Las posadas, el recorrido de los peregrinos

Por Jesús Aguado

Diciembre es la época de luces de colores, velitas, cantos, ponche, tamales, atole, piñatas, aguinaldo, posadas—procesiones que recrean el peregrinar de José y María, previo al nacimiento de Jesucristo— y lo más codiciado por los niños, los aguinaldos.

La época decembrina y las posadas son sin duda la época en la que más de alguno recuerda haber quedado “prensado” debajo del montón  de niños que se abalanzaron por los dulces al haberse roto la piñata; es el mes en el que los olores a cabellos “chamuscados” recuerdan las velitas que acompañaban a los peregrinos en su recorrido. La época decem-brina hace también recordar los cantos del “ora por nobis” que al no saber en dónde concluiría la posada, los niños y jóvenes sobre todo, transformaban la letra a “ora por dónde”.

Raiz de las posadas

El origen de las posadas, se remonta indu-dablemente a la colonización de éstas tierras, cuando los españoles llegaron y para enseñar el catolicismo a los nativos, decidieron hacerlo de forma lúdica, así que realizando farsas de las principales estaciones religiosas lograron que los politeístas mexicas comprendieran el peregrinar que José y María hicieron previo al nacimiento del Salvador, que ya se anunciaba.

Sin embargo, no es una tradición puramente europea, pues la Comisión Nacional de Pueblos Indígenas (CDI) indica que el origen de estas fiestas se puede encontrar en las ce-lebraciones que los aztecas realizaban para celebrar el nacimiento de Huitzilopochtli (Dios del sol). Las celebraciones comenzaban del 7 al 26 de diciembre, estación que coincidía con la práctica española para celebrar la natividad. La celebración de los nativos tomaba lugar en nochebuena y al siguiente día había fiesta en todas las casas, donde se obsequiaba a los invitados una exquisita comida y pequeños dioses hechos de tzoal (pasta comestible hecha de bledo).

La CDI explica que Fray Diego de Soria, en 1587 obtuvo del Papa Sixto V un permiso para celebrar en la Nueva España las misas de aguinaldo. Esas misas debían celebrarse del 16 al 24 de diciembre (cada año). En las ceremonias, en los atrios de las iglesias, se realizaban ya pasajes de la navidad, pastorelas entre ellas. Pasados algunos años, la gente se mostró reticente a celebrar esas fiestas en las iglesias o conventos y regresaron a la costumbre indígena, celebrada en casas particulares con ritos prehispánicos que incluían el reparto de dulces (como actualmente se acostumbra). No fue hasta 1808 cuando las posadas, como se conocen ahora, se comenzaron a celebrar con gran entusiasmo entre los habitantes de la Nueva España, sobre todo en la Ciudad de México. Durante esas fiestas se rezaba, cantaba y había procesiones (como se conocen ahora) y cohetes. Se rompía ya la piñata y se repartían dulces con juguetes para los niños.

Las posadas públicas en San Miguel

En San Miguel el Grande (hoy San Miguel de Allende) las posadas comenzaron a celebrarse en 1737 con las misas de aguinaldo en el Oratorio, en donde se siguen celebrando las más tradicionales. A las 6pm tiene lugar una misa. Posteriormente, un acólito tira de una carreta en la que se encuentra el misterio (los Santos Peregrinos), detrás van niños vestidos de pastores, seguidos por adultos que cantan la letanía. Después de tres vueltas dentro del templo, la Tuna Oratoriana pide la posada del Templo del Oratorio a la Casa de Loreto.

Previamente para Atención la tradicionalista Gloria Navarrete, comentó que en este templo se pueden escuchar villancicos únicos de San Miguel de Allende, compuestos a inicios de 1900  por José María Correa y Genaro Sandi, tales como: Llegó el tiempo o Avecillas tristes.

Las posadas públicas, consisten en un misterio viviente que recorre sobre un carro las calles de la ciudad; incluye música en vivo y villancicos. En un documento publicado en 1995 por el entonces cronista de la ciudad, José Cornelio López, establece que las posadas públicas ya se realizaban en 1913 en San Miguel, sin embargo, fueron suspendidas debido a la guerra revolucionaria. En esa época el carro con los peregrinos era tirado por mulas. En 1939, el entonces presidente Eulalio Nava (información que confirma Gloria Navarrete), retomó la tradición perdida.

La maestra Navarrete, quien incluso fue invitada a participar como virgen en 1956, recuerda que el carro utilizado era “el carretón de la basura”. Comentó que la posada la encabezaban los pastores, acompañados de música de guitarra, trompeta y saxofón y posteriormente el carro con el misterio. “Había un señor que se llamaba Antonio Correa, él tenía un carro muy destartalado donde subía un piano junto con un coro. Cada que la posada hacía una parada, ellos cantaban los villancicos clásicos de la ciudad”.

El director de Cultura y Tradiciones en San Miguel, Gustavo Vidargas, recordó que en el pasado (aunque la fecha es incierta) la única posada que se realizaba en las calles (ahora se realizan en cada colonia) era la del centro de la ciudad y comentó que era una posada que la gente hacía suya, pues cuando pasaban el misterio, desde los balcones las familias lanzaban dulces y fruta para la gente que iba siguiendo el misterio. Otras colgaban piñatas a la mitad de la calle para que fueran quebradas por los acompañantes de los peregrinos.

Vidargas recordó que había un señor llamado Rodolfo Pérez, quien tenía la concesión de la cervecera Corona en San Miguel, y cuando los peregrinos pasaban por la calle de Reloj, el señor lanzaba charolas de la cervecera. En la calle de San Francisco, recuerda que la familia Alcalá aventaba sobreros, además de la fruta. También remembró como en la plaza Principal el señor Manuel Zavala dejaba caer desde la Posada San Francisco, paracaídas que venían acompañados de billetes.

Para continuar el programa navideño en la ciudad e iniciar las posadas, el miércoles 16 de diciembre a las 4pm en el Jardín se presentará el Ballet Clásico de la Universidad de Guanajuato. A las 7pm el carro que lleva a los peregrinos saldrá de la parroquia de San Miguel Arcángel para recorrer las calles: Cuna de Allende, Cuadrante, Aldama, Diezmo Viejo, Sollano, Correo, Murillo y San Francisco; para concluir frente al templo de San Francisco. La segunda posada comenzará en San Francisco y conluirá en el templo de la Salud. La tercera posada inicia en La Salud y termina en Las Monjas. Consulte los recorridos y programa completo en Qué Pasa.

Las posadas son celebradas del 16 al 24 de diciembre. Para llevar a cabo las procesiones, es esencial contar con un misterio, formado por la virgen María montando un borrico, un San José, que camina al lado del jumento y el ángel que ilumina el camino. El misterio es cargado por niños regularmente. Las posadas se organizan por calles o colonias, y la primera siempre sale de una iglesia o de la casa de la familia que posee el misterio a una casa distinta, en donde se reza y posteriormente se reparten bebidas calientes y se rompen piñatas.

Las Posadas Públicas siempre han incluido música en vivo. Actualmente la banda que acompaña el recorrido, de acuerdo con Emmanuel Alcalá—integrante de la orquesta VIP—está formado por una guitarra, bajo (tololoche); un violín, dos trompetas y un saxofón. La música siempre es la misma pero las letras son distintas. Hojas con letras de las canciones son repartidas a los asistentes por la dirección de Cultura y Tradiciones.

Emmanuel ha participado en las posadas desde que tenía ocho años y después de veinte indica que decidió conservar la tradición de participar en las posadas por su padre, Antonio Alcalá, quien participaba tocando el banjo.

 

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