El “corazón de México”…corazón partido

Cuenta la leyenda que quien va una vez a San Miguel siempre regresa, atraído por el cuarzo de su subsuelo y su belleza…

Vine a San Miguel, por primera vez, hace 40 años y no dejé de volver, hasta lograr vivir en uno de sus lugares más hermosos…una diminuta casa en El Atascadero.

Desde que llego a la glorieta con el enorme letrero, San Miguel Allende, regalo de México al mundo, me palpita el corazón. Al entrar a la ciudad, siempre decido hacerlo, atravesando el hermoso Arco, que dice El Atascadero y que abre la puerta hacia un espacio mágico, único en el país y en mi corazón…Es un camino empedrado que se conserva así desde tiempos de la colonia y te permite admirar: huizaches, cactáceas, espigas rosadas que filtran el sol, bugambilias y jacarandas y en otoño cientos de girasoles.

Continuando, el poco transitado camino, se encuentra la construcción, de El Rancho El Atascadero, antigua Fábrica de Seda con 500 años de historias. Es ahí, donde por primera vez, se descubre la hermosa Cañada del Atascadero y más adelante su arroyo. Esta es una de las últimas zonas verdes del municipio…con árboles milenarios, flora y fauna única en el país. Siguiendo el camino hay una “capilla de indios”, un famoso orquideario y otro maravilloso arco. Un domingo, como hoy, despierto escuchando campanas y cientos de pájaros con diferentes trinos.

Pues este paraíso, que no es sólo mi hogar, sino de miles más; patrimonio histórico y ecológico, será devastado…y duele, duele con impotencia. Todo esto no tiene importancia para quienes tuvieron el privilegio de heredar, sin merecerlo, este “Patrimonio de la Humanidad”, “Corazón de México”, “La Mejor Ciudad del Mundo para Vivir”. Todos estos títulos ya no tienen sentido. Se cambió el uso de suelo de forestal a habitacional. Funcionarios presentes y pasados, los expresidentes municipales Luz Ma. Núñez, Mauricio Trejo y el actual Presidente Municipal Ricardo Villarreal se culpan unos a otros, e inclusive, osan culpar a la ciudadanía que “no se quejó a tiempo”. Como si no viviéramos en un estado de derecho, donde suponemos que el gobierno trabaja, honestamente, para lo que fue elegido.

Rompiendo todas las reglas de urbanismo, patrimonio y ecología, ¡Capilla de Piedra construirá 245 edificios, de hasta 6 pisos, sobre una de las últimas zonas verdes del municipio, el último manantial vivo de la ciudad!

Y dice el Presidente Villarreal: “no se puede detener la obra porque tienen todos los permisos y nadie revoca lo que autoriza.” ¿Entonces, un permiso ilegal da permiso para continuar con la ilegalidad? ¿No hay una ley o un funcionario que defienda a la ciudadanía ante un hecho ilegal, que está afectándola hoy y afectará a sus próximas generaciones? ¡Capilla de Piedra no sólo rompe con la visión de San Miguel colonial y horizontal de cinco siglos, terminará con la ecología de la zona, atenta contra el patrimonio, el impacto ambiental y vehicular y sobretodo: rompe en mil pedazos al antiguo Corazón de México!

Una vecina de la Colonia Atascadero

 

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