El arroyo Las Cachinches, “una vergüenza”

Niños jugando en el cauce

Casa con invasión al río

Casa invadiendo el río

Puente de las Cuevitas foto José Ortiz Moya El Negro

Presa del Obraje foto de José Ortiz Moya El Negro

Plaza Garibaldi, foto de José Ortiz Moya, El Negro

Por Jesús Aguado

Ratas, víboras, zancudos, basura y hasta drogadictos se esconden y emergen del arroyo que va desde el Obraje hasta las Cuevitas.

Algunos vecinos se preocupan por mantener limpio el lugar, otros por ensuciarlo. Algunos sanmiguelenses se aprovechan la falta de legalidad y se adueñan de ese espacio federal de una u otra manera; ya sea plantando jardines—en la parte trasera de su casa—o extendiendo sus paredes para llegar hasta la mitad del arroyo.

La realidad

Era la 1:30am del 3 de octubre de 1998 cuando los cuerpos de seguridad comenzaron a alertar a la población que habita la ribera del arroyo para que desalojara el área. Miles de metros cúbicos de agua bajaban despiadados arrastrando a su paso “lo que encontraban”; se había “reventado” el bordo artesanal de la comunidad de Támbula.

Era el día en que se festejaba la fiesta al patrono de la ciudad, San Miguel Arcángel. El responsable de la Protección Civil aquel año, Samuel Mercadillo, según registros de Atención; reportó que hubo 12 heridos—dos de ellos con quemaduras por cables de alta tensión. La Cruz Roja reportó a un hombre muerto, otra mujer de la comunidad de San Miguel Viejo fue arrastrada por la corriente cuando intentaba sacar una estufa de la corriente.

Ahora la gente del lugar sólo recuerda como el agua terminó con sus muebles, por lo menos los del primer piso, pues “faltaron diez centímetros” para que alcanzara el techo, indica la señora Santiaga Cerritos. El entonces Salón el Álamo, se habilitó como albergue y allí se quedaron cuatro días unas 200 personas.

Los registros de la CONAGUA indican que las primeras inundaciones en la parte baja de la ciudad se registraron en 1894, cuando se inundó la zona que hoy se conoce como calzada de la Luz, avenida Guadalupe y calzada de la Estación. Las inundaciones se repitieron en 1933, 1973 y la última en 1998 hiriendo a 10 personas y matando a tres; además de daños en la infraestructura del municipio, incluyendo puentes. En febrero de 2010, otra inundación estuvo a punto de ocurrir después de 72 horas de lluvia ininterrumpida que obligó al desalojo de comerciantes y estudiantes en el área de San Juan de Dios, sin embargo, nada grave sucedió.

Por 400 años, el cauce natural nunca fue intervenido, sino hasta el año 2000 cuando después de la inundación se enrocó en el área del barrio del Obraje y además, el cauce fue ampliado.

La realidad, indican los vecinos de la colonia Guadalupe, es que el lugar no únicamente requiere ser un parque ecológico, necesita ser un lugar seguro; pues aunque en algunas ocasiones se ha limpiado, la maleza crece rápido y en ese lugar se esconde incluso la gente que roba en la colonia.

Aunque en los registros de Atención aparece que en 2011 hubo una limpieza; los vecinos, en la parte cercana a la avenida Independencia, aseguran que la administración nunca ha organizado una limpieza en esa área, y aunque ellos se preocupan por mantenerlo limpio, pasa gente en la noche o en la madrugada y lanza sus bolsas con basura.

En la parte de las cuevitas, algunos vecinos que acompañaron a Atención en un recorrido por el arroyo, calificaron el espacio como “una vergüenza” pues dijeron que ya pidieron a la administración local, incluso en el Martes Ciudadano, que se limpie el lugar. “Queremos que se haga algo” indicó una de las residentes. Señaló varias irregularidades. En una casa se observa una pequeña cerca de carrizo que sirve de bodega, en otra hay un jardín “en área federal”, en otro espacio la gente colocó malla ciclónica. Justo en la mitad del arroyo, se puede observar la esquina de una barda, que según los vecinos de Cuevitas, está invadiendo el cauce. Además hay basura y “si entra más” dijeron “va a encontrar hasta casas de cartón, con colchones en medio de los carrizales. Allí se meten los delincuentes a hacer cosas” remarcaron.

Primer proyecto

En el área que va del Obraje hasta la calle Miguel Prado, en la colonia Guadalupe, Luz María Núñez Flores y luego Mauricio Trejo, buscaron construir un corredor ecológico que cumpliera con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, donde la prioridad es la seguridad, la salud y la educación. La idea era que el arroyo se convirtiera en un patio o jardín de la ciudad, un parque lineal o biológico que generara un nuevo ecosistema y fuera un nuevo parque como el Juárez.

Se planteó que la obra fuera un conector entre las colonias y beneficiara a las escuelas primarias, secundarias, bachilleratos y hasta una universidad que se encuentra cerca. El arroyo es un paso obligado para la gente que va al CBTIS o que cruza para el centro por la parte baja del arroyo, por eso, también se construiría finalmente el puente peatonal de calle Indio Triste, que conecta Mexiquito con Guadalupe.

La idea era que el lugar no se viera como una frontera entre las colonias populares y el centro, que no se viera como un nicho de basura o área por donde se conduce agua negra, sino como un parque ecoturístico, con un toque de sorpresas y recreación incluyendo: plazas, andadores y ciclo vías para que la gente incluso pudiera abrir puertas hacia ese lado del arroyo y que apoyara con el mantenimiento. Concluyeron esas administraciones y nada sucedió.

Una fuente (que decidió permanecer anónima) dijo para Atención que el proyecto estaba ya avalado por el gobernador del estado; sin embargo, éste no fue posible debido a que “se requerían los trámites de la Secretaría de medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT); CONAGUA, Comisión Nacional del Agua y SEDATU para liberar el recurso. Pero “ya sabes” indicó la fuente “la burocracia de la gestión de los dineros, hizo que el tiempo no fuera suficiente, y por eso no se hizo”.

Segundo proyecto

En el área de Cuevitas, indicó la misma fuente para Atención, “no se podían hacer proyectos”, por varias razones. La primera es que durante la administración de Óscar Arroyo (2000-2003), se autorizaron las cuentas de predial pese a la invasión del cauce por varios vecinos del arroyo. Los proyectos para el espacio en la parte de Cuevitas nunca fueron viables pues debido a las afectaciones que las viviendas pudieran tener, el municipio debía pagar indemnizaciones “y no hay presupuesto para ello”. Por otro lado, el rastro seguía operando—y contaminando el lugar.

Durante la clausura del rastro que operó por 43 años sobre Calzada de la Estación, el gobernador Miguel Márquez anunció que para la siguiente etapa del Centro Impulso Cuevitas, se destinarían 18.5 millones de pesos. Pero eso no fue todo, pues también dijo que el gobierno estatal destinaría 11 millones de pesos para la  construcción de un parque ecológico en el arroyo Cachinches.

Aunque no mostró documentos o información precisa, el director de Obra Pública en la ciudad, Felipe Tapia Campos, indicó que el parque ecológico iría desde el Puente de Guanajuato hasta el puente Bicentenrario (en su última etapa). Por ahora, dijo, iría del puente Guanajuato al puente de la calle Río Nilo. En este espacio se construiría un muro de contención, se pavimentaría una calle y se construirían andadores. Las fachadas de las viviendas—con vista al arroyo—se mejorarían. También se incluiría iluminación y algunas plazas. Se espera que la Secretaría de Hacienda libere el recurso monetario en un mes, para posterior licitar la obra que, podría comenzar antes de 2017. El costo de la obra completa es de 70 millones de pesos.  El municipio no invertiría recurso alguno.

Proyecto, susceptible de inundación

Alan Álvarez, quien ha estado al frente de la Dirección de Protección Civil los últimos dos meses, indicó que desconoce el proyecto. Aseguró que San Miguel no podría sufrir otra inundación como la de 1998 porque el bordo de Támbula—que retenía agua—está deshabilitado “no debe tener agua” indicó.

Álvarez agregó que en el desarrollo del proyecto siempre tendrán que tomarse en cuenta los máximos históricos de lluvia. Aseguró que en Cuevitas, siempre hay invasión del cauce a las viviendas y viceversa “la gente está dentro del cauce” aseguró; aunque aclaró que ese es un tema federal que le compete a la Comisión Nacional del Agua. La distancia que debe haber del centro del cauce al margen de la casa, indicó el director, debe ser de 20 metros.

Álvarez remarcó que se debe proyectar para que no ocurra lo que sucedió en León con el Malecón del Río, que se supone no debería inundarse y ocurrió.

El Plan de Contingencias más actual, publicado en línea, data del 2013 y en éste se indica que en el arroyo Las Cachinches—en prolongación calle de Umarán—se encontró que el cauce presenta obstáculos (sin precisarlos) que impiden el libre flujo del escurrimiento.

Entrevista Pendiente

Para ampliar la información, Atención solicitó una entrevista con el delegado de la CONAGUA—Humberto Navarro de Alba—misma que se desarrollará en los siguientes días.

 

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