Al aeródromo ya le falta poco

Transportes Aéreos Regionales

Restauración de pista de aterrizaje

Pista de aterrizaje

Jóvenes Águila

Mauricio Trejo

Por Jesús Aguado

En la parte alta de la ciudad hay es una pista de aterrizaje; aunque con sus defectos, está pavimentada. En esa pista si estuviera abierta, podrían aterrizar pequeñas aeronaves: Pilatus, Caravan, 206, King Air 182, entre otras.

En el lugar existe también una calcomanía con el aviso para aviadores (NOTAM C-02014/14); terrenos que no pertenecen al gobierno y muchos sueños para atraer el turismo de alto poder adquisitivo, que actualmente si viene a San Miguel, aterriza en Celaya.

Lo que hay, es también una imagen de la inauguración de la pista (de terracería) de San Julián, una foto en blanco y negro que fue tomada durante la apertura el 3 de octubre de 1937.

Está el comentario de algún funcionario que nos contó:  “cuando me casé, me fui de luna de miel a Puerto Vallarta, y despegamos desde la pista de terracería de ese aeródromo”. Y los documentos de los últimos tres años en los que la asociación Amigos de la Aviación perdió el comodato del lugar a favor de la administración local; el cierre del aeródromo a la aviación—que en el futuro, pero muy lejano, podría ser un aeropuerto comercial. Igualmente existe, “en los pendientes,” la eliminación de las líneas de alta tensión que están en el parque Bicentenario, líneas que roban 500 metros de pista a la línea de aterrizaje.

Lo que no hay en el lugar es una oficina de control o una aduana—que permita la llegada de pequeñas naves internacionales privadas—no hay hangares, no hay licencia, no hay dinero, pero ahora existen, según el alcalde Ricardo Villarreal, instituciones privadas que junto al presupuesto público podrían inyectar los 50 millones de pesos necesarios “para tener un aeródromo en forma”, incluso un aeropuerto “como el de Querétaro”.

Lo que ha sucedido

El Aeródromo SMA ha operado desde 1937. En 2012, Mauricio Trejo decía que la ciudad ya no podía crecer más en calles o servicios por lo que el turismo tenía que enfocarse a aquel de calidad “de economía alta” que pudiera venir a San Miguel y dejara una derrama económica mayor al turismo que entonces visitaba la ciudad. Trejo también dijo que San Miguel necesitaba infraestructura entre la que se encontraba el aeródromo. “La idea es que puedan bajar aviones privados; hasta avionetas Cessna que nos permitan potencializar el turismo”.

Más tarde, el gobernador del estado Miguel Márquez Márquez habló de taxis aéreos y el secretario de turismo, Fernando Olivera Rocha, trajo a colación los vuelos domésticos comerciales de y hacia los principales destinos del país. En 2014, Trejo dijo para Atención que ya sólo faltaba pasar tres pruebas para comenzar a operar el aeródromo: compactación de suelo, desgaste y adherencia, que estaban siendo realizadas por una empresa designada por la Dirección General de Aeronáutica. Después de esos resultados, el aeródromo podría operar nuevamente (después de su cierre en 2013 por la Dirección General de Aeronáutica DGAC).

También comentó Trejo que se crearía una compañía paramunicipal que solicitara las licencias a la DGAC para que en el aeródromo puedieran aterrizar aeronaves: Pilatus, Caravan, 206, King Air 182, entre otros—sólo en la primera etapa. En la segunda fase podrían entonces comenzar a aterrizar taxis aéreos, siempre cumpliendo con la normativa. Una vez que comience a funcionar la paramunicipal “se comenzarán a construir los hangares, torre de control y otros trabajos eléctricos para que bajen los taxis aéreos” indicó.

“La tercera etapa es hasta donde la imaginación nos pueda llevar; respetando los reglamentos que serán claros en San Miguel”. El alcalde dijo que no quería que la gente viera los aviones “ni los escuche, habrá una entrada y salida inviolables” remarcó Trejo, agregando que la imagen urbana no se vería deteriorada “la magia no se perderá” indicó. El expresidente dijo también entonces que las oportunidades de San Miguel con ese aeródromo eran “gigantescas” pues se buscaría que las compañías médicas especializadas de los Estados Unidos se instalaran en San Miguel y además tendrían la pista de aterrizaje para sus ambulancias.

Sin embargo, concluyó su mandato y nada sucedió; el aeropuerto con cara de aeródromo, sigue cerrado a pesar de que antes de concluir su periodo (9 de octubre, 2015) indicó “ya falta poco”.

Las decisiones del cabildo en tierra de muchos

El 6 de junio, en sesión de ayuntamiento la Comisión de Desarrollo Urbano solicitó la separación de un lote—5,013m2—propiedad municipal que está ubicado en la reserva territorial del Antiguo Camino Real a Querétaro. Luego ese terreno se entregará al Instituto Municipal de la Vivienda a cambio de un terreno que está en el fraccionamiento San Ricardo. Con este acto, se dijo durante la sesión, el municipio no tiene que erogar recursos para la compra de terrenos que ayuden a la ampliación de la pista de aterrizaje del aeródromo municipal.

Fueron muchas las expectativas que Mauricio Trejo generó con la pronta apertura del aeródromo pues siempre indicó “ya falta poco” pero nunca dijo cuándo. En entrevista para Atención el presidente Ricardo Villarreal indicó “no puedes abrir un proyecto de esa magnitud cuando ni siquiera eres dueño de la tierra”. El alcalde dijo que la pista actual tiene una longitud de 1.5 kilómetros y dentro de ésta hay tres propietarios—el municipio y dos particulares.

La familia Ramírez (de Guadalajara, Jalisco) posee 6,500 metros cuadrados y la señora Navarro 6,500 metros (ambas dentro de la pista de aterrizaje)  el resto es público. “Es absurdo pensar invertir en algo que no es tuyo. Además en un lugar en el que hicieron un trabajo defectuoso con el asfalto, tan defectuoso que la DGAC nunca dio el permiso para que aterrizaran avionetas”. Villarreal aseguró que no se ha enfocado en tener el permiso de apertura de la DGAC porque lo más importante es tener la certeza legal de los terrenos. Aseguró que ya han negociado con las familias y se harán intercambios de terrenos que en cuanto hayan concluido “todas las negociaciones serán públicas”.

Como el aeropuerto de Querétaro

Lo que es un hecho, es que se necesitan “50 millones de pesos” para que la zona vuelva a operar; no como aeródromo, sino como aeropuerto, incluso comercial. 12 de esos millones—de acuerdo al proyecto ejecutivo existente—únicamente son para modificar las torres y cables eléctricos de la CFE que cruzan por el parque Bicentenario, pues están lo suficientemente altas que las aeronaves no pueden aterrizar hasta después del metro 500 de la pista.  Aunque Villarreal aseguró que una vez que se tenga lista la certeza de la tierra—que puede ser a finales de este año—entonces la obra se licitará a compañías que tengan la credibilidad, experiencia y recurso económico para trabajar en: los cables y torres de la CFE, ampliación de pista a 1800 metros y corrección; construcción de hangares, aduana, estaciones de servicio, entre otros detalles. Así, entonces podrían aterrizar jets internacionales con capacidad para 50 pasajeros.  “Cuando hayamos licitado, entonces sí podremos establecer tiempos concretos al ganador, por ahora si no hay certeza jurídica, lo demás son ideas y eso se queda en el aire”. Y aseguró que el espacio “podría ser como el aeropuerto de Querétaro, aunque para eso falta mucho; estamos trabajando en un proyecto de gran calado”.

El aeropuerto de Celaya

En septiembre de 2015, el secretario de turismo en el estado, Fernando Olivera Rocha, concedió una entrevista al diario El Financiero. En esta se indicó que con el crecimiento de la planta de Honda y Toyota había crecido el número de jets privados que llegaban a Celaya. Entonces se recibían 15 vuelos privados diarios—de directivos de las compañías. Y aseguró que los fines de semana llegaban al lugar jets de gente que se desplaza a San Miguel para las bodas.

Debido a que sólo se cuenta con servicios de aterrizaje, los ingresos para el patronato del aeropuerto son bajos pues los costos de aterrizaje “oscilan entre los mil y dos mil pesos”. Este aeropuerto, del que depende el aeródromo de San Miguel, podría tener más ingresos (hasta 35 mil pesos por nave) si tuviera servicio aduanero, migratorio y carga de combustible.

Este aeropuerto, el más cercano a San Miguel, tiene una pista de 1900 metros de longitud. Aeromar, una compañía aérea mexicana, operó hasta 2007 vuelos comerciales redondos de Celaya a: Querétaro, Ciudad de México, Monterrey e incluso a Ixtapa, sin embargo canceló las rutas por la baja afluencia de pasajeros.

 

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