La vida después de la vida

Marilú

Dr. Rodrigo López Falcony

María Luisa Espinosa (Marilú)

Por Jesús Aguado

Guanajuato ocupa el primer lugar nacional en donación de órganos. Actualmente ocho de cada diez familias de pacientes con muerte cerebral deciden decir “sí”. La cifra se contrasta a la de hace siete años, cuando sólo el 20 por ciento lo hacía. La razón, los tabúes que se tenían al respecto, además de que en la actualidad existen mas hospitales especializados donde se llevan a cabo este tipo de cirugías.

En San Miguel de Allende, el acto de amor que los familiares de María Luisa Espinosa decidieron realizar, ayudará a que su memoria siga viva en 70 personas.

“Adiós Mamacita”

El 25 de agosto de 1967 en la calle Juan Aldama 23 de la colonia San Rafael nació la décima de diez hermanos, Marilú—como la conocerían los sanmiguelenses en el futuro. Los habitantes de esta ciudad la guardarán con el recuerdo de “mujer feliz, alocada algunas veces, fuerte y motivadora”. La recordarán porque después de la vida vivirá en niños y jóvenes que se verán beneficiados con algún tejido, hueso u órgano que ella y su familia decidieron donar. Todos la recordarán por sus populares frases como: “Adiós mamacita; te ves hermosa; tú no necesitas de un hombre para poder salir adelante; Dios nuestro señor te ayudará”. La recordarán siempre alegre y saludando mientras conducía un Tsuru azul.

En la sala de lo que fue su casa, hay una vitrina en la que se pueden ver las imágenes de la heroína sanmiguelense, como ya es conocida por la población. En esa vitrina también se guarda la medalla “Donador” que la Secretaría de Salud entregó a la familia. Allí, en la casa que habitó Marilú, su hermana María Carmen Espinosa Retana compartió algunas memorias con Atención.

Marilú era una niña que lloraba mucho cuando estaba pequeña, comentó su hermana “mi mamá tenía varias trabajadoras y siempre estaba pendiente de ellas. Mi hermana mayor y yo fuimos como su mamá. Ella lloraba mucho y nos la cargábamos—indica cómo—para atrás con un rebozo, así como las señoras que venden los nopalitos. Hacíamos las tortillas y la mecíamos.” Al ir creciendo; la rebeldía, alegría, valentía y solidaridad de Marilú se manifestó, la señora Cristina recuerda que “ya cuando creció era traviesa. Teníamos una pileta de agua que llenaban mis papás trayendo el agua desde los hidrantes públicos. Una vez mientras yo lavaba ella estaba jugando alrededor—tendría unos tres años—y cuando me di cuenta ya se había caído. La sacamos y ya. Era tremenda”.

Era muy generosa y eso todos lo saben, lo aprendió de su mamá—Andrea Briseño—quien  siempre apoyaba con comida a cualquier persona. “Marilú siempre quería ayudar en todo, desde pequeña, si iban los limosneros, aunque fuera tortillas les daba. Eso lo aprendió de mi mamá; cuando llegaban los vendedores ambulantes mi mamá no les compraba pero les daba comida. Marilú siempre quería hacerlo ella misma—come y luego sigues vendiendo, les decíamos”. Desde que estaba en la primaria, Marilú ya trabajaba en el extinto Café Colón, allí igual apoyaba a cualquiera que lo necesitara. Profesionalmente trabajó en el Registro Público de la Propiedad y en la Dirección de Tránsito en la administración local. Por las características descritas la sanmiguelense, durante su funeral, reunió a gente de todos los estratos sociales; incluso comenta su hermana “juntó a más personas que un político, gente que le fue a decir adiós”, personas que cuando estuvo en el hospital fueron y entraron a la capilla del hospital general para pedir un milagro. “Estaba tan loca, en el buen sentido. A toda la gente le decía—adiós mamacita. Papacito, échale ganas. Hermosa, te ves preciosa”, compartió Cristina quien agregó que su familia siempre supo lo valioso que su hermana era para todos.

Decisión en medio de la tragedia

La tragedia embargó a la familia, pues la hermana mayor falleció y justo en ese momento, a a Marilú la trasladaban al hospital. Un par de días después, el 29 de abril, los doctores confirmaron a la familia que ya no podrían hacer nada para que recobrara la vida.

“Ella sufrió mucho con su primer matrimonio, pero nunca lloraba, era muy valiente. Al salir de la casa, aunque fuera maltratada, ella salía y decía—no pasa nada. Tenía mucho valor para sacudirse lo malo que le sucedía. Eso me enseñó que económicamente se puede ser pobre, pero la riqueza de espíritu es lo que cuenta; eso me da una enseñanza tan limpia y tan pura” dijo Cristina.  La heroína era madre de dos niñas—13 y 14 años—una jovencita de 19 y Édgar (26 años) el mayor de los hermanos. Édgar compartió para Atención que su mamá fue donadora regular de sangre. Incluso, su popularidad de filántropa creció tanto que en ocasiones gente que ella no conocía iba a pedirle que donara sangre—y siempre lo hizo porque decía que se recuperaba pronto, que no era nada. Agregó su hijo que cuando ya la medicina no pudo hacer nada para salvarla decidieron donar sus órganos porque “ella aunque tuviera problemas siempre fue buena con todo el mundo y los motivaba. Por ello decidimos donar los órganos porque ella siempre donaba sangre queríamos que siguiera dando vida. Ella nos ayudó a tomar la decisión por su forma de ser. Queríamos que ella siga contenta y siga dando vida. Lo que ella hizo me ayuda a ser fuerte, a estar motivado y nunca rendirme”, finalizó.

“Cuando pidieron que donáramos, dijimos que sí inmediatamente, que lo aprovechara alguien que lo necesitara. Sólo pedimos a los médicos que lo donado se quedara en el estado y que ayudara especialmente a niños y jóvenes para que ella siga viviendo en ellos. Además sabemos que ella se fue feliz y eso perdurará” dijo su hermana.

Los beneficiados

El 29 de abril la Secretaría de Salud del Estado informó sobre la donación. Para Atención, el doctor Rodrigo López Falcony, director del Centro Estatal de Trasplantes, indicó que los riñones fueron trasplantados al día siguiente en el mismo estado. Indicó que de la donante se extrajeron los huesos largos con los que se podrán crear subproductos para beneficiar hasta a 70 personas. Así Marilú se convirtió en la donante ocho en el estado que dona más que sólo órganos.

Entrevista con el director del CENETRA

El Centro Estatal de Trasplantes está ubicado en León, allí el doctor Rodrigo López—director—concedió una entrevista para Atención en la que indicó que los tabúes se han ido rompiendo y por esa razón el estado de Guanajuato ocupa el primer lugar en el país en donaciones. Aseguró que los procesos de trasplantes en el estado son muy transparentes porque “lo que no conocemos lo cuestionamos y en el estado enteramos a la gente del programa y los beneficios. He trabajado aquí ocho años y en el pasado la gente creía que los órganos se vendían o que se trasplantaban a gente importante, entre otros mitos, pero se han ido acabando por nuestra trasparencia. Si tuvieran la inquietud de conocer a quién se le trasplantó el órgano se puede tener acceso a la información. Es información sensible pero si hay dudas se puede conocer siguiendo los procesos.”

El director aseguró que el hecho de que haya tantos trasplantados, tres mil, en Guanajuato, eso habla de que hay tres mil testigos de que el programa funciona.

Jesús Aguado: ¿Cómo debemos entender un trasplante?

Rodrígo López: Como la sustitución de un órgano enfermo por uno sano para reestablecer su función.

JA: ¿Cuándo fue el primer trasplante en el estado?

RL: fue de un donador vivo, fue de riñón en 1989. Fue realizado por el Seguro Social. Tuvieron que pasar diez años y en 1999 se realizó el primer trasplante de donador cadavérico. Desde el año 2000 la actividad ha sido más constante y sigue creciendo anualmente.

JA: ¿A qué se debe el crecimiento de los trasplantes?

RL: Los factores son muchos, pero es que el servicio se ha establecido. En el año 2000 se hicieron 25 trasplantes de riñón y eso es porque regularmente entre familiares se donan ese órgano y en otras ocasiones se utiliza el donador cadavérico. Aunque los dos tienen contrastes; para una donación en vida no hace falta una campaña de convencimiento porque todo depende de la interacción entre familias y la compatibilidad.

JA: ¿Qué otros órganos se pueden donar en vida?

RL: Evidentemente un riñón y un segmento hepático aunque el programa no está muy difundido. Sangre también, pero para fines prácticos el riñón. Debido a características sociodemográficas en el estado: hábitos alimenticios, obesidad, diabetes, hipertensión arterial, la insuficiencia renal es prevalente.

JA: ¿Quién paga los trasplantes?

RL: Al paciente se le tabula, jamás se cobra la obtención del órgano. Teniendo en cuenta que se utilizan helicópteros, soluciones de preservación que cuesta cuatro mil pesos cada litro—se usan cinco por procedimiento; ambulancia. Todo lo que se gasta para la obtención del órgano lo absorbe la Secretaría de Salud. Los receptores tienen un nivel socioeconómico del 1 a 6 y la cuota de recuperación es mínima, incluso hay aquellos que no pueden pagar. Lo más que el paciente puede pagar en el nivel 6 es 150 mil pesos, pero de esos hay muy pocos.

JA: ¿Cuándo fallece una persona qué se puede donar?

RL: Órganos (corazón, pulmones, hígado, riñones, páncreas, intestinos) en México no hay programas de trasplante de pulmón porque no se tiene la experiencia ni en Ciudad de México. El trasplante de corazón se hace mucho así como de hígado, riñones y se han hecho trasplantes de páncreas, todos exitosos. En cuestión de tejidos se pueden donar: las córneas y huesos largos (brazos y piernas)  del cuerpo. Mucha gente piensan que cuando se dona hueso se lleva todo, pero únicamente se toman los huesos largos; el cuerpo se entrega a los deudos con prótesis de hueso en perfectas condiciones.

JA: ¿A cuántas personas puede ayudar la donación de una sola?

RL: Cuando se dona hueso, éste se procesa y se hacen segmentos y ese tejido puede beneficiar hasta 70 personas. Cuando no se dona hueso, sólo se beneficiaría hasta 7 personas; aunque ello dependerá de las condiciones de los órganos.

JA: ¿Es regular que la gente done hueso y tejido?

RL: Es un tema común. Con la donación de San Miguel hay ocho donadores de hueso. De 23 donadores. No a todos se les ofrece porque los niños no pueden; pacientes con muchos tatuajes o con antecedentes de drogadicción no se les permite. Es una mezcla entre que sea candidato y que la familia acepte.

JA: ¿Es complicado el proceso de obtención de huesos?

RL:Claro, es un trabajo muy intenso y complicado; es un momento muy intenso para la familia. Pensar en ayudar a otras familias es complicado por los tabúes que se tienen. Pero si tuvieran la inquietud de conocer a quién se le trasplantó el órgano se puede tener acceso a la información. La información no se comparte para evitar interacciones nocivas; hay muchos ejemplos de gente que se obsesiona y comienza a buscar a los beneficiados para estar cerca, pero estas interacciones se deben de evitar. Hasta 2011 había mucha secrecía. Ahora ya se maneja la mayor cantidad de datos. La secrecía generaba incertidumbre por ello ahora lo divulgamos toda la información posible, con el consentimiento de la familia.

JA: ¿Hasta qué edad se aceptan las córneas?

RL: Tenemos un microscopio para valorar la calidad de las córneas, anteriormente sólo las tomábamos de pacientes hasta 60 años, sin embargo ahora aceptamos hasta 70.

JA: ¿Hay mercado negro en órganos?

RL: Eso no sucede, para un trasplante se requiere hacer pruebas de compatibilidad, que son muy costosas y sólo se hacen en hospitales especializados. Se necesita de un equipo de más de treinta personas para poder hacer un trasplante. Con tanta gente involucrada, el tema resulta complicado. Tendrían que ser treinta delincuentes.

JA: ¿Qué hospitales hacen trasplantes en Guanajuato y a dónde se van los órganos?

RL: Hospital General de Alta Especialidad del Bajío; Hospital Regional del ISSTE; Unidad Médica de Alta Especialidad del IMSS y el Hospital General de Irapuato, los únicos autorizados públicos para trasplantes. Los privados son: Hospital Aranda de la Parra y el Hospital Ángeles. Cada hospital maneja sus órganos aunque nos deben notificar. Quien decide a dónde se van los órganos es el comité del hospital donde se donan, siguiendo los lineamientos. Todos los órganos de los hospitales públicos de Guanajuato  se han quedado en hospitales públicos.

JA: ¿Se exportan los órganos?

RL: Está prohibido sacar órganos del país. Por ley lo único que se puede importar son córneas. Hay córneas que se importan de San Diego y Miami. En el estado hay una clínica que que importa sus córneas de allá.

JA: ¿Cuál es el protocolo que se debe seguir para obtener los órganos?

RL: Nosotros entramos a escena hasta que el grupo médico que trata de salvar la vida indica que ya no hay nada que hacer. Cuando un paciente ya tiene muerte encefálica. Primero le explicamos a la familia el diagnóstico del familiar, tratamos de que entiendan que ya no volverá. Nunca se le obliga a donar. Actualmente no hay ninguna familia arrepentida, la tragedia se transforma en vida y eso ayuda a llevar el duelo.

JA: ¿Algo más que quiera agregar?

RL: La tasa de negativas ha bajado, en 2009 había seis familias que decían “no” de cada diez; ahora la negativa es dos de cada diez. Vamos muy bien hay 80 por ciento de aceptación a la donación. Quiero también agradecer las donaciones que generan buenas noticias. Quiero invitar a las personas para que se sumen a la donación, que no duden en donar. Hay más de 1250 personas esperando un riñón.

Finalmente, si hay alguien en lista de espera que diariamente se levantan con la incertidumbre de “¿cuándo llegará el órgano que necesito?” quiero que sepan que en el CENETRA somos un equipo que nos levantamos todos los días con la misión de conseguir los órganos. No sabemos cuándo va a llegar porque no depende de nosotros, desafortunadamente depende de accidentes. Quiero decirles que estén tranquilos porque alguien los está buscando.

 

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