El Ángel de la sociedad, en proceso de santidad

Por Jesús Aguado

La niñez de María del Refugio Aguilar transcurrió en San Miguel de Allende; fue luminosa, piadosa, pura; y a pesar de que su familia era de las “bien acomodadas” su vida fue sencilla y siempre mostró caridad y compasión con los demás. A casi 150 años de su natalicio, María del Refugio continúa recorriendo el camino que la llevará a la santidad.

En la casa ubicada en la esquina de Mesones e Hidalgo, nació el 21 de septiembre de 1866 María del Refugio, una niña que siempre mostró un amor hacia Jesús Sacramentado y a la Virgen María; sin saber entonces que Dios le pondría las pruebas más grandes antes de que ella le entregara su vida por completo. La casa que habitó María del Refugio hasta los veinte años, fue adquirida por la congregación de las Hermanas Mercedarias del Santísimo Sacramento en 1960 para celebrar (en 1966) el centenario de su nacimiento.

Actualmente, el edificio—que en el futuro estaría abierto como museo para el público en general—guarda una estatua de cera en tamaño natural de Aguilar, además de pertenencias—originales—de la también llamada “Sierva de Dios”; entre las que destacan: zapatos que usó de bebé, su corona de novia, la cama, peinetas y algunos silicios que utilizaba para flagelarse. La estructura de la cocina también se conserva intacta, aunque ha sido re-creada con réplicas de los utensilios. En un salón se encuentran pinturas hechas por las hermanas mercedarias de más de 10 países y aunque versan sobre distintos temas (plantas, villas, árboles gigantes) todos llegan a San Miguel, representado con la parroquia, que tiene como connotación la cuna de la madre fundadora.

La adolescencia de Aguilar “fue lozana, atractiva y fecunda en obras de caridad”, cuentan las hermanas, miembros de la congregación. Cuando hizo la primera comunión (1888) pidió a su madre que cubrieran los gastos de 12 niñas que con ella tomaban catecismo. Al ir madurando, se convirtió en catequista, siempre iniciando a los niños en el conocimiento de Dios y preparándolos para su primera comunión.

Sin embargo, la primera prueba de dios estaba a punto de aparecer, y es que Ángel Cancino Arce la pretendía. Él tenía poca fe en Dios y era esa una de las razones por las que la atractiva Cuquita—como la llamaban de cariño—no quería unirse al acaudalado señor Cancino, a pesar de los ruegos de su padre. Por ello acudió en busca de un consejo espiritual y fue entonces que el padre José Sánchez Primo le entregó la consigna de unirse a Cancino, con el objetivo de volverlo recto al camino del señor.

Contrajo matrimonio en San Miguel y a los pocos días tuvo que partir a Toluca, en donde su ahora marido ocupaba un importante puesto en la oficina de correos. Tuvieron dos hijos: Ángel y María del Refugio (28 de diciembre de 1888), sin embargo, apenas la pequeña tenía cuarenta días cuando su padre falleció debido a una pulmonía fulminante y a los dos años, falleció su hijo Ángel. Se refugió entonces en la orden Franciscana ayudando a los más necesitados: acudía a la cárcel para visitar a los reclusos, visitaba a los enfermos en hospitales y daba consejos espirituales a quienes acudían a ella con penas y problemas.

María del Refugio pensaba que podía transformar el mundo promoviendo los valores cristianos y formando ciudadanos creyentes, además sabía que Dios le había confiado la salvación de los niños y jóvenes.

En plena época de revolución, el 25 de marzo de 1910, Aguilar fundó una nueva orden religiosa: Hermanas Mercedarias del Santísimo Sacramento. Sin embargo su orden no fue aprobada hasta que un milagro ocu-rrió, y es que en 1920, mientras una misa se celebraba en la capilla de un colegio que inició con el objetivo de formar a jóvenes en la fe cristiana, la imagen del sagrado corazón de Jesús apareció reflejada en la custodia. A raíz de este milagro, su orden fue aprobada.

La alegría de las hermanas mercedarias duró poco, debido a la persecución religiosa que el presidente Plutarco Elías Calles inició con la revolución Cristera que se prolongó desde 1926 hasta 1929. En esa época las hermanas mercedarias fueron adoptadas por familias que les permitían ejercer el culto en sótanos húmedos y oscuros. Por otro lado, la Ley Calles buscaba mantener bajo control a la iglesia, a la que ya desde 1917 se le habían expropiado los bienes. La ley limitaba el número de sacerdotes—uno—por cada mil habitantes; además los religiosos debían tener una licencia expedida por el congreso y no podían ser extranjeros; no se permitían los cultos públicos y los religiosos no podían vestir ropa que los identificara como tales, de lo contrario serían castigados, incluso con la muerte.

Ante la inminente profanación de la capilla en la que las hermanas mercedarias profesaban su fe, María del Refugio mandó demolerla; en esa época nebulosa, órdenes religiosas invitaron a las hermanas mercedarias a profesar su fe en otros países y así, la orden Mercedaria actualmente se encuentra en 12 países—España, Cuba, Guatemala, Estados Unidos, Italia, El Salvador, Venezuela, Chile y México, entre otros—en los que se han fundado colegios  católicos para educar a los jóvenes. En San Miguel el colegio (que lleva el nombre de María del Refugio) se encuentra en la colonia Guadalupe.

En 1937 murió la madre fundadora de la congregación, siendo reconocida con el pseudónimo “Sierva de la sociedad”. Sus restos fueron depositados en el cementerio de la basílica de Guadalupe, sin embargo en 1982, cuando públicamente se abrió el proceso de beatificación, sus restos fueron exhumados y ahora se encuentran en la casa de la orden en la ciudad de México.

María del Refugio ha concedido varios favores y por eso ya su documentación fue aceptada por el vaticano para comenzar el proceso de santidad. Las hermanas mercedarias dijeron para Atención que ahora el milagro que debe conceder la religiosa tiene que ir más allá de la ciencia, curar por ejemplo alguna enfermedad que la medicina ya no pueda. La positio—documentación de la vida y obra—fue aceptada en el vaticano por el papa Francisco en julio de este año. La celebración del natalicio de la sanmiguelense fue celebrado con una misa y varias actividades en el colegio de esta ciudad.

Aquellos que quieran encomendarse para que la exreligiosa le conceda un milagro puede hacerlo y si le es concedido, compartirlo en www.hhmmss.org.

 

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