Mario Hernández, ecologista

Mario Hernández and son Emiliano at El Charco

Personaje del mes

Por Jade Arroyo

Mario Hernández es un sociólogo de formación, ecologista y apasionado de la auténtica cultura sanmiguelense. Los últimos siete años, ha sido el director del Charco del Ingenio, jardín botánico y reserva natural de nuestra ciudad, posición que le ha ganado cientos de simpatías y admiración en la comunidad.

Mario cuenta con maestría en sociología, estudios de agua subterránea y el manejo integrado de cuencas hidrográficas y actualmente espera completar un doctorado en filosofía. Sin embargo, no hay un mínimo asomo de pedantería en su risa sonora y franca.

Su formación en sociología no hizo más que exacerbar cuestionamientos que lo acompañan desde la infancia, como la inequidad social y el respeto a los recursos naturales.

Siendo nativo de San Miguel, Mario creció en estrecho contacto con la naturaleza y las tradiciones reales del pueblo. Recuerda una infancia mucho más homogénea, previa al tratado de libre comercio del año 94, el cual menciona que fue un punto de quiebre donde se comenzó a recibir avalanchas de información. En estos años, San Miguel ha pasado por una gran transformación social y cultural, donde se ha impuesto una fachada de cemento y luces en pos de lo que algunos políticos llaman progreso, dejando de lado la cultural local y olvidando nuestra herencia botánica y vegetal.

Un ejemplo de esto es que los chicos actuales pueden nombrar a una jacaranda o un ficus decorativo, pero no pueden reconocer un huizache o un mezquite mientras caminan por los cerros de San Miguel.

La importancia de una reserva natural tiene tanta inferencia física en el ecosistema como en la sociedad. El Charco del Ingenio representa el gran pulmón de San Miguel, el cual nos provee de oxígeno y regula la temperatura de la ciudad y un espacio sagrado para la biodiversidad, donde los animales e insectos polinizadores encuentran donde hacer su trabajo. Las plantas regionales (aunque discretas) son sumamente valiosas y mantienen e equilibrio necesario para la vida, que es a la vez frágil y fuerte.

En un tiempo donde nos enfrentamos a que los hijos de nuestros hijos posiblemente no tengan más agua disponible para beber, el trabajo de personas como Mario y el equipo de biólogos y ambientalistas del Charco parece tanto más relevante que quienes se dedican a hacer otro desarrollo u otro campo de golf.

Mario comparte con honestidad y dignidad el trabajo diario de esta organización independiente, latente en cada plantita del Charco y en cada paso y asombro de los visitantes. “Todos los que trabajamos aquí, daríamos la vida por el Charco (…). Trabajar aquí es algo que me da mucha satisfacción, porque sé que estoy haciendo algo importante y con sentido con mi vida, no sólo es una forma de vida, es una obra.”

Además de su trabajo de preservación y educación ambiental, de alguna forma el Charco “representa una resistencia frente a la comercialización masiva del turismo, donde se busca sólo fomentar las experiencias de lujo y el cliché de la “experiencia mexicana”. El Charco del Ingenio también funge como un espacio ritual para las culturas autóctonas y su expresiones. Recordamos a Carlos Fuentes, escritor mexicano y gran cronista de la cultura mexicana, cuando decía que hasta que no reconozcamos y abracemos nuestra indigenidad, México tendrá una cultura mutilada. “Nos hemos olvidado de la fuerza de nuestra cultura. Tenemos que aprovechar ese nuevo y por lo tanto dignificar al ser humano.”

Mario es también esposo y padre de familia, situación que afirma le hace tener más compromiso con sus creencias.

De acuerdo con Mario, el mayor reto que enfrentamos como municipio es la pobreza y la desigualdad social. San Miguel de Allende es uno de los municipios más pobres en el estado. “¿Cómo puede ser posible que teniendo los hoteles más exclusivos y caros, tengamos el programa Cruzada Contra el Hambre, debido a la precariedad de la vida de la gente? Estamos cayendo en un neocolonialismo.”

Este año, el Charco del Ingenio cumplirá su aniversario número 25, y sincronizándose a tal efeméride, Mario recibió el reconocimiento de Ciudadano del Año por el Club Rotario de San Miguel por su compromiso social y su colaboración con la biodiveridad de San Miguel de Allende y su protección. “Hemos generado un proyecto de mucha dignidad sanmiguelense, colaborando todos juntos ”.

Los planes a futuro son generar vínculos de participación y conservación, enseñarle a los agricultores a como poder mantener su tierra de manera sustentable. Crear una alternativa para que se puedan mantener y tener una vida digna. Hacia allá queremos avanzar.”

Lo más importante que Mario quiere transmitir tiene que ver con buscar hacer acuerdos y regresar a lo básico. “El rumbo que nos han querido vender no funciona; hay que dejar de esperar que otros tomen las decisiones y juntarnos y hacer un esfuerzo por recuperar lo que hemos perdido.”

 

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