El Señor de la Conquista está en restauración

Por Jesús Aguado

El Señor de la Conquista, el Cristo ligero, con probablemente más de 450 años de antigüedad está siendo restaurado. Y es que a mediados del siglo XVIII sufrió un ataque de polilla, además, la falta de conocimiento sobre la forma de restaurarlo, llevó a que se pintara con materiales poco apropiados. El Cristo, explica el restaurador, Dr. Pablo Amador Marrero, lucirá, al final de los trabajos, tal cual lo vieron las generaciones pasadas.

El peso del “Cristo ligero” no supera los seis kilos debido a su composición de pasta de caña de maíz.

La historia de los michoacanos, de acuerdo con un artículo publicado por El Cambio de Michoacán, dice que los antiguos mesoamericanos, previo a la llegada de los invasores europeos, llevaban sus dioses a los campos de guerra; pues como en otras culturas antiguas—aunque no estaban conectadas—creían que el acompañamiento de sus deidades podría garantizarles una victoria. Cuando descubrieron la técnica de la pasta de caña de maíz, fue más fácil transportar a sus dioses por el peso ligero y además, eso aseguraba que si perdían la batalla, su deidad no sería profanada por el vencedor.

La imagen en San miguel

Las imágenes religiosas de pasta de maíz, incluso, después de la llegada de los españoles, fueron enviadas al viejo continente. El restaurador del Señor de la Conquista, ha señalado, para investigaciones previas, que las esculturas de Cañas de Maíz fueron tan cotizadas por los conquistadores y religiosos que por ello, en el siglo XVI, cantidades de imágenes de pasta de caña de maíz “salieron para España en grandes cantidades” y además se encuentran distribuidas por todo el territorio.

 

En las crónicas de la Nueva España, indica un artículo de María del Consuelo Maquívarar, se cuenta que los misioneros que llegaron a evangelizar impulsaron a los nativos a continuar con la técnica; así, mientras los indígenas enseñaban a los conquistadores la técnica escultórica, ellos inculcaban la nueva religión y con ello la iconografía religiosa. Esta técnica, dice Amador, fue de gran impacto para el viejo mundo, ya que el peso de las imágenes era ligero para las procesiones.

Respecto a la imagen del Señor de la Conquista en San Miguel, la historia oral—que es la que ha existido hasta ahora—cuenta que a finales del siglo XVI, los indígenas Tarascos de Michoacán hicieron dos imágenes de un Cristo crucificado. Continúa la crónica que las imágenes eran para San Miguel de allende y San Felipe Torres Mochas. Dice que en el año 1585, los frailes que transportaban las imágenes—en tamaño natural—fueron interceptados en el territorio donde actualmente se ubica el puente del Fraile, en donde fueron asesinados. Sobre las imágenes se creía que se habían perdido, sin embargo más tarde fueron encontradas por chichimecas que ya se habían convertido al catolicismo.

El proyecto de restauración

La historiadora Graciela Cruz, cuenta que hace tres años varios grupos que rinden ho-menaje al Cristo, anualmente el primer viernes de marzo, se acercaron a ella preocupados por el estado y el deterioro de éste, además por la falta de una historia escrita que cuente con mayor veracidad el origen de la imagen. Cruz se dio a la tarea de buscar quién pudiera hacer un diagnóstico sobre la imagen y junto a expertos decidieron que el indicado para ello era el Dr. Pablo Amador Marrero—investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Posterior al diagnóstico, entonces comenzó el sueño de la restauración. Gracias a las gestiones de Cruz, se consiguió un recurso cercano a los 600 mil pesos, que vino del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

La restauración se está llevando a cabo a un lado del templo de la Santa Escuela—y la gente puede ir a observar el proceso—por Amador Marrero. Para Atención, el especialista indicó que el Señor de la Conquista “es un eslabón precioso de un pasado que muchas veces se condena; pero es un objeto mediante el cual los antepasados obtuvieron beneficios como el descanso moral y religioso, y por él todos estamos unidos”. Dijo que previo a iniciar la restauración se realizó un análisis en el que se hicieron radiografías de la imagen y además mediante un boroscopio se hizo una inspección para ver la pieza desde adentro y encontrar patologías. El diagnóstico encontró que el Cristo data de 1570.

Amador señaló también que debido al desconocimiento para dar mantenimiento a la imagen, se encontró grasa y restos de pintura no apropiada para el material de la imagen , porque se hicieron muchos retoques con pintura que se volvía quebradiza y  “el deterioro era paliado con más pintadas”.

La actual restauración de la escultura, consiste en corregir los deterioros que presentaba la pieza; el problema fundamental a atacar es el ataque de carcoma y también se está resanando la estructura, indicó Marrero. A su vez dijo que el Cristo había perdido parte de la caña de maíz debido a que las polillas la consumieron. Los bólidos que se encontraron muertos fueron enviados a la escuela de restauración de la UNAM para su análisis. Marrero dejó en claro que la gente no debe esperar un “Cristo niquelado como el de los santeros” pero sí una imagen como la vieron nuestros antepasados. “Si el Cristo se cuida y se mima como se ha hecho hasta ahora, sobrevivirá 450 años más sin tocarlo” señaló.

El trabajo final se estará presentando—posiblemente—la tercera semana de junio o principios de julio, si no se encuentran otros problemas que requieran atención.

Restaurando la historia

Graciela Cruz dijo que se está trabajando también en la historia escrita sobre la imagen. Aunque se reservó detalles de lo que se ha encontrado hasta ahora, aseguró que la historia oral será tomada en cuenta aunque adelantó que seguramente habrá un gran contraste. Dijo que se están estudiando los manuscritos existentes sobre dos cofradías de las que era patrono el Señor de la Conquista: la de la Santa Veracruz; donde estuvieron familias importantes como la de los De la Canal y los Allende; además la cofradía de San Nicolás de los Naturales con cófrades indígenas que, paseaban en procesión al cristo cada segundo viernes de cuaresma, acompañado de pequeños imágenes que se conservan en algunas comunidades rurales como las de la cuenca del río Laja y barrios; actualmente también existen Cristos históricos que pertenecen a los Concheros, gente que hasta la actualidad rinden culto a la imagen cada primer viernes de marzo.

La historiadora Cruz indicó que la procesión que se hacía se inició en el virreinato y los documentos demuestran que se llevó a cabo por última vez en 1842. La peregrinación salía de la parroquia de San Miguel Arcángel y recorría las calles principales; la imagen del Señor de la Conquista era cargada en andas por la República de Naturales o cabildo indígena formado por un gobernador, un fiscal y regidores.

La historiadora también adelantó que se están consultando todos los documentos que se han encontrado relacionados al Señor de la Conquista que traerán importantes datos a la historia escrita, porque incluso se ha encontrado cómo es que se construyó (y de dónde provinieron los recursos) de la capilla que actualmente está dentro de la parroquia de San Miguel Arcángel.

La historia escrita se presentará en septiembre durante el Foro Internacional de Imaginería en Caña de Maíz; evento en el que expertos vendrán a hablar sobre los avances que se han tenido en el estudio de este tipo de esculturas. El foro será abierto.

 

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