rábanos y otras verduras “ellos mismos hicieron ensaladas aquí en la escuela con su cosecha, otros se los llevaron a su casa, estaban felices” indicó Palacios.

Nos invitó a dar un recorrido por la escuela, donde los alumnos de preescolar explicaron el proceso de reciclaje que han aprendido con FAI.

Para mayor información vaya a www.faiguanajuato.org o llame al 152-3686.

 

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