De Explora a la presa, luego a la mesa

Charales listos para lavarse

Peces atrapados en la red

Siembra

Tilapia

Charales listos para secar

Por Jesús Aguado

Toneladas de peces se reproducen y crecen en las aguas de la Presa Allende—la segunda más grande del estado—para ser extraídos posteriormente por más de 30 pescadores.

El lunes 17 de mayo a las 5pm la Dirección de Medio Ambiente y Ecología, con ayuda de los pescadores de Flores de Begoña, sembró más de 100 mil carpas y tilapia juvenil en la Presa Allende. Norberto Carbajo, el director de Medio Ambiente, indicó que el trabajofue conjunto con la Comisión Nacional de Pesca. Los peces fueron transportados desde el lago artificial del parque Explora—en León.

Según la administración local, la siembra de peces es periódica y en beneficio de las comunidades pesqueras.

Para Atención, Carbajo indicó que la mojarra y carpa podrían comenzar los primeros desoves en un año, así seis meses después podrían comenzar a pescarse y beneficiar a los habitantes de 10 comundiades—San Marquitos, Pantoja, Flores, Salitrillo, Presa Allende, entre otras. Las inspecciones y veda quedan a cargo de la CONAGUA.

La vida en un bote

Atención visitó la presa previamente, y se entrevistó con Jorge Vargas. De lunes a viernes, a las 5am, el señor Vargas y su ayudante salen de la comunidad de Flores de Begoña para embarcar rumbo a la comunidad de Don Juan—cruzando alrededor de dos kilómetros de la presa—cerca de esa comunidad, comienzan a recoger las redes (a las que él llama tumbos) que echaron el día anterior. Ellos se dedican únicamente a pescar charal (Chirostoma, un pez de seis a doce centímetros) que más tarde secan y venden a un cliente de Yuriria, Guanajuato.

Eran alrededor de las 2pm, cuando este pescador terminó de recoger sus tumbos; su ayudante condujo el bote de madera a la orilla; entonces comenzó el trabajo de rutina. Extendieron una lona de unos 50 metros cuadrados y un pescador se colocó en cada extremo, frente a frente, jalaron la red—dividida en espacios de unos 10 metros—y tomada de los extremos la zarandearon, de ésta caían los peces a la lona. Ese trabajo se repitió por alrededor de una hora, en ocasiones había mojarras atrapadas pero fueron devueltas a la presa.

Al terminar de extraer el charal, el señor Vargas dijo que enero es una temporada baja  para pescar, ya que únicamente obtuvieron alrededor de 25 kilos, sin embargo aclaró que en el tiempo de lluvia llegan a pescar hasta 400 kilos. “Hay otros pescadores que usan una red de arrastre, y con esa pueden sacar hasta una tonelada de pescados de todo tipo diariamente” dijo “pero todo depende de la temporada”. Vargas comenzó a pescar desde los 14 años, y ahora, después de 22 años de experiencia, comenta que los peces más grandes que se han encontrado en la presa son de 15 kilos, que pueden medir hasta un metro y medio.

Aclaró que desconoce en dónde se comercializa el pescado que ellos venden “unos dicen que lo llevan a la Walmart, pero no estoy seguro” indicó. Lo que sí es cierto, es que es un pez limpio, según él, ya que toda su familia y miembros de la comunidad y otras cercanas consumen ese producto y nunca nadie se ha enfermado. Vargas dijo que hay una asociación de pescadores—que agrupa a 40 miembros|—pero únicamente treinta se dedican a la pesca; sus permisos, son renovados cada trienio ante la SAGARPA (Secretaría de Agricultura Ganadería Desarrollo Rural Pesca y Alimentación).

 

 

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