Flor Acosta, la imagen como forma de entender el mundo

Flor en su faceta de docente, acompañada de sus estudiantes del Tec de Monterrey

Personaje del mes

Por Jade Arroyo

“Originara de Cuévano, nacida bajo la mirad del sol de verano, hija de Hipócrates y Clitemnestra. Su vida se ha visto envuelta en situaciones inhóspitas que le han llevado a tomar el carácter de heroína.” (texto tomado de Nacimiento de Súper Flor).

Flor Acosta es fotógrafa, docente y estudiosa de la imagen. Una persona muy respetada en el círculo fotográfico nacional, quien posee un gran sentido del humor. Flor, (la maestra Flor para muchos de nosotros) se autodefine como una voyerista de la imagen.

“Para mi la foto es inherente, literalmente”. Originaria de Guanajuato, Capital, alias Topolandia, Flor viene de un linaje guanajuatense fuerte, mismo que lleva la pesada carga característica del lugar: conservadurismo y tradición. Sus padres, abuelos y bisabuelos son guanajuatenses. Una familia de fuertes tradiciones.

Desde temprana edad Flor llevo una carga social marcada y pesada, sobretodo por parte de su padre quien era un doctor muy conocido en el pueblo, el Doctor Acosta (a costa del pueblo, le llamaban medio a broma, medio a verdad) quien era un hombre muy afable y con un sentido del humor increíble, de quien oyó la frase “No te entiendo, pero te quiero mucho.” Su madre fue reina del pueblo, de la Presa, de los mineros y también de los estudiantes. La pareja perfecta y un complemento perfecto para el doctor del pueblo.

La paradoja la acompaña desde la infancia. Flor no estaba de acuerdo con cánones sociales de la ciudad y esa situación la hizo rebelde. Aunque era muy tímida desde que tuvo noción que existía el huarache, lo usaba (acompañado de overol de mezclilla) y se iba a echar pinta a lo cañada, donde comenzó a ver y sentir el deseo de aprender lo que estaba viendo. Era algo que no podía dibujar o escribir. Era algo para ser expresado por el peculiar medio de la fotografía.

Ya estando en la prepa, Flor recibió su primera cámara, una Retinet Kodak, y montó su cuarto oscuro en su habitación, usando el baño que compartía con sus hermanas para lavar las fotos después de que se durmieran. En las noches se desvelaba revelando.  En ese tiempo empezó y la vida viró en esa dirección.  Lo más cercano eran Ciencias de la Comunicación, y Flor decide ir a Guadalajara, ciudad donde se forma y desarrolla profesionalmente, viviendo casi 21 años allí.

“Tuve la oportunidad de involucrarme en exposiciones y en el circuito del arte. Mi primera exposición la hice en el año 81 en un colectivo interdisciplinario, donde unos escribían, otros tocaban música, pintaban y estábamos experimentando. Fue muy enriquecedor participar en colectividad.”

El ámbito artístico es muy machista en México. En Guadalajara Flor se enfrentó en contra de muchos colegas hombres, quienes además eran conservadores en la práctica.

Flor simplemente siguió adelante, expresando lo que le parecía pertinente.

En el año 89 comenzó a ser docente, y se preguntaba ¿Si yo veo que los chavos tienen cosas que decir porqué los coartan en su expresión creativa? Impulsar a las nuevas generaciones es algo muy importante para ella. Comenzó a organizar expos fuera de la universidad y colectivos fotográficos. En la docencia, Flor descubrió capacidades en si misma que no conocía, como de impulsar al otro, y la certeza de que la foto es arte y de que esta condición de la foto como arte necesita más validación.

Flor trabajo mucho en el ámbito del fashion mexicano durante los 90’s, siendo amiga cercana de diseñadores y fotógrafa para editoriales de moda para Vogue México, Harper’s Bazaar. Fotos de su autoría se encuentran dentro del Libro de la Moda de México, donde esta un retrato a Macario Jiménez.

Sobre el panorama de la fotografía en México, ella piensa que hay una gran falta de cultura: nos hacen falta investigadores e instituciones para consolidad en el entendimientos que la foto es una disciplina. La foto en cuestión de la salida tiene posibilidades infinitas, algunas muy identificables como: documentación, herramienta de apoyo a la investigación, a la publicidad, etc. En cuanto a la foto de autor nos enfrentamos a que la mercadotecnia no valida la foto de autor. Argumentan que no se necesita estudiar foto para tener resultados profesionales. En México se dan seminarios, diplomados, talleres, ¿pero la foto como carrera? Difícilmente.

“Esa es una de mis luchas y objetivos en la vida: Validar a la fotografía como disciplina ¿Por qué? Porque lo es. Punto.”

Convencida que es una disciplina, ya sea para representación, ya sea de autor o también publicitario. Tener una cámara no te hace fotógrafo. Ya sea que quieras ser retratista o dedicarte a la publicidad, te tienes que entrenar y llenarte de los conocimientos y las referencias para realizar un buen producto. Es como cualquier oficio o profesión.

Ella constantemente está actualizando y formándose. Está muy enfocada a su trabajo de docente, en el Tec de Monterrey en Querétaro y su escuela Atelier Flor Acosta, un espacio consolidad y quienes puedan aportar a la foto para construir y ayudar.

La fotografía es un aprendizaje no-común porque es otro orden de consolidación, se mezclan narrativas y técnicas de representación. Por eso cree que las gentes que estamos en este ámbito no somos gentes comunes. “Acuérdate: Ver, mirar, construir y comprender.”

Sobre las redes sociales y la inmediatez de la imagen mediante los dispositivos móviles, Flor no lo ve para nada como una amenaza o para preocuparse. Se queda con la definición de Foancuberta en el libro Caja de Pandora, “son imágenes Kleenex”.

“La foto siempre me ha servido para mirar mi identidad”. Ha realizado muchísimos proyectos y exposiciones, pero nos gustan muchos dos en especial: Realizó un proyecto llamado Imágenes de La Memoria, realizado en Guanajuato el cual eran retratos de personajes del pueblo de toda la vida. En SMA concluyó su proyecto Súper Flor, una serie de autorretratos trabajada en Guadalajara, Madrid y SMA, las tres parte medulares de su vida. Un proyecto que hace un click total. “Súper Flor mira mis facetas, me visto de personajes míticos universales de quienes tomo cualidades. Reconozco en esas fotos parte mi parte histriónica. Por eso esta muy divertida.”

Eligió que sean fotos instantáneas de formato pequeños. Son 24 fotos que representan una hora del día, y hacerla en polaroid es para que se vaya esfumando la imagen, ya que el polaroid tiene poco tiempo de imagen ya que es como nuestra propia vida: se esfuma, se diluye. Por qué aferrarse a imágenes perennes? De México está Meztli, la diosa de la luna; Thor un personaje mítico vikingo, la duquesa de Vilches, la diosa Tetis (…) Concluye con una foto de una máscara, donde se convierte en Súper Flor.

Actualmente, además de la docencia, Flor trabaja en la nueva etapa de su escuela, la cual se planea abrir este años. Dar un espacio para mirar y transformarse a través de la mirada. Mirando el trabajo de nuevos talentos o fotógrafos consolidados, pero un trabajo bien llevado.

“A través de la guillotina de mi mirada.” Sobre la imagen, Flor piensa que no hay comunicación visual no-provocada. Ninguna imagen es fortuita, lo que esta ahí esta latente y te esta comunicando. Entonces, ¿por qué no primero trabajar en lo que quieres comunicar? La foto no la hace la máquina, sino el ser que mira.

 

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