Aire limpio, imposible

Horno ecológico en Pantoja

Por Jesús Aguado

Mientras que 14 hornos ladrilleros fueron clausurados en la ciudad; aún quedan pendientes aquellos de Nuevo Pantoja (cuatro), lugar en el que los ladrillos se queman con todo tipo de basura: llantas, plásticos y ramas. También queda pendientes la construcción de un parque ladrillero, los subsidios del gobierno y la creación de fuentes de empleo para las personas cuyos ingresos dependen de esa industria que daña la calidad del aire.

Pantoja libre de humos

Unos 50 habitantes de la comunidad Flores de Begoña cuentan con licencias de la CONAGUA para pescar en la presa Allende y con la venta de sus productos mantienen la “calidad de vida” de sus familias. Esa actividad totalmente contrasta con la de Pantoja, la comunidad adjunta que tiene unos 800 habitantes y “todos” indica don Vidal, sobreviven gracias a la producción de ladrillo Rojo. La producción de ladrillo no es nada nuevo en la comunidad, pues comenta Don Vidal que ya desde 1968 cuando los reubicaron durante la construcción de la presa Allende, su papá y abuelos ya se dedicaban a esa industria.

El productor cuenta que en la comunidad hay 30 hornos y esos, mueven la economía del lugar pues, en cada uno trabajan de 20 a 25 personas que ganan en promedio 1,500 pesos por semana. Mientras trasladaban el “tabique” crudo de un tráiler hacia un horno con capacidad para 15 mil piezas Vidal comentó para Atención que por semana ellos pueden llegar a vender hasta 35 mil piezas (1,600 pesos por cada mil piezas); y aunque el tabique blanco tuvo su auge hace un par de años, el productor explica que actualmente el ladrillo está en su mejor momento pues a la gente le gusta el color rojo y su resistencia, indicó que las ventas van a la alta y que aunque ponen el ladrillo a la venta en Las Alamedas, ya los clientes conocen de la calidad y van directamente con el productor.

Hace nueve años el municipio era parte del problema de contaminación pues los mismos carretones de basura llevaban las cargas de basura hacia los hornos de ladrillo; evidentemente eso nunca se comentó al Instituto de Ecología del Estado o a la Procuraduría Federal del Medio Ambiente. El señor Vidal comentó que hasta hace tres años, por quemar con materiales prohibidos por la norma estatal tenían que pagar continuamente multas de hasta seis mil pesos hasta que, hace dos años la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT) les clausuraría los hornos por no cumplir con la normatividad. A través de un abogado lograron que se les permitiera seguir trabajando y accedieron para quemar entonces con aceite. Actualmente, sus hornos no contaminan y en un periodo menor a cinco horas 15 mil tabiques están listos para construir una casa.

Sin embargo, los subsidios no llegan y varios miembros de la Asociación Ladrilleros de Pantoja, esperan que así como ellos respetan la norma y generan fuentes de empleo, el gobierno los apoye para tecnificarse y que haya subsidios aunque sea en el combustible que cuesta 1,600 pesos por 300 litros.

Presa de la Cantera

También conocida como Don Diego, esta comunidad tiene alrededor de diez hornos, y de acuerdo con los vecinos han venido aumentando y nunca se han tecnificado pues siempre han quemado el ladrillo con llantas y “quien sabe que otra basura” dijo Carmen Espinosa. La habitante también comentó que hace unos diez años, enfrente de los hornos había todo tipo de plásticos con restos de queso; que además de causar mal olor mientras estaban al aire libre, eran punto de reunión para perros y gatos que llegaban en busca de alimento.

En este lugar, desde hace varios años, cuenta otra habitante, Aurora Hernández, ya habían estado haciendo denuncias al municipio sobre la contaminación que causaban los hornos: “a veces nos despertábamos en la noche porque los humos entraban por la ventana y no podíamos respirar. Hasta ahora alguien nos hizo caso”.

El 12 de agosto la PAOT comenzó un operativo para clausurar hornos; cinco en Presa de la Cantera y 10 más en los Rodríguez y el Santuario de Atotonilco indicó la Procuraduría “por incumplimiento a la Ley para la Protección y Preservación del Ambiente en el Estado de Guanajuato”, además por incumplir con algunas especificaciones de la Norma Técnica Ambiental NTA-IEE-001/2010, publicada en el Periódico Oficial del Estado el 7 de febrero de 2012. Esos hornos no recibieron multa, sino clausura directa y no podrán ser abiertos otra vez hasta que cumplan con la norma y ahora además, la PAOT hace responsable al municipio pues indicó en rueda de prensa el Procurador Ambiental Juan Pablo Luna Mercado que quienes operan un horno deben contar con un uso de suelo—que debe ser expedido por las autoridades locales.

Nuevo Pantoja, el eterno problema

El problema de los ladrilleros de Nuevo Pantoja—que es donde más persisten las quejas por la contaminación del aire—ha sido heredado de una administración a otra; parecía que la que más lograría fue aquella de Luz María Núñez Flores (2009-2012) quien después de recibir varias quejas de vecinos de los fraccionamientos cercanos al ejido, que también enviaron quejas por escrito a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente PROFEPA e iniciaron la organización Aire Limpio, decidió que los ladrilleros debían ser reubicados. Así se compró un terreno de cinco hectáreas sobre la nueva carretera a Guanjuato para que los cien productores de ladrillo de San Miguel se reubicaran y cocieran su producto en hornos ecológicos MK2. Los ladrilleros sin embargo no aceptaron la propuesta pues dijeron—y siguen diciendo—que el lugar está en medio de la nada y que sus gastos de producción se alzarían y la gente ya no compraría su ladrillo y además, el ladrillo no salía rojo sino naranja porque los hornos no funcionaban. Actualmente el proyecto está abandonado. Luz María Núñez también dijo que ya había convenios para que los arquitectos del Colegio de Arquitectos compraran ladrillo ecológico, y el entonces presidente de la organización Alfredo Argueta, dijo que no había convenios, sino solo pláticas, aclarando que “si el tabique tiene mala calidad, seguramente no será comprado”.

En 2012, cuando Mauricio Trejo había sido electo como presidente platicó con Atención sobre el tema de las ladrilleras indicando que el tema era “justicia social” y que no se podía quitar “por arte de magia” a alguien de una actividad que le genera su único sustento. El entonces alcalde electo aseguró: “La solución va a ser dar fuentes alternativas de trabajo mejor pagadas porque ellos ya reciben algo por tabique y no los vas a quitar de lo que saben hacer y han hecho por generaciones por algo que les genere lo mismo y no van a optar por el cambio. Tenemos que ver la alternativa para que dejen de hacer esa actividad y se dediquen a otra. Acceder a los programas de subsidios energéticos (en el caso de que existan) y a recursos para crear hornos ecológicos; podemos crear una empresa comunal de ladrilleros que funcionen sin contaminar y se profesionalicen. ¿cómo vamos a tecnificar su actividad? Trabajando con inversionistas y recursos estatales o federales, teniendo un tabique certificado”, concluyó.

En Nuevo Pantoja, hace unos dos años, los ladrilleros se reubicaron, pero únicamente se internaron más en las montañas en donde construyeron tres hornos. Ahora la producción se realiza en donde estaban los anteriores hornos y luego lo llevan a quemar a los tres hornos existentes que rentan por mil pesos por quema. En áreas cercanas a los hornos se pueden ver los troncos con los que queman su ladrillo, acompañados de plásticos.

En uno de los hornos estaban quemando, se encontraban alrededor de cinco hombres con las caras llenas de ollín; se podía ver como las llamas se alzaban y uno de los hombres preguntó si ya era la hora para lanzar al fuego la otra llanta, y sí, era tiempo así que una llanta más—que se consume en un periodo de veinte minutos—cayó al fuego. Sin embargo, estos hornos no fueron inspeccionados por la PAOT y tampoco cuentan con usos de suelo.

Por otro lado, la organización Aire Limpio se dio por vencida en julio de 2013, en su página de Facebook indicaron que “esta página de Facebook se conservará sin mantenimiento. Permanecerá como un recuerdo de la ineptitud e irresponsabilidad de las autoridades”.

La Norma Técnica Ambiental NTA-IEE-001/2010 indica que la elaboración de piezas de arcilla “genera un significativo número de empleos directos e indirectos”. Sin embargo los hornos utilizados en su producción generalmente se localizan en áreas donde la población se ve afectada por la generación de emisiones contaminantes producidas por los combustibles utilizados. Los hornos, de acuerdo con la norma, en la zona urbana deben utilizar exclusivamente gas LP o natural. Cuando no utilicen esos gases o se trate de un parque artesanal deberán ubicarse a una distancia mayor a 3 mil metros de cualquier centro de población y a 150 metros de cualquier vía de comunicación

 

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