Morado, color de gala para Jueves de Corpus

Por Jesús Aguado

La Fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo o Corpus Christi es celebrado el primer jueves de junio. Aunque es una festividad en decadencia, aún sigue mostrando los altares más vistosos del mes en las casonas coloniales del centro histórico.

El Jueves de Corpus, señalan las crónicas de Samuel Rangel Gómez y Donato Almanza era una fecha muy esperada por los niños para quienes era un día “mejor que el de reyes” porque les compraban todo tipo de juguetes hechos de cartón y para los jóvenes porque salían a pasear por las calles con ropa nueva y además saboreaban de tamales y atole de cáscara. Ahora es poca la gente que sale a ver esta procesión.

El Jueves de Corpus consiste en pasear al Santísimo por las principales calles del centro. Desde temprana hora, las familias cuelgan pendones morados en los balcones de sus casas y comienzan a preparar altares con todo tipo de representaciones del cuerpo y sangre de Cristo—pan, uvas, trigo. La procesión con el cuerpo de Cristo—guardado en la custodia—sale de la parroquia de San Miguel Arcángel a las 8pm y recorre las calles de Correo, Corregidora, San Francisco, Reloj; en la que uno de los altares más vistoso fue el de la familia Rayas. En cada altar, el párroco hizo una parada y entró a rezar, pidiendo por la familia que había colocado la ofrenda.

En la calle de Mesones también estuvo el altar de la familia Pérez Bautista, decorada con estrellas de latón y otros elementos. En la calle de Hidalgo las hermanas Mercedarias colocaron también su altar. Las flores y hierbas de olor fueron el elemento más abundante en las ofrendas. La procesión concluyó con una misa y repique de campanas alrededor de las 10pm.

 

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